God is an astronaut – Sala Arena (Madrid)

God is an astronaut siguen siendo un oasis de esperanza al que recurrir cuando hablamos del post-rock: personales, intensos, humildes y en ese punto de inflexión constante que les impide, para bien y para mal, ascender a la primera división del género, recurrir a su experiencia en directo se me antoja un ejercicio de catarsis irrenunciable.

Lo fue hace dos años en su fenomenal concierto presentación de Age of the fith sun (10), quizá su único disco donde la inspiración no raya a nivel sobresaliente, y lo volvió a ser esta semana en la Sala Arena.

El mal sabor de boca de la cancelación de gira de Tides from Nebula, prometedora banda polaca afín al género y a la postre la que debiera ser telonera de los irlandeses, fue un golpe inicial que se palio en parte gracias a una sesión musical previa donde se pinchó desde Explosions in the sky hasta The Horrors pasando por At-the drive in.

Las mayores novedades que encontré en su actuación fue la de gozar de un sonido mucho más limpio y contundente, donde los tintes electrónicos se fundían de forma natural con los ramalazos más metálicos con que perfilaron algunos temas.

El ambiente se fue caldeando progresivamente con la banda tan entregada y entusiasta como acostumbra. En los primeros lances, clásicos como “From dust to beyond”, la demoledora “Age of the fith sun” y, sobre todo, una elevadísima “Echoes”, dejó al público prendado de su atmósfera onírica y espacial, embarcándonos en su viaje celestial hacia una quimera donde huir de las trampas que el mundo nos tiende cada día.

La efectiva “Worlds in collition” y la exótica rítmica de “Zodiac”, fueron la antesala a la amalgama de intensidad trascendental del entramado que aunó con muy buen criterio las inmortales “Suicide by star”, “Forever lost” y un trepidante cierre del grueso del show con “Route 666”.

Con la sala entregada y en un mar de aplausos, God is an astronaut dieron fin a la velada con un bis compuesto por “All is violence, all is bright”, tema que da título a su trabajo de estudio capital, y la fuga al más allá de “Fireflies and empty skies”.

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