FIB 2015: punto de inflexión. Hacemos balance de la última edición del festival

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El Festival Internacional de Benicàssim cerró el domingo su edición 2015 con un aumento de público del seis por ciento con respecto al año anterior.

La cifra puede parecer modesta, pero esconde una realidad indiscutible para cualquiera que haya estado en el vigésimo primer FIB. El festival, por fin, ha cambiado de rumbo. Quizás la sensación esté relacionada con el notable aumento del público español, que prácticamente ha igualado al foráneo. Pero el cambio de tendencia va más allá y tiene que ver con un nuevo modelo de cartel solo posible tras el cambio en la dirección del festival. A diferencia de Vince Power, Melvin Benn parece estar por la labor de equilibrar musicalmente las dos identidades, la española y la inglesa. Así, mientras se mantiene una evidente orientación general anglófila, la presencia de grupos nacionales comienza a complementar adecuadamente, o incluso a justificar por sí sola una visita a Benicàssim. Y esta puede ser una de las claves de la sostenibilidad del festival.

Notable es la labor emprendida hace ya algún tiempo, para traer propuestas patrias novedosas e incluso arriesgadas. Aunque sea a costa de madrugar y pasar calor, el FIB es de los pocos festivales que se atrevería a programar, este año a Papaya o el pasado a El Pardo. Pero, desgraciadamente, no creo que mucha gente organice un viaje a Castellón para no perderse a Yanara Espinoza.

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Sin embargo, Los Planetas o Vetusta Morla son otra liga. Por primera vez en mucho tiempo (¿Lori Meyers 2011?), dos grupos nacionales han ocupado el escenario principal en horario de máxima audiencia, con evidentes consecuencias positivas. No se lo tomen como un partido de la selección española, es otra cosa. Sencillamente, que para ver a Los Planetas, desde la última vez que pasaron por el FIB en el 2009, había que irse a otros festivales. Y eso, en un evento indie de referencia, no puede ocurrir.

Empaparse de actualidad musical británica durante cuatro días es estupendo, pero a veces es necesario un empujón adicional, porque no nos olvidemos que los festivales en España forman parte de un mercado en feroz competencia. Con el Primavera ocupando opciones cada vez más masivas (The Black Keys, The Strokes), Bilbao a todo trapo (Muse), y Murcia sorprendiendo cada año (Morrissey), prescindir de demasiados tipos de público es un lujo que nadie se puede permitir. Por eso hay que destacar también que el FIB comience a recuperar oferta más arriesgada o menos general, con conciertos como los de Godspeed You! Black Emperor(nada más y nada menos que dos horas), Public Enemy o FFS (Franz Ferdinand & Sparks).

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No sé cómo de largo será el camino para volver a ver casi cincuenta mil personas abarrotando el escenario grande, pero de lo que estoy seguro, es que por fin han encontrado el rumbo adecuado.

 

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