Björk – Vespertine (Mother Records (Universal))

Tras el éxito cosechado la pasada temporada como actriz y compositora en la película “Dancer in the Dark” de Lars Von Trier, y en su maravillosa banda sonora “Selma Songs” (00), Björk vuelve a estar de actualidad.

Cuatro años después del que fuera su último álbum de estudio, “Homogenic” (97), la islandesa nos ofrece el que hasta la fecha es su disco más maduro, mejor construido y más cuidado. “Vespertine” es un conjunto de canciones llenas de magia, que lejos de quedarse en el estancamiento creativo muestran una importante evolución y una perfecta conjugación de los mejores “tics” de toda su carrera. Uno de esos discos que se disfrutan en soledad y en espacios cerrados.

Desde el 6 de agosto estamos disfrutando del single de adelanto “Hidden Place”, quizá uno de los más acertados de su discografía, que lejos de los maravillosos juguetes tecnopop de “Debut” (93) o de los flirteos con el trip hop de “Post” (95), nos muestra una de sus habituales melodías, en la línea de sus últimos trabajos, eso sí, acompañada de unos coros realmente memorables que recuerdan a algunas composiciones de Danny Elfman (habitual en las películas de Tim Burton).

Según ha anunciado la artista, a “Hidden Place” le seguirán como sencillo, la romántica “Cocoon”, la increíble melodía con tintes cinematográficos “It’s Not up to you” y “Pagan Poetry” -canción con una instrumentación de las que quitan el hipo-.

El disco ha sido grabado alrededor del mundo (Londres, Nueva York, Málaga, Dinamarca e Islandia) y la producción ha corrido a cargo de la propia Björk junto con algunos colaboradores de lujo como, Mark Bell, Matmos o Zena Parkins (virtuosa del arpa).

Un álbum cuidado hasta el más mínimo detalle, en la que los matices de cada una de las canciones recrean pasajes sonoros de cuentos de hadas. Podríamos denominarlo el reverso de “Homogenic”, ya que este último era un álbum que mostraba la emoción, el dramatismo (“Bacherolette”). En “Vespertine” Björk nos muestra la calma, la paz interior.

Canciones como “Undo” , “Harm of Will”, “An echo a Stain” o “Aurora” nos llenan el karma de buenas vibraciones y nos hielan el corazón, pues parecen talladas en bloques de hielo (“es un disco para el invierno” como ha manifestado la artista).

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