Soulsavers – It´s Not How far You Fall, It´s The Way You Land (Sinnamon)

Con un disco como It’s not how far you fall, it’s the way you land hasta el mismísimo Lucifer podría redimirse de sus pecados. Soulsavers han facturado un ente de imaginería espiritual y oscura que hermana directamente con Woven Hand. Si los brazos clamando al cielo son la banda de David E. Edwards, Soulsavers serían las rodillas clavadas en el suelo.

Esta suerte de trip-hop añejo, orgánico y saturado de codeína se trama sobre una iconografía mística que necesita un lacerante predicador como Mark Lanegan. Se queda corto hablar aquí de colaboración. El ex-Screaming Trees presta su arrastrada voz de lija y una personalidad solemne en más de tres cuartas partes de la obra, y con qué resultado: no exagero si les digo que estas composiciones son lo mejor aportado por el de Seattle desde Scraps at midnight (98); más allá de su solvencia prestada a Queens of the Stone Age, de su nocturna alevosía impregnando Twilight Singers o de su fragilidad junto a Isobel Campbell.

“Revival” inicia el ritual de forma asombrosa: tremebundo gospel capaz de abrir los corazones más podridos. El viaje ya no se detiene en minucias, el ajuste de cuentas con nuestras mayores bajezas e infortunios merece incrustarse a fondo. Instrumentales con aroma a los Alabama 3 más polvorientos –“Ask the dust”-, o a Alpha protagonizando un western crepuscular –“Arizona Bay”- junto a sobrecogedoras versiones -“Spiritual” (Spain) seca por lustros nuestro lagrimal y “Through my Sails” (Neil Young) encoge almas con su quebradiza belleza-, son paradas obligadas para la ansiada purificación. Incluso el dúo británico reinterpreta junto a Lanegan “Kingdoms of Rain”, joyita incluída en su obra magna, Whiskey for the Holy Ghost.

Si tenemos que volver a caer bien lejos, que al menos sea con un cataplasma salvador como éste. Qué menos para doctos de la autodestrucción.

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