The Mystery Lights + Go Cactus (Sala El Sol) Madrid 30/10/19

Este pasado miércoles 30 de octubre y dentro de la programación de actuaciones de su 40 aniversario, tuvo lugar en la madrileña sala El Sol la actuación de los californianos en adopción newyorkina y de trascendencia lisérgica The Mystery Lights, acompañados de los mallorquines residentes en Barcelona Go Cactus estrenando flamante tercer puesto en la categoría Pop-Rock del concurso Villa de Bilbao.

Autoproclamados en las consabidas hipérboles promocionales como los actuales reyes del garage-rock, The Mystery Lights bien pudieran ostentar el título de manera fundamentada y legítima, no hay otra banda labrando rock de necesidad inmediata y entusiasmo garagero desde el prisma sixties. Por supuesto que las hay, entiéndase la exageración, a miles en esas mismas coordenadas y curso generacional; The Ar-Kaics en la misma compañía Wick Records que ellos, Mystic Braves californianos también y residentes en Los Angeles, los australianos The Frowning Clouds, los franceses Les Grys-Grys… pero incluso entre estos, los más ortodoxos y ceñidos a la directriz sesentera, se aprecian incursiones y matices con orientación a otros estilos, otras mixturas en el conglomerado de la receta que van desde la suciedad Punk a la licuación Psych; New Wave, Power Pop, y todo el exceso de tecnicismos anglosajones que se quisieran aquí a enumerar. En el caso de The Mystery Lights no, la Psycodelia o el Punk que habitan en su música se ajustan con esmero y pulcritud a la medida exacta que exige la fidelidad al género, han conseguido adelantar por la derecha a toda una generación dedicada a darle vueltas a la marmita de la fórmula aplicando el concepto contrario, el purismo estilístico.

Con un inicio torpe y despreocupado Go Cactus abrieron resolviendo cualquier duda que pudiera caber hacia su definición, lo suyo es desfachatez insolente juvenil y muy divertida. Respuesta generacional garajoide a la manera que determinaron las bandas del cuerpo, no solo, de Burger Records en el trasvase de la primera a la segunda década del siglo, de Black Lips a Davila 666, de Strange Boys a The Growlers, de Allah-Las a The Chats, de las Hinds a Novedades Carminha, comparten con todos ellos esa premura enérgica Punkoide y Power Poper de ducha instrumentación y espíritu amateur que no reconoce herencias, que renueva un espíritu de goce frívolo en el tiempo de la crisis crónica y el empleo temporal. Incisivos, precisos y directos, un chupito de un trago.

Antes de que pudiera sonar una nota y solo con el instalar pedaleras de efectos a mansalva, a modo de performance teatral involuntaria, se presentía la tormenta sónica y se desató, llegó la furia, brumas de hipnosis en bucle pertrechadas de eternos delays y trémolos infinitos cabalgando sobre líneas de bajo de profundidades geológicas, ni una nota de más ni fuera de su sitio para dar cobijo al apoteósico frenesí que Mike Brandon, cantante y guitarrista de las Luces Misteriosas provoca ante su micrófono;The Seeds,The Chocolate Watchband, 13th Floor Elevators, incluso los daneses Baby Woodrose, son las pinceladas que se entrevén en los pliegues del encendido repertorio por mucho que la banda evite las referencias más allá de los Pebbles, los Nuggets y los Back from the Grave, es este tipo de clásicos de donde bebe a chorro y descansa al anochecer. Público enfervorecido en conmoción eléctrica y espasmo alucinógeno que traspasaba cualquier tipo de frontera por edades y vibró fascinado llegando al delirio con “What Happens When You Turn The Devil Down”, quizás su número más conocido.

Personalmente me sobró o me resultó excesiva la parte de la improvisación entre los bises, un intento de juego ruidista buscando la emoción colectiva que percibí como algo desaforado, aún formando parte de la liturgia en el género y que en cualquier caso, nos dejó a un grupo maravilloso en un gran momento.

 

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