Entrevistamos al dj y productor Adrián Roman

Adrián Roman es un dj y productor con un talento musical enorme. Musicalmente hiperactivo, se mueve por el campo de la electrónica con criterio, buen gusto, eclecticismo y honestidad. Ahora estrena track: The Dunciad” en el compilatorio Mutations III del sello Isolation.

Su trabajo se encuentra ya disponible, y lo hace consiguiendo, como pocos, que la música penetre por cada uno de los poros de nuestra piel de la misma forma que lo hace con nuestras emociones.

“Si algo me obsesiona es llegar lo más alto posible con mi música y mi gente alrededor. Y nunca dejar de contar con ellos”

Hola Adrián, ¿cómo has empezado el día?

Hola, primero de todo deciros que estoy muy contento de poder hablar un rato con vosotros. Van muchas entrevistas de mis ídolos leídas en vuestra revista durante los últimos años, estar ahora entre ellas es casi surrealista. Te diría que el día ha empezado como todos los anteriores, pero no siempre me pasa lo que os acabo de decir.

¿Cuál es tu relación con la música? ¿Cómo empezó?

Mi relación con la música siempre ha sido muy privada y tranquila. No fue hasta los 9 años cuando comencé a ir a clases de guitarra e indagar con qué reglas se establecían los sonidos. Nunca hubo nada de presión exterior y fue todo muy progresivo. Me gustaba escuchar discos de guitarra española e interpretarlos en mi casa. O al menos intentarlo. Escuchaba mucho Jamiroquai y los pocos discos que entraban en casa. Creo que la música siempre estuvo ahí y yo casi ni me daba cuenta. Empezamos a oficializar nuestra relación cuando ya de adolescente quise aprender a pinchar y posteriormente producir. Fue el comienzo de una larga amistad. Cuando me gusta algo no puedo resistirme a ser partícipe de ello, el saber cómo se hace. Y es lo que sucedió con la música electrónica.

¿Cuáles han sido tus influencias más directas y las que más han dejado huella en tus producciones?

Supongo que mis producciones son un conglomerado de todo lo que he escuchado durante mi vida. A mi padre le encantaba comprar álbumes compilatorios de la música electrónica que más había sonado durante el último año. Me empapaba de ello, de esos discos con carátulas vistosas, de colores fosforitos y rellenos de nombres en el reverso que en ese momento me sonaban a chino. Al final lo que hago es una mezcla de mi ayer y mi hoy. No puedo decir que lo que escuchaba en el pasado no me sigue influenciando, pero siempre hay una fuerza muy grande de las influencias actuales. Muchas veces necesitamos deshacernos de carga antigua y renovarla con savia nueva.

Vuelves de nuevo, y esta vez debutando en Isolate, en el combinatorio “Mutations III”, ¿cómo te sientes después de un breve tiempo sin producir? ¿Qué sonido quieres transmitir? ¿Y por qué? ¿Cómo nació todo?

Realmente no he dejado de producir, aunque sí llevaba unos meses sin lanzar referencias oficiales a excepción de algún remix. Esto también se debe a la pandemia, que provocó que muchos discos que deberían haber salido se retrasen con la esperanza de que la situación mejore: decisión que veo correcta, por cierto. Me he tomado con mucha calma ese tramo de mi vida y lo he empleado en el estudio. Realmente no puedo pasar una temporada de tiempo relativamente larga sin producir. Necesito hacer música, sea como sea. Gracias a ese periodo de tiempo sin lanzamientos he podido centrarme en mi sonido, evolucionarlo, y prestar atención a otras facetas de la industria musical que muchas veces quedan en segundo plano. También le he podido dedicar tiempo a otros proyectos musicales

paralelos, lo que aún me ha dejado más tranquilo de lo que estaba. Ahora mismo estoy muy orgulloso de mi sonido y de lo que está por ver la luz. Me siento muy confiado en el estudio y cada día me reencuentro a mí mismo en él. En cuanto al recopilatorio ‘Mutations III’, todo nació a principios del año pasado, cuando el equipo de Isolate contactó conmigo porque les había gustado mis últimos trabajos. Me ofrecieron la oportunidad de enseñarles algo de mis nuevos sonidos, y no podía déjalo pasar. Me puse a producir como un loco. Dibujaba canciones con el piano y cuando no estaba en el estudio lo hacía con boli y papel. Así nació ‘The Dunciad’.

Desde que empezaste hasta ahora, ¿ha cambiado mucho tu método de trabajo? ¿Y tu sonido?

Ha cambiado mucho, también he cambiado yo y mi equipamiento. Cuando empiezas no te lo tomas tan en serio. Luego todo da un giro y se convierte en profesional, lo que te autoexige un nivel de sacrificio mayor. Tus conocimientos también son mayores, igual que tus influencias. Todo crea una inercia imparable de mejora continua que junto a la pasión, la obsesión y a veces la maldita ansiedad hace que consigas cosas que antes veías por imposible. Ahora soy mucho más práctico, efectivo y rápido. También conozco mejor mi equipamiento, y poseo instrumentos que me permiten grabar mis loops ideales sin tener que buscarlos durante una eternidad en numerosas librerías. Además, mejora tu sonido, aprendes sobre ingeniería de mezcla, te apuntas a cursos, haces amistades…con ganas es imposible no mejorar.

¿Sobre qué idea construiste tu sonido? ¿Teníais alguna fijación por algún sonido, imagen, película, libro, referencia, ambientación específica?

Nunca plasmo ideas concretas en mis canciones. Veo el sonido como algo abstracto y estrictamente estético. Donde tú puedes ver una canción melancólica yo puedo ver algo alegre, y donde alguien ve una oda a la libertad otro puede estar escuchando un sonido desgarrador. No soy ese tipo de artista, no estoy esclavizado por mis emociones. Cuando me siento en el estudio pretendo producir sonidos eclécticos, elegantes, minimalistas y por supuesto que me suenen atractivos. Quizás no estoy capacitado para ello, para acabar de ver una película inspiradora y plasmar esas emociones en el lienzo de un DAW. Por descontado que no lo soy, tengo otros métodos.

Tu sonido es muy cinematográfico, ¿qué relación tienes con el cine? ¿Qué es lo que te apasiona de las imágenes que deseas plasmar a través de los sonidos?

La verdad que mi relación con el cine es completamente platónica. Hace unas preguntas te contaba que me era imposible admirar un arte sin intentar ser partícipe de él, y el cine es la única excepción. Me apasiona y me asusta por partes iguales. Incluso me siento cómodo en el otro lado, esa ignorancia me permite disfrutarlo de una forma diferente de la que disfruto una canción, por ejemplo. Cada vez leo, escucho y me informo más sobre cine y bandas sonoras, pero nunca voy con esa idea al estudio para hacer música. Nunca hubiera imaginado que mi música podía sonar cinematográfica. Es uno de los mejores halagos que me han hecho.

¿Podrías contarnos el proceso de creación y el criterio que elegiste para desarrollar este track?

Quería culminar un sonido, y crear un muestrario de estilos que acabarían por definirme. ‘The Dunciad’ no es el único tema que nació en ese tiempo encerrado, también otras que serán lanzadas durante este año y el que viene y que siguen la línea. Encontré el sonido donde me sentía cómodo.

En cuanto al criterio, siempre intento que la base percusivaa sea atractiva. Al final hacemos música electrónica, así que es más de la mitad del tema. Después de asegurarme de ello, voy con la parte más divertida que es llenar esa estructura de sonidos. Y cuanto más raros e inspiradores mejor. Así es como hago música.

¿Cómo explicarías tu trabajo musical a alguien ajeno a este mundo? ¿Qué intentas hacer con los sonidos? ¿A dónde quieres llegar?

Es bastante extraño contarle a alguien ajeno a este mundo lo que hago. Sinceramente nunca lo intento. La música electrónica ya es muy minoritaria de por sí, y quizás la rama por la que me muevo es una ínfima parte de ella. Así que es mejor no intentarlo. Simplemente le diría que intento expresar mucho con poco, y que hago todo lo que suena en mis canciones desde principio a fin. Somos pequeños artesanos que tienen que saber un poco de percusión, echar unas voces de vez en cuando, algo de ingeniería de sonido, teclistas a veces, y guitarristas. Todo lo que te puedas imaginar. Quizás es cuando invito a mi abuela a que vea el estudio cuando más cerca estoy de esa situación.

A parte de la música, ¿qué otros intereses tienes? ¿Qué más te apasiona?

A parte de la música, que es mi pasión central, también me gusta mucho el ciclismo. Sería mi pasión frustrada. Me gusta, lo practico, y se me da mal. También me gusta mucho disfrutar de mi gente. De mis padres, de mi pareja, de mis amigos. Si algo me obsesiona es llegar lo más alto posible con mi música y mi gente alrededor. Y nunca dejar de contar con ellos.

Para terminar, ¿cuáles son tus proyectos presentes y futuros?

Este año está casi completo de música firmada, lo que me da una tranquilidad absoluta y me hace producir de una forma como nunca antes, fijándome en cada detalle. Así que tengo muchas ganas de que escuchéis las últimas canciones y las futuras que ahora mismo se están cocinando en el estudio. También tengo en camino nuevas colaboraciones con artistas nacionales a los cuales admiro muchísimo y se han convertido en amigos, remixes a artistas electrónicos de gran nivel y en mis ratos libres colaboro con Intermezzo, donde sacamos discos club y de música binaural.

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