Entrevistamos al productor Pablo Gareta (Natos y Waor)

Resuena la voz de Waor en mi coche con su “Dando tumbos otra vez, nos encontró el amanecer”. Subo el volumen, estoy cerca de Ciudad Lineal buscando aparcamiento. Giro una esquina, otra. Empieza la parte de Natos y encuentro sitio. Y hago eso que suelo hacer siempre, eso que no tiene explicación y he leído que también suele hacer mucha otra gente. Se trata del viejo arte de bajar la música de manera repentina para ser capaz de aparcar bien el coche. Lo consigo y lo celebro subiendo el volumen. “No sé, donde ando metido, me encuentro perdido, ya no sé que hacer…” Y pienso una vez más que es una canción buenísima. Miro la hora, salgo del coche y me dirijo al estudio de grabación donde he quedado con alguien que tiene que ver con esa canción que estaba escuchando. Pero mejor, que se presente él.

“Lo realmente importante de Natos y Waor es lo que dicen y cómo lo dicen”

¿Cómo te presentas?

Pablo Gareta es un productor que nació en Zaragoza y vino a Madrid hace siete u ocho años. Me vine aquí básicamente para poder vivir de la música. Estudié Ingeniería de Sonido, estudié algo de composición y aquí estoy contándote mi vida… (risas)

¿En Zaragoza hiciste tus primeros pinitos?

Al principio era más como un hobbie, no me dedicaba a ello profesionalmente. En Zaragoza tuve una crisis existencial, de ver que hago con mi vida. Tuve la oportunidad de venir a estudiar a Madrid y fue la oportunidad de tomármelo todo un poco más en serio e intentar dedicarme a ello.

¿Qué pasa cuando llegas a Madrid?

Cuando llegué a Madrid y empecé con las clases, empecé a trabajar con un software bueno. Monté un estudio muy cutre en casa y empecé a aplicar todo lo que me enseñaban en clase.

¿Cómo llegaron tus primeras oportunidades?

Tuve la suerte de que llevaba muchos años haciendo rap y conocía a gente.

¿Pero rapeabas también?

Sí, empecé rapeando. Lo que pasa que hace muchos años que no lo hago. Pero sí, hacía mis canciones con mis amigos.

¡Ojo! Eso habrá que escucharlo. Bueno, estábamos con tu llegada a Madrid y tus primeros proyectos.

Hice un proyecto con un amigo mío que se llama Ceerre, le produje un disco en 2014. El disco transcendió dentro del underground en España, nos dieron apoyo en varios medios especializados… A raíz de esto, empezaron a salir cosillas.

 

¿Marcó un antes y un después?

Fue algo muy personal. Pensé que, si lo había hecho una vez y estaba guay, podría hacerlo más veces. Y entonces, me llegó la oportunidad de hacer el disco de Cicatrices de Natos y Waor y ese creo que fue el punto de inflexión en mi carrera hasta ahora.

¿Cómo os conocisteis?

Ya nos conocíamos hace muchos años y teníamos amigos en común. Cuando vine a vivir a Madrid, formábamos parte del mismo grupo de colegas. Quedábamos muchas veces, afianzamos la amistad, seguimos siendo super amigos. De ese disco, hice como cinco o seis bases y otras cuatro es con otros productores también.

“Cicatrices” es un discazo, fue un boom.

Sí, justo ellos estaban subiendo e hicieron ese parón de un año. Cuando salió el disco, la gente tenía muchas ganas de ver qué habían hecho y creo que fue un disco que a su publicó le conectó. Ese disco para mí fue un regalo de la hostia.

Hablemos de “Bicho Raro”

Cuando estábamos haciendo el disco, esa canción era como la que ellos, no sé…tenían dudas. Y luego había otras que pensaban que lo iban a petar mucho más. Al final, todas han funcionado mucho, pero “Bicho Raro” ha funcionado más que otras. “Ey mamá” era otro experimento que pensábamos que iba a funcionar más. Pero “Bicho raro” la reventó, no tiene ni videoclip. Igual que “Piratas”, no tiene tampoco videoclip y tiene un montón de reproducciones.

“Piratas” es otro himno.

Sí. Con Cicatrices dimos con algo, dimos con una tecla. Se juntaron las ganas que tenía la gente y el público que habían ido creciendo con ellos e hizo boom.

¿Cómo es el proceso de composición con Natos y Waor?

Hay veces que yo hago una base, creo que les puede gustar y se la paso a ellos. Les gusta y escriben algo. Hay veces que ellos me llaman y me dicen que les gustaría hacer un tema. Me explican la onda y preparo algo. Hay veces que han escrito algo y hacemos luego la música. Depende. Pero lo que más solemos hacer es que ellos me cuentan qué se imaginan. Partimos de esa idea y luego la continuamos.

Plasmar los conceptos o ideas de otras personas debe de ser algo bastante complicado.

Cuando trabajas con un artista mucho, sueles entender bastante bien cuando te explica algo y la forma de hablar que tiene. Lo que transmite, pero lo que no te dice. Por ejemplo, cuando trabajas con alguien por primera vez si que tienes que hacer una lectura mucho más profunda. Te conviertes en un camaleón y tienes que ir adaptándote y él a ti. 

¿Cómo se encaja que estés súper ilusionado con tu instrumental y que el artista te diga “tío, no lo veo”? ¿Te ha pasado muchas veces?

Muchas (risas).

¡Debe de ser un bajón!

A ver, cada vez me va pasando menos la verdad. Supongo que la experiencia te va guiando a tomar mejores decisiones. Pero me sigue pasando. Cuando tienes menos experiencia la verdad es que lo digieres peor porque te frustras y no sabes porque puede ser. Hay veces que simplemente son detalles de la producción en los que el artista se imagina la canción con el grave muy alto y tu como que lo has pasado un poco menos, lo ven como un desastre y realmente es una tontería.

Hablando de buenas instrumentales. Venía escuchando “Hasta el Amanecer” de Natos y Waor.

Muchas gracias (risas). Tenemos pillado el truquillo. Hay muchas canciones que no salen, pero cuando sacamos algo lo hacemos porque pensamos que algo es bueno. Cuando quieres sacar algo bueno, tienes que ser exigente y no todo vale. Vamos tomando ese tipo de decisiones y cuando sacamos algo es porque estamos convencidos de que está guapo. “Hasta el amanecer” la empezamos antes de la cuarentena y la acabamos de grabar cuando se levantó el Estado de alarma me parece.

¿Cómo fue el proceso de composición de esa canción?

Natos y Waor me pidieron algo específico. Hicimos la instrumental con las guitarras y a principios de marzo, grabamos la canción. Pero claro, no estaban ni las voces mezcladas ni podían venir al estudio a retocar cosas. Durante la cuarenta, estuve mezclando esa canción en casa, pero no podía currar bien ahí. En cuanto los autónomos pudimos volver al puesto de trabajo, estuve viniendo al estudio y acabé el tema. Cuando se acabó el Estado de alarma, vino Fer (Waor) a retocar una cosa y ya lo exportamos y salió. Fue justo in extremis. La parte de la canción de “No sé, donde ando metido…” todo eso estaba montado a medias. Y estuvimos probando varias formas de acabar, fue todo el rato intercambiando mails y whatssAps.

Y al final decidisteis acabar en estribillo la canción… es tan pegadizo.

Eso salió de la sesión de grabación con Natos. Él tenía una parte escrita y decidimos repetir lo del “No sé, donde ando metido…”.Lo grabamos con varias intenciones.

Me mola que una canción sin estribillo acabe en estribillo. Eso es acabar por todo lo alto.

Ellos son así (risas). Molan las ideas que tienen y las decisiones que toman. Hay que tener canciones con estribillo, pero lo realmente importante de Natos y Waor es lo que dicen y cómo lo dicen. La gente los escucha a ellos para ver que tienen que decir. Si hay una buena estrofa, el estribillo no es tan importante. Por ejemplo, la canción “Cicatrices” tampoco tiene estribillo y mira.

  

Tienen un estilo muy marcado, pero consiguen cambiar de registro sin dejar de sonar como ellos suenan siempre.

Sí, justo. Lo bueno de Natos y Waor es que siempre sabes que son ellos. De hecho, escucho a mucha gente que se intenta parecer a ellos y no se les da igual de bien. Pero si que es cierto que les gusta probar cosas, lo que tu dices, en “Gato de Callejón” Fer (Waor) cambia un poco de registro. Natos, a veces se tira también más al rollo club, no sé tiene como diferentes registros también.

Desde luego que han marcado una época. Nadie lo había vuelto a petar de tal manera desde Violadores del Verso, aunque para muchas y muchos de nosotros, aunque no fuese comercial, estaban raperos como Charlie.

Charlie podría haber hecho lo que hubiese querido. Porque era el número uno y lo sabíamos todos.

La época de MySpace, de la Sala Silikona, de no parar de escuchar Caníbal Destroy, la época de los Hijos Bastardos, La Clave Urbana, Chacal Clik, Nasta, Chaman…etc.

Me acuerdo de esa época, cuando teníamos 16 -17 años. Y claro, yo conocía a Charlie, a los Hijos Bastardos, a toda esta gente. Nosotros hacíamos música en Zaragoza y nos vinculamos ahí e hicimos amistad. Yo viví esto en la época de MySpace y fue un cambio. La música hip-hop en España pasó de ser de la gente que vendía discos y estaba en los circuitos de los festivales de aquella época a de repente a ser de los chavales que subían música a MySpace, que nadie conocía, pero todo el mundo podía escuchar. Y salió una gran generación.

Totalmente. Charlie era el Banksy del rap, todos y todas conocíamos su música, pero pocas veces se le veía.

Es un tío muy especial. Para mí, creo que podría haber hecho lo que hubiese querido con la música, pero también es muy respetable su decisión de no querer ser una cara pública, no estar expuesto a eso y yo sé de buena tinta que él sigue muy vinculado a la música y que nunca la va a dejar.

Volviendo a Pablo Gareta. ¿Has currado con otros artistas de otros géneros?

Sí. Con Amaral. Estuve currando en su último disco haciendo producción para muchos de los temas. Y ahora estoy currando con mucha gente de la nueva ola, me apetece ver qué tienen que decir los chavales. Estoy currando con muchos artistas jovencitos que son la hostia como Deva, Funzo y Baby Loud. No sé, la verdad que estoy haciendo bastantes cosas. 

¿Podemos decir que Pablo Gareta no se cierra solo al rap y a la música urbana?

Exacto. Si dentro de diez años me apetece hacer opera, haré opera. Igual no tengo aún los recursos técnicos que necesitaría (risas). Lo que me apetezca hacer, lo haré. Yo venía del rap, ni siquiera de la música urbana. Cuando yo empecé a hacer música, al que intentará hacer música urbana hace 15 años, le hubiésemos acribillado. Hay que entender que el mundo gira, pasa, cambia. El que no sabe ver que las cosas van hacia delante es que tiene un problema de visión. La música evoluciona y hay que adaptarse.

Un claro ejemplo que me viene a la cabeza para describir esto es Recycled J.

Justo. También esto se tiene que ver como algo generacionalmente. Cuando empezamos a hacer rap, todo esto no existía. Yo entiendo que los chavales que tienen ahora 15 años nacen conociendo esto. Y dentro de 20 años, será otra cosa y así.

¿Con quién te gustaría trabajar y qué te gustaría hacer?

Hay muchísimos artistas con los que me gustaría currar en todos los ámbitos. Me gusta probar las cosas y ver qué sale y creo que de cada proyecto recibes algo que te quedas para siempre. Por probar algo diferente, me gustaría hacer algo relacionado con el cine. Plantearme el proceso creativo de otra forma, algo que me rompiese el puzzle y tuviera que afrontarlo de una nueva forma.

¿Cómo te defines como artista?

Esto es muy difícil, el puto amo (risas). De verdad, no tengo ni puta idea. No lo sé. No sé que decirte. Activo, papi. Pon eso si quieres (risas).

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