León Benavente + María De Juan (Ciclo Alhautor) Alhaurín De La Torre 05/08/21

Con lo hambrientos que estamos de volver a vibrar con la música en vivo, ciclos como Alhautor, ubicado en el delicioso entorno de la Finca El Portón de la localidad malagueña de Alhaurín de la Torre, resultan una auténtica bendición.

Con un cartel confeccionado con mimo y mucho gusto sumado a una excelente organización, cuidando cada detalle para que todo se ajuste a la situación actual y la gente pueda disfrutar de manera responsable, en esta ocasión pudimos deleitarnos con una nueva descarga de electricidad y energía desatada a cargo de León Benavente, unos clásicos ya de nuestros escenarios, siempre rotundos y efectivos, capaces de levantar al público de sus asientos con sus letras incisivas y sus ritmos trepidantes.

Desgranando las bondades del redondo Vamos A Volvernos Locos (Warner, 2019), un disco de fondo infinito que puedes recorrer una y otra vez encontrando siempre matices que degustar, arrancando como ya viene siendo habitual con “Cuatro Monos”, y recorriendo este último lanzamiento casi en su totalidad, deslizando clásicos modernos como “Amo”, “Como La Piedra Que Flota”, “Mano De Santo”, “Disparando A Los Caballos”, “La Canción Del Daño” o ese arrebato incontestable en forma de llamada a la acción que es “Ayer Salí”, intercaladas con las pretéritas y siempre vigentes “Ánimo, Valiente”, “Tipo D”, “Gloria” o “Ser Brigada”, sus conciertos son verdaderas ceremonias en las que Abraham Boba ejerce de hipnótico maestro, arrastrando a sus fieles en un derroche de entrega y pasión, recitando versos que agitan conciencias y derriban muros aparentemente infranqueables, que alcanzan corazones acaso convalecientes, y que gritan al amor, que invitan a reaccionar, que reflexionan sobre política y sinsabores con mirada reflexiva y, en ocasiones, curativa. Lo suyo no se puede experimentar sentado e impasible, tarde o temprano la sacudida iba a conllevar una puesta en pie masiva por parte de una audiencia rendida a sus pies, que buscaba a su líder entre un mar de cabezas mientras éste disparaba certero las balas de “Ser Brigada”, aquel principio de tantas cosas. La catarsis central de “Niño Futuro”, ese sentido homenaje a Rafael Berrio, tremendo compositor que nos dejó recientemente, y que nunca fue suficientemente bien ponderado, resultó absolutamente embriagadora; el recitado de Boba hizo temblar los cimientos del auditorio, consiguió congelar el tiempo y el espacio, y alcanzó cotas de emoción infinitamente superiores a su versión en estudio, algo que esta banda consigue con asombrosa facilidad.

Abrió la velada María De Juan, artista a tener muy en cuenta, con una voz portentosa y acompañada de una banda solvente, recorriendo un cancionero de importante calado y que está llamado a cotas destacables. Supuso el inicio perfecto de una noche para recordar, destinada a dejar un poso profundo en la memoria de los allí presentes, que pudimos vibrar, saltar y sentir como solo la música en directo puede conseguir. Volvimos a reconocer su pulso inconfundible, volvimos a querer, parafraseando a los héroes de la noche, que esto (la vida) sea un hit.

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