These New Puritans – Hidden (Domino)

Se acerca el final de 2010 y va siendo hora de hablar de Hidden, el segundo trabajo de los británicos These New Puritans, un disco que en su momento no reseñamos por algún despiste editorial o algo por el estilo. Y hay que hablar de él de manera obligada, ya que Hidden es sin duda el disco del año. MI disco del año, claro – que no se pretende aquí sentar cátedra. No obstante, existen motivos relativamente objetivos para otorgar a este disco el calificativo de disco más importante de 2010.

Hidden no sería el mejor álbum del año si nos basáramos simplemente en una nota numérica; este disco no es, desde luego, un 10. Otros discos publicados este mismo año le superan en melodía, en solidez, en profundidad: Plastic Beach, de Gorillaz, o el último disco de LCD Soundsystem, sin ir más lejos, estarían bastante por encima. Pero aparte de la pura calidad y sentimiento de la música, están el empuje y el atrevimiento, y en eso These New Puritans han demostrado ser unos de los músicos más dotados de la década. Hidden es un derroche de energía mental sin paliativos, un encadenamiento de brillantes y poderosísimos instantes de música que, si bien algo fragmentados en ocasiones, nos ofrecen algunos de los momentos musicales más impactantes que hemos oído en la tira de años.

En Hidden cunde la potencia, esencialmente gracias al talento de George Barnett, un batería de fenomenal pegada y tremenda imaginación. Tuvimos la ocasión de verlo en directo en Barcelona hace poco (atención: la reseña de ese concierto está en Muzikalia, pero es larga y pesada. Ustedes mismos.), y el espectáculo de verle tocar es sencillamente pasmante. Sobre las canciones, ya de por si poderosas, de su hermano y compositor del grupo Jack Barnett, los ritmos resultan tan hipnóticos como intensos. Como en tantos otros grandes grupos, la aportación de un gran batería convierte buenas canciones en momentos mágicos – otro de los motivos para compararles, como se ha hecho en ocasiones, con nada menos que Joy Division.

No todas las canciones de este disco son perfectas, y de hecho alguna puede llegar a ser prescindible, pero en cambio si tiene un número sorprendente de canciones sencillamente espectaculares, empezando, como no, por “We want war”, un tema que desafía cualquier clasificación y que debe escucharse obligatoriamente, al menos una vez en la vida. También impresiona particularmente “Drum courts/Where chorals lie”, en que un ritmo de batería casi sísmico acaba dibujando una melodía sorprendentemente hermosa. Los coros de “Orion”, o la potencia del comienzo de “Three thousand” – con bocina de portaaviones incluída – son otros momentos del disco que no dejan de sorprender, como lo son también el acertado uso de ritmos de reggaetón en “Attack music” o la intensidad lírica de “Fire-power”.

Si bien algún tema suelto – o algún trozo de canción – puede resultar un poco de relleno, eso son seis canciones espectaculares en un solo disco. No es moco de pavo. Aunque ciertamente no son canciones demasiado universales; primero, porque se necesita una cierta tolerancia a las pretensiones mesiánicas. Hidden está plagado de coros grandiosos y de arranques orquestales, de secciones de viento y de ritmos rotos, y esto puede parecer un tanto pretencioso. No obstante, tiene sentido musical; These New Puritans no se dijeron un día “eh, peguemos aquí una orquesta, quedará molón”. Todo lo que está en Hidden ha surgido de la tortura creativa a la que se ha sometido Jack Barnett durante dos años, durante los cuales decidió aprender teoría y notación musical clásica para poder hacer sus canciones exactamente como sonaban en su cabeza – un lugar en el que desde luego, no desearíamos estar. Así pues, las canciones no son pastiches llenos de plagios pretenciosos o de apropiaciones artísticas, sino piezas musicales originales y de una complejidad temeraria.

Cada una de estas canciones son, claramente, el producto de una mente obsesivamente creativa; dicho en lenguaje plano, la sensación que uno tiene al cabo de unas cuantas escuchas es que no es posible que el cantante y compositor de ese grupo no se ahorque en unos pocos meses – otro claro paralelismo con Joy Division. El aumento en alcance, ambición, y perspicacia de las canciones de These New Puritans desde el Beat Pyramid de 2008 es espectacular; si bien Beat Pyramid era un buen disco con muchos puntos interesantes, se trataba después de todo de otro disco con buenas melodías de rock electrónico, mezcladas con abundantes momentos de experimentación, y más altibajos de los necesarios.

Hidden, en cambio, es el disco de una banda que ha crecido enormemente. Las virtudes de Beat Pyramid están allí, todas, y casi ninguno de sus defectos. Por eso la sensación que transmite no es la de que este grupo hizo un disco regular y ahora les ha salido uno bueno; más bien, Hidden es la progresión lógica de unos músicos con un talento gigantesco, que esperamos sobrevivan con su inquietud (y su vida) intacta para darnos más música como ésta.

Y es que de vez en cuando aparece un grupo que parece estar llamado a influenciar el panorama musical; en un arranque, tal vez, de entusiasmo, me atrevería a decir que estamos ante uno de esos grupos. Y a pesar de que uno se siente algo bobo diciendo algo así, la verdad, la verdad de la buena, es que lo parece.

ESCUCHA en Spotify: These New Puritans

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