Reedición: George Michael – Older [Expanded Edition] (Sony Music)

La historia de George Michael es la de una estrella que se embriagó de oropel y acabaría sometido a los caprichos del fandom y de la industria del disco.

Nacido en una familia de clase trabajadora (su padre de ascendencia grecochipriota regentaba un restaurante y su madre fue bailarina), Georgios Kyriacos Panayiotou  se introdujo en el mercado de la música en los ochenta con los famosos Wham! junto a su amigo Andrew Ridgeley, y debutaron con Fantastic en 1983. En ese momento comienza una carrera fulgurante de números uno – sobretodo en el Reino Unido-, y singles de pegada certer a los que no hace falta referirse porque es de todos conocido.

Ya en la formación Wham!, George Michael tuvo que ejercer de eterno adonis de sonrisa prominente que gustaba de engatusar a las chicas en los conciertos, y de codearse con lo más granado del star system musical. El fenómeno fan, por suerte para todos, ha evolucionado con los tiempos, pero en los ochenta y noventa la regulación de los cuerpos era total por esa industria que cosifica a los artistas que seguían unos cánones de belleza predefinidos. Michael ya en su época en solitario debutaría con Faith (1987), un notable ejercicio de soul, pop y funky de satén que contenía guiños a su sexualidad cercenada. “I Want Your Sex”, “Hard Day”, pasando por la maravillosa “Kissing A Fool” contienen versos libidinosos, de despiste, que incluso serían la causa de alguna reprimenda por su jefes de discográfica.

Quizás su siguiente paso en forma de elepé, Listen Without Prejudices, Vol. 1 (1990), y esa portada de una multitud inmortalizada por Weegee sería cuando el artista empezaría a enseñar la patita. Quería dejar de estar amordazado por su figura, quería esquivar esa monitorización sometida, y dejar ser el eterno adolescente de tendencias sibilinas. El título del disco es un claro mensaje, obvio, pero es que además quería ser su propio agente enunciador, y de esta manera proyectar una nueva imagen pública alejada del grotesco culto al cuerpo. “Praying For Time” hablaba de soledad, y “Freedom!” ya dejaba entrever su angustia existencial por no poder destapar su homosexualidad, y debería ser jodido cuando lo hacía cantándola ante estadios enteros de fans babeando ante el contoneo de sus caderas. George conoce por aquella época a un amor que le marcaría a fuego el resto de su vida: Alselmo Feleppa, que moriría de VIH tres años después. Fueron pocos años en los que nuestro hombre se sentiría liberado del yugo de su papel de artista, y le sirvió de acicate para lanzar un disco que serviría para redimir la memoria de Feleppa: Older (1996).

Older se edita en 1996 y arranca con “Jesus To A Child”, una emotiva balada dedicada a su añorada pareja (“So the words you could not say/ I’ll sing them for you”) que presentaría en una gala de la MTV. Esta nueva edición del disco -en formato doble vinilo, y una Deluxe con tres elepés, cinco cedés con remezclas, y un libro explicativo) era de justicia divina. Es una obra maestra que avanza por los sinuosos derroteros del funky de “Fast Love” inspirada en Patrice Rushen -canción sobre cruising- para luego mandar una plegaría en forma de balada bigger-than-life a su amado, de nuevo, en la increíble “Older”. Pelos como escarpias, porque es difícil describir tanta emoción contenida en esa letra.

Ecos de trip-hop arrancan la melodía uptempo de “Spinning The Wheel” (“And I will not accept this/as a part of my life/I will not live in fear/of what may be”) en la que deja claro que ya se ha liberado de todos sus miedos. Lo anuncia al mundo, además, con el poderío vocal que siempre tuvo. Las razones o las explicaciones para amar a alguien son de la privacidad de uno mismo, y en “It Doesn’t Really Matter” declama versos de empoderamiento masculino no tóxico bajo un manto de serpenteante electrónica de chill out fetén. Llegamos al ecuador del disco con “The Strangest Thing” con unos sonidos arábigos y una letra que intenta pasar página de la gente que le dio en su momento la espalda.

Las baladas son pura melaza en la voz de George, como en “To Be Forgiven”, en la que sus arabescos vocales declaman por un perdón y una salvación si alguna vez reconoce cual fue su mentira. Todo muy drama queen, sí, pero el mundo lo hizo así. El crooner del desasosiego cada vez más cerca de Sade. Más alegre se muestra en “Move On” -toca todos los instrumentos aquí- con ese groove jazzístico tan bonito a lo Everything But The Girl, para después coger el toro por los cuernos con uno de los mejores temas de su carrera, “Star People”, y sus aceradas críticas al famoseo a ritmo de ese funky insinuante que tanto a emulado Robbie Williams. Para la recta final nos queda el nudo en la garganta que supone escuchar y escuchar “You Have Been Loved”, y la instrumental “Freedom” que es una coda final, o su particular forma de alertar de que su mente y su cuerpo ya no le pertenecen a nadie más que a él. Genio y figura.

Escucha George Michael – Older [Expanded Edition]

 

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