Rufus T. Firefly (Sala La Trinchera) Málaga 15/03/18

Agotados y visiblemente emocionados, los miembros de Rufus T. Firefly agradecían el calor de un público entregado que abarrotaba La Trinchera malagueña en una noche especial, epílogo de una gira que ha cambiado sus vidas y que ha asentado a los madrileños en un estatus sólido dentro de la escena nacional. Culpa de ello tienen dos trabajos tan sólidos como Magnolia (Lago Naranja Records, 2017) y Loto (Lago Naranja Records, 2018) , continuación uno del otro, que les han llevado a rodar por multitud de salas y festivales y a consolidarse como una de las mejores bandas del país en directo.

Con el poder de una puesta en escena impactante, con Julia Martín-Maestro en un lateral imponiendo su ley a las baquetas, y unos juegos de luces perfectos para crear una atmósfera futurista, sus clásicos fueron sucediéndose uno tras otro, dejando una estela de ruido y calma reconfortante. Sus canciones, odas al poder de la naturaleza y el amor como armas para combatir las miserias de este mundo, se retuercen, mutan y eclosionan en estribillos invisibles, en ritmos sincopados que van y vienen. Su sello es ya inconfundible y su personalidad, arrolladora.

“Alone in Kyoto” de Air les dio entrada y enganchó perfectamente con la fuerza de “Tsukamori”, “El Halcón Milenario” y “Loto”, que desencadenaron una tormenta de la que sobresalieron “Demogorgon”, “Última Noche La Tierra”, “Pulp Fiction”, “Neblosa Jade” o una atronadora “Pompeya” con la que era imposible no vibrar. Es más que palpable la química entre los miembros de Rufus T. Firefly, lo rodados que están los temas, y la conexión de cada uno de sus miembros con lo que allí está pasando.

El bis ganador con “Magnolia” y “Río Wolf” a la cabeza vinieron a poner broche a un concierto sin pega alguna, que se hizo corto y que dejó con ganas de más. Ahora toca encerrarse a partir de abril para intentar parir algo a la altura de todo esto que los ha llevado hasta aquí. El reto está ahí, y la confianza en superarlo, está más que ganada.

Abrieron Margaux, a los que Víctor produjo su primer largo. La banda asentada entre Málaga y Granada destiló su pop de aroma clásico a lo largo de un repertorio sólido que promete bastantes alegrías para los que les den una oportunidad.

Fotos: Mª José Cívico

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