Andrew Bird – Teatro Circo Price (Madrid)

Es siempre un placer asistir a un concierto de Andrew Bird. Es un plan muy de parejas. Se podía comprobar mirando a tu alrededor o alzando la vista a las grandas del Teatro Circo Price. Gente abrazada, pegada, que estén o no en su mejor momento, se besan y comparten miradas cómplices y llenas de afecto.
Al salir será otra historia, pero la verdad es que el ambiente que impera antes y durante de cualquier directo de Andrew Bird es una auténtica terapia. Sus canciones tienen la capacidad de reconfortar y depurar, y eso se palpa en el ambiente. Dan mucha paz sin ser cursis y eso también es de agradecer. El redactor que escribe esta crónica, desgraciadamente, estaba solo, pero aún así disfrutó con los noventa minutos de melodías y silbidos que nos brindó el de Illinois, esta vez, acompañado de banda (batería, guitarra y bajo), lo que le otorgó más entereza y empaque.

Con unos minutos de retraso salió al escenario, en esta ocasión sin el inseparable y dinámico doble gramófono que suele resguardarle la retaguardia. Empezó calentado su voz y, sobre todo, su violín y su looping pedal con “Why?”, un tema pre The Mysterious Production of Eggs, perteneciente al disco The Swimming Hour (2001). Le siguió la instrumental “Nyatiti” de Useless Creatures (2010) y a partir de aquí, llegó la avalancha de canciones de su notable nuevo trabajo, Break it Yourself (2012). La primera elegida fue la lacónica “Desperation Breeds…”, le siguió “Lazy Proyector” para justo después rescatar viejos silbidos con “Armchairs”, de uno de sus trabajos más inspirados, Armchair Apocrypha (2007).
 
Hubo también hueco para que Andrew Bird se recrease en diversas versiones con “Bein´ Green”, todo un homenaje a los Muppets, y “So Much Wine”, de The Handsome Family, las dos tocadas de manera impecable. Pero uno de los momentos más álgidos de la noche fue la revitalizante “Eyeoneye”, el tema más vitaminado de su nuevo álbum, que consiguió levantar al público. Mención aparte para “Give it Away”, que fue interpretada al borde del escenario, en formato acústico, junto a parte de la banda, todos compartiendo el mismo micro.
 
La ristra de canciones de Break it Yourself que fue tocando durante todo el concierto (“Danse Caribe”, “Near Death Experience Experience” o “Fatal Shore”) no palidecieron al lado de clásicos como “Effigy” o “Tables and Chairs”, con la que se despidió dejando un loop de su violín, hasta que poco minutos después, volvieron para finalizar con otras dos versiones: “I´m goin´ home” de Charley Patton y “If I needed you” de Townes van Zandt. La guinda fue, como no puede ser de otra manera, “Fake Palindromes”. Un cierre perfecto, aunque cantado (o más bien recitado) de un forma distinta que en el disco.

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