La actualidad de Steely Dan nos cuenta que iniciarán una gira por Estados Unidos muy pronto, este 10 de Mayo de 2018, junto a The Doobie Brothers, de los cuales ya hablé también en Muzikalia no hace muchas fechas. Sin embargo, tras el fallecimiento en Septiembre de 2017 de Walter Becker, uno de sus dos pilares básicos al 50%, opino que el combo de Nueva York debería encaminarse hacia su disolución como manera más adecuada de honrar al bajista y guitarrista de Westchester (N.Y.).
Mucho de eso admitió Donald Fagen, la otra mitad del proyecto, pero los promotores de los directos han exigido que él debe mantener el nombre de la mítica banda, algo también confesado por el resignado teclista de New Jersey. Por otro lado, desde hace varios meses, sigue en pie el desafortunado pleito entre el mismo Fagen y la familia de Becker por los derechos sobre las canciones del grupo.

Se rumoreó, a partir de 2012, que Steely Dan (banda nº2 de la historia, tras los Beatles, en opinión de David Crosby) se encontraba grabando un nuevo álbum. Sin embargo, finalmente, Donald, declaró a finales del pasado 2017 que Walter (antes de la desaparición de éste) parecía no estar por la labor debido al temor de crear un sonido repetitivo del grupo respecto a trabajos anteriores. ¡Así de honestos podían ser la dupla “steely” tras solo 9 discos oficiales en 45 años! Si veían que como banda no podían publicar algo de bestial calidad entonces optaban por el silencio discográfico.
No se puede hablar del peor LP de Steely Dan (una de las formaciones predilectas de Frank Zappa también) sino del “menos bueno” y estoy convencido de que casi casi tampoco se puede escoger su mejor disco porque eso se constituye como algo muy complicado y temerario de afirmar cuando se trataba de Becker y Fagen trabajando juntos. Ante su descolorido presente, nos retrotraemos, por lo tanto, hacia esos momentos más gloriosos del pasado de una formación que opino se halla entre las 10 mejores y más singulares en 65 años de rock.
9 – EVERYTHING MUST GO (2003)
Es tal vez, bajo mi punto de vista, efectivamente, su disco menos perfecto, ya que temas como “Slang of Ages” o “Things I Miss the Most” no alcanzan las mejores cadencias de la banda y el CD se resiente en su conjunto. De todos modos, “The Last Mall”, “Lunch with Gina” o “GodWhacker” siguieron haciendo vibrar al oyente con su “esencia steely” a pesar del bajón comercial del producto. Donald Fagen se quejó, en su momento, de que Everthing must go (“Todo debe continuar”) estuvo “infravalorado”.
8 – COUNTDOWN TO ECSTASY (1973)
Y desde aquí arrancan las dificultades para decidirse por el álbum más destacado y anticipar, desde ahora, que éste es el favorito de Elvis Costello. Cuando la disquera ABC y todo el público esperaban otro trabajo como Can´t buy a Thrill, es decir, algo parecido al Rock de la Costa Oeste, unos lístisimos Fagen y Becker comenzaron a arriesgar y a aproximar, poco a poco, su nave de acordes hacia complejas áreas rock-jazz no tan pobladas de “oído fácil”. Los ocho temas de Countdown to ecstasy (“Cuenta atrás hacia el éxtasis”) como, por ejemplo, “Your Gold Teeth”, “Bodhisattva”, “Show Biz Kids” o “King of the World” fueron bordados por Dan en el año 73 y el paso de las décadas les concedió la razón, con altos puestos en las clasificaciones redactadas por la crítica especializada.
7 – KATY LIED (1975)
Becker y Fagen apuntalaron desde aquí su sonora pirámide de Keops y prescindieron, definitivamente, del formato clásico de banda (excepto de Denny Dias), contratando en su lugar a un ejército de elitistas intérpretes de sesión y a los cuales, Donald y Walter, iban cambiando para cada canción para obtener la mayor precisión posible. Steely Dan además dijo adiós a las giras para los años 70. No por ser menos conocido, Katy Lied ( “Katy mintió”) deja de atesorar menos calidad y, particularmente, es el preferido de las seguidoras de Estados Unidos debido a su aparente romanticismo en algunos de sus colosales temas, como “Rose Darling” o “Doctor Wu”. De todos modos, para mí, la canción más prominente del disco es la enérgica “Black Friday”, con su texto sobre huidizos agentes de bolsa y crisis económica.
6 – TWO AGAINST NATURE (2000)
Solo fue un “pequeñísimo” periodo de veinte años sin grabar un álbum (de 1980 al 2000). Aunque suene, lógicamente, más moderno y no supere las cumbres de los 70, este trabajo también posee muebles de caoba “cool” como la que concede título al disco o también “Jack of Speed”, “Cousin Dupree”, “West of Hollywood” y demás vetas de petróleo refinado. Fue El Gran Retorno ya que, además, “Dos contra la naturaleza” resultó multipremiado en los Grammys de 2001. Como guinda, por estas fechas los “steelys” lograron su sitio, con merecimiento, en el Salón de la Fama del Rock and Roll .
5- CAN’T BUY A THRILL (1972)
Entre 1968 y 1971, Becker y Fagen, habían compuesto temas muy válidos aunque bastante anticomerciales, los cuales rechazaron diversas compañías de Nueva York, así que hicieron el sonido de su “opera prima” más accesible, en 1972. Escribieron, por lo tanto, nuevo material y resultó ser un gigantesco éxito (1 millón de ejemplares). Así pues, como un soberbio debut se alzó esta crisálida post-hippy llamada Can’t Buy a Thrill (“No puedo comprar una emoción”), compuesto éste por representativos temas como “Do it Again” o “Reelin’ in the years”, los cuales penetraron en el inconsciente colectivo (como reza el tópico), incluso en España. El resto de cortes también muy consistentes y como siempre, los textos plenos de lo que se dio en llamar “ironía encriptada”, referido ésto a dos de los más agudos y cultivados letristas de los años 70: Donald Fagen y Walter Becker.
4 – PRETZEL LOGIC (1974)
Es en este punto donde, los propios Fagen y Becker comenzaron a insertar, poco a poco, varios músicos de estudio que, en ocasiones, sustituyeron en las mismas grabaciones a los componentes originales Jeff Baxter o Jim Hodder. Hábiles temas portaron el “filtro Dan” como “Rikki Don’t Lose that Number” (candidata a un Grammy), “Any Major Dude Will Tell You”, “Night by Night” y, sobre todo, el sinuoso y adictivo blues progresivo de “lógica enrevesada”, el cual concedió título a este depuradísimo disco. Por contra, el conflicto en la banda estaba ya servido en aquel año 74, aunque resultaba obvio el tándem que ganaría la contienda.
3 – THE ROYAL SCAM (1976)
Álbum favorito de Andrés Calamaro, donde las guitarras adquirieren más protagonismo pero sin perder la magna y personal signatura de Steely Dan. El ansia obsesiva de Fagen y Becker de estar a la absoluta vanguardia de los sistemas de grabación, provocó problemas con los mismos al igual que ya ocurrió en Katy Lied. Por otro lado, los reputados y carísimos músicos de estudio de Los Ángeles y Nueva York se mostraron atónitos cuando vieron que Donald y Walter les pidieron repetir decenas y decenas y decenas de veces las tomas de cada canción y es que los microscópicos fallos, en algunos compases, fueron meticulosamente detectados por los “gemelos de la perfección” durante toda su carrera. Temas como “Kid Charlemagne”, “The Caves of Altamira” , “Don’t Take me Alive” o la titular “El fraude monárquico” son algunas de las doradas piezas de orfebrería, dentro de un álbum con mayúsculas y representativo éste de sus características de ultra-elegancia melódica en contraste con letras sobre atracadores, camellos, prostitutas y un marginal etcétera.
2 – AJA (1977)
Disco predilecto de Ian Dury. Incomprensiblemente, esta obra maestra, limada hasta la última arista, perdió el Grammy al Mejor Álbum de 1977, aunque voló al Nº3 de las listas de E.E.U.U. Nombres de chicas como “Aja”, “Peg” o “Josie” fueron dados a algunos de los cautivadores siete temas de este trabajo del cual resta decir poco: es uno de los 500 mejores discos de la historia, ratificado ésto por revistas como Rolling Stone. Otras exquisiteces como “Black Cow”, “Deacon Blues” o “I Got the News” completaron un sonoro aroma californiano que vendió un millón de copias solo por anticipado. El milimetrismo extremo de Becker y Fagen en las grabaciones (ellos trabajaban de ese modo) resultaba cada vez más y más creciente y llegó a ser el más exorbitante de las crónicas rockerísticas. Así lo confirmó esta catedral de terciopelo llamada Aja, un álbum del cual tenéis un artículo especial en la propia Muzikalia.
Dean Parks, prestigioso guitarrista de estudio de Steely Dan (y de infinidad de estrellas), dándose cuenta de porqué sus responsables montaban las cosas así, declaró sobre los minuciosos y muy exigentes métodos de Becker y Fagen: “Ellos quieren que salga algo que se va a poder escuchar una y otra vez”.
1 –GAUCHO (1980)
De nuevo, un impoluto y ultra-controlado heptágono de canciones, donde para mí y asegurado con completa rotundidad, Gaucho rivaliza de igual e igual en grandeza con su antecesor, Aja. Impecables canciones como “Glamour profession”, “Hey 19”, “Time Out of Mind” o “My Rival” constituyen el art-rock más placentero fabricado jamás y con más de 40 músicos a las órdenes de los almirantes Becker y Fagen. La grabación de este álbum “gauchero” supuso un gasto de dinero más que cuantioso (1 millón de dólares en 1980), motivando espinosos atolladeros de la discográfica MCA contra Steely Dan.
Para colmo, una extensa cantidad de desgracias y conflictos de todo tipo en estos años, provocaron que, lamentablemente, un exhausto “Dan El Acerado” se quebrara indefinidamente en 1981. Sin embargo, en este punto la formación neoyorquina, ya había conseguido el mérito de ser uno de los más punteros y peculiares grupos de la Historia del Rock al nivel de Fleetwood Mac, Queen, Jethro Tull, E.L.O., Supertramp, AC/DC y demás pléyade.
En 1979, la revista Musician, Player and Listener ya consideró a Steely Dan como Mejor Banda de la Década de los 70, superando a todos sus coetáneos y desafiando el aparentemente intocable ranking de las consideradas “Best Rock Bands”.
Este artículo vuelve a ser un homenaje al irrepetible Walter Becker
















