Arling & Cameron – Moby Dick (Madrid)

El concierto de Arling & Cameron en Madrid fue una especie de… como si… errr… algo así como… Bueno, no tengo ni idea, pero sonaron bien, muy bien.

Estos dos holandeses, que vinieron a Madrid a presentar su último disco, “We are A & C”, funcionan muy bien en el difícil terreno de la electrónica en directo y tal vez sea porque se dejan de pajas mentales y de reconcentrarse en su rollo para coger bajo, guitarra y batería y llenar con sonidos robóticos los huecos que puede tener una melodía pop.

A todo esto hay que sumarle la electrónica en otra de sus variantes: la imagen. El show se acompaña de toda una maraña de audiovisuales proyectados detrás de la banda y que son sencillamente soberbios: acompañan a las canciones, te distraen o te hacen seguir el hilo con la misma facilidad, saltan de las imágenes oníricas a los textos de agradecimientos. Mención especial merecen los muñegotes 3-D de los propios A & C que reciben al público e incluso se permiten charlar con él, haciéndole olvidar que el que le está preguntando que si le ha gustado el show es una seriede ceros y unos en una CPU.

Tras todo esto, una comparación que viene a la cabeza: Rinôçèrôsé. Tanto por la fusión club-pop por el rollo visual. Diferentes en muchos aspectos, pero inevitable acordarse de ellos cuando las guitarras empezaban a sonar.

Pero aún hay más: Rap cachondo para “We are A & C”, una presentación de su música, su estilo, su casa (el estudio de grabación) al más puro estilo “Sargent Pepper’s”; o “Weekend”, una delicada melodía extraída de su primer disco, “Music for imaginary films” (así que fueron ellos los que inventaron la expresión). Incluso aparecieron por ahí los…Ramones! en canciones como “We love to rock”.

En el escenario, Mr. Cameron ponía las voces y Mr. Arling manejaba el bajo, ayudados por dos muchachas muy ligeritas de ropa, a cada cual más exótica: una adolescente china a la guitarra y una morena exhuberante en sujetador a la batería (¿cuestión estética?).

Desde que Pizzicato Five dijeron adiós, muchos han puesto sus orejas en este dúo, y yo me atrevería a decir que pueden ser también una esperanza de continuidad y de futuro para Fatboy Slim, Daft Punk y muchos otros.

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