Pantanito, rumba calorra con alma de rock and roll

Es un hecho. La rumba ha vuelto para quedarse. Los ejemplos se multiplican a nuestro alrededor: que si Los Hijos del Trueno, que si el último (y magistral) disco de Soleá Morente… todo es rumba y más rumba, bien entendida, eso sí. Se recupera la rumba catalana, la buena: la que va desde El Pescailla y Peret a Los Amaya o Gato Pérez. Aquella mezcla de ritmos calientes aflamencados, bien provistos de palmas y lolailos, que a finales de los setenta y principios de los ochenta acabó siendo pasto de expositor de casetes de gasolinera. Nada en contra de los Chichos, los Chunguitos o Bordon 4, pero aquello ya era otra cosa.

Pues bien, de todo este revuelo hay un sospechoso de ser el responsable: se trata de un cordobés afincado en el barrio de Gracia de Barcelona que responde, según su DNI al nombre de José A. Bejarano, pero al que todos conocen por el nombre de Pantanito. Un tipo que nada sabía de rumba hasta que cayeron unos cuantos discos viejos y roídos en sus manos y descubrió, como el hombre de aquellos dibujos animados, “un bonito mundo de color”. A partir de ahí, no cejó en su empeño de intentar emular a todos aquellos calorros.

Así lleva con la tontería desde principios de este siglo. Eso del “neocalorrismo”, término que empezó a utilizarse por él, comienza a tomar fuerza a base de organizar certámenes, grabar maquetas, o incluso participar en exposiciones sobre quinquis de los ochenta, de forma que los discos empiezan a llegar y nuestro héroe, a hacerse un nombre en el mundo del artisteo. Discos como Pantanito o Força Vita, que le empiezan a convertir en referente, tanto, que hasta se hace un documental llamado “Neocalorismo & Rumba’n’roll” (La Produktiva Films, 2018) sobre su figura.

Pantanito portada

Así las cosas, llega el momento de dar un nuevo paso discográfico. Tras dos singles de adelanto que dejan buen sabor de boca como “La otra cara de la luna” y “Me olvidé”, llega por fin Maria Lionza (Afurenyo Music), disco que nos presenta al amigo Pantanito con traje nuevo: a su habitual mejunje de rumba y roll añade unas gotas de afro-latin que refrescan el bebercio. Además, sus letras abandonan un poco el macarrismo y lo quinqui y abrazan lo costumbrista y buenrollero, a un modo que recuerda por momentos a aquél Échate Un Cantecito de Kiko Veneno, pero más en plan “domingo de paella”. Maria Lionza es tan sincero como el amor de su autor por la música que hace, un trabajo honesto, bien medido y cocinado que pretende aprovechar el excelente momento en que se encuentra la rumba en el país y convencer a todo el mundo de que Pantanito es su rey indiscutible. ¿La reencarnación de Peret? ¡Veremos!

 

 

Escucha a continuación María Lionza, el nuevo y reciente disco de Pantanito.

 

 

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