Discos

Avey Tare’s Slasher Flicks – Enter the Slasher House (Domino)

Avey Tare continúa con dando vueltas alrededor del recuerdo que dejó uno de los mejores discos de la ya lejana década pasada, el inefable Merriweather Post Pavilion (2009). Sigue rondando la presa, aproximándose, alejándose, pareciendo que va a atacar pero en el último momento echándose para atrás. Se inventa proyectos, nombres, circunstancias, pero invariablemente siempre deja con ganas de sangre a buena parte de su parroquia. No negaremos que también hay quien celebró el distanciamiento heracliteano tan típico de la banda de Baltimore. Pero a estas alturas incluso sus más incondicionales le piden que entre a matar, aunque salga volteado y corneado. Darnos, después de tanto tiempo, Down There (2010), Tomboy (2011), sí, la cosa también va por Panda Bear, Centipede Hz (2012) y ahora Enter the Slasher House es hacernos sufrir demasiado. Es un cruel sí pero no.

Y es que hasta que no les salga de ahí intentarlo no vamos a poder juzgar con propiedad propuestas como ésta, si es que están deslizándose por nuevas vertientes o definitivamente instalados en una nueva meseta. Enter the Slasher House es un disco distraído, a veces suena, como no, a su anterior disco en solitario («Blind Babe»), a veces al anterior disco como Animal Collective («The Outlaw»), a veces incluso retrae a discos anteriores como Sung Tongs («Duplex Trip») e incluso llega a sonar curiosamente a pop estandarizado («Little Fang») con una letra tan explícitamente convencional que haría las delicias de John Waters. El mayor reproche que se le puede hacer a este disco es que si bien Avey Tare como cantante solo se disfruta tras un arduo aprendizaje aquí suena a su propia imitación, quedando lejos de sus anteriores trabajos donde salvaba buena parte del disco solo con sus alaridos en cada sílaba tónica.

No parece que la compañía de Deradoorian de Dirty Projectors o Jeremy Hyman de Ponytail hayan aportado nada novedoso. Si acaso han permitido un sonido más garajero, apoyándose más en los instrumentos que en la electrónica, un sonido mucho más llevable al directo sin tener que pasar por versionar los temas. Pero quizás una composición más clara, menos sobredimensionada, hubiera sido de agradecer ni aunque solo fuese para marcar distancias de sus anteriores trabajos. En todo caso, es un disco muy disfrutable, posiblemente el mejor disco post-MPP que hemos recibido hasta la fecha. Es variado, tiene fuerza y Avey Tare parece estar de nuevo con ganas de marcha. Y aunque realmente aporte poco al universo de Animal Collective, poco hay que no hemos escuchado antes, veremos si es el primer paso hacia una embestida que les lleve a romper moldes de nuevo o simplemente volverá a ser otro amago más.

 

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