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Entrevistamos a Capitán Cobarde

Alberto Romero, más conocido como Albertucho en su primera etapa o como Capitán Cobarde en su segunda , es un poeta urbano. Un artista que canta a la vida y en contra de las injusticas. Un obrero musical que ha transitado por todos los lugares posibles de la música, desde ser telonero de Bob Dylan a tocar en la calle por diferentes ciudades europeas. Siempre con esa actitud que le caracteriza, la de un último romántico que lo hace todo desde el corazón.

A finales del 2021 publicó su nuevo disco, Camino de Vuelta ( Calaverita Records). Un disco que transita por diferentes estilos sonoros y nos demuestra una vez más la libertad de este artista andaluz.

“No hay nada más internacional que mi pueblo”

Es todo un placer hablar contigo Alberto. Lo primero de todo, ¿qué tal estas?, ¿cómo estas viviendo estos días?, ¿tenías ganas de volver a la carretera?

Lo estoy viviendo con muchísimas ganas. Yo empecé muy de joven en la música, con 17 años me vine a Madrid a descargar camiones y acabé con un disco debajo del brazo. Desde que tengo 18 hasta la pandemia mi vida ha sido finde tras finde en la carretera. La pandemia rompió con esa monotonía. El perder la carretera ha sido traumático porque digo: ¿Qué hago tanto tiempo en mi casa?

Este año cumples dos décadas encima de un escenario. ¿Cómo ves el mundo musical?, ¿en algún momento podías imaginar que todo esto fuera verdad?

Bueno están los que triunfan mucho, los que ganan mucha pasta en el mundo de la élite, pero la mayoría somos unos currante y estamos llenando la nevera con el Rock & Roll. Yo casi siempre giro por España pasando fuera de casa muchos días. A lo largo de estos años he aprendido muchas cosas, sobre todo a conectar con la gente.

En la pandemia tuve muy buena relación con mis oyentes, me ayudó un montón. Siempre he sido muy carca con las redes, pero durante este tiempo y al estar encerrado casa fue uno de los elementos principales de expresión. En mi canal de YouTube, y animando por mi mujer, hice una televisión con diferentes programas. Cada día subía contenido distinto sobre temáticas completamente diferentes: Los lunes concierto, los martes programas de cocina, los miércoles pinchadiscos, incluso hasta audiolibros (risas)

Ahí empezó a ver un contacto con la gente que me sigue y ha acabado en la creación de El Club de los Cobardes. Somos más de trescientos y hasta tenemos un carnet (risas).

 

Es muy raro encontrar un artista que tenga tal relación con sus oyentes. Esto demuestra que muchas veces importa más la calidad de la gente que te sigue que la cantidad. Algo que parece que se está olvidando. ¿Cuéntanos más cosas sobre ese Club de los Cobardes?

Sí, el éxito siempre se liga con el poder adquisitivo, con lo tangible. Lo que yo más valoro es hacer lo que me da la gana, hacer cada disco distinto y tener unos fans que me apoyan. Si todo se reduce a tanto tienes tanto vales nos estamos equivocados.

Esto no quita que todos quisiéramos tener más dinero para poder vivir mejor, al final trabajamos para llenar la despensa, pero me considero muy afortunado de poder vivir la vida que quiero y como quiero, eso no lo pueden decir todos los músicos.

En el Club compartimos literatura, música, cine … tus gustos son capaces de crear una hermandad, al final estamos aprendiendo entre todos y es una maravilla. Una historia super romántica.

Cuando se acabó el confinamiento y se podían realizar pequeñas reuniones, organicé un concierto en mi casa y vinieron ocho personas. Les di de comer, de beber y acabé tocando en el jardín. Yo vivo en Isla Cristina y vinieron gente de Bilbao, de Barcelona, de Extremadura, de Madrid. Al final, se convirtió en un pequeño festival en mi jardín con zona de acampada y arroz con costillas. Lo tengo todo grabado y ojalá podamos sacar un vídeo. Vivir una cosa tan bonita en una época tan difícil fue una maravilla.

Antes de desengranar tu nuevo disco me gustaría empezar por los inicios, cuando cogiste tu guitarra y empezaste hacer música en el barrio de Bellavista. ¿Cómo fue tu introducción a este mundo?

En Bellavista tenía mi grupo de chavalito, tendría 15 o 16 años. Un poco después ya me vine a Madrid y empecé a grabar de forma profesional. Mi primer disco lo terminé en el 2003 y se publicó un año después. Fue producido por Eugenio Muñoz y tuve la suerte de colaborar con artistas como Kutxi Romero (Marea) o Rosendo. Ahí fue cuando empecé a conocer de lo que iba este rollo, gracias a ese rebote acabé en el mundo de la música.

Hace poco entrevisté a Poncho K y justo le ocurrió lo mismo. ¿Por qué viniste a Madrid y no te quedaste en alguna zona más cercana a tu casa?

Quería comprarme una moto, las novias que me echaba vivían un poco lejos y tardaba mucho tiempo cogiendo autobuses (risas).

Pues precisamente vine a Madrid porque tenía un amigo que se llama Poncho K y me dijo: Albertito vente para Madrid que aquí hay trabajo. El trabajo era carga y descarga, montando conciertos y curiosamente acabamos los dos en el negocio de la música, acabamos siendo una especie de cantautores de rock urbano.

 

Uno de los momentos clave de tu carrera fue la publicación de tu álbum Palabras de Capitán Cobarde (2010). A partir de ese momento decidiste cambiar de nombre, pasando a llamarte Capitán Cobarde.

Sí, ahí fue donde se hizo el cambio. Toda mi primera etapa estaba muy ligada al rock urbano, pero llegó un momento en el que no me sentía identificado con lo que estaba haciendo.

En el 2008 tuve la suerte de ser telonero de Bob Dylan en el concierto que ofreció en Mérida, y ahí , cambió toda mi perspectiva. Me empezó a interesar el folk, el bluegrass, la música de los Apalaches, los banyos, las bandolinas … y de repente, un día me subí al escenario y no me veía con la honestidad que debe tener un artista. Fue ahí, cuando me cambié el nombre y empecé este proyecto, que sigo siendo yo, pero con otras influencias. Me veía estancando y veía que no podía salir del rock urbano.

«Cuando se acabó el confinamiento y se podían realizar pequeñas reuniones, organicé un concierto en mi casa y vinieron ocho personas. Les di de comer, de beber y acabé tocando en el jardín. Yo vivo en Isla Cristina y vinieron gente de Bilbao, de Barcelona, de Extremadura, de Madrid»

Gran parte de la culpa de este cambio la tuvo Bob Dylan. Generalmente cuando un artista tiene un grupo de música y quiere desarrollarse personalmente lo que hace es empezar una carrera en solitario, en tu caso era más difícil.

Y Tom Waits. Cuando me metí en el personaje del Capitán Cobarde me apunté a teatro, estuve dos años estudiando arte dramático, quería cambiar el personaje y estar contento conmigo mismo. Autocomplacencia pura y dura.

Es algo que siempre me ha resultado muy curioso, mucha gente me pregunta porque sigo cantando las viejas canciones, si ya tengo nuevo material. En mi opinión, es lo normal. Albertucho era un chaval de 18 años, pero sigo siendo yo, no me puedo separar de mí mismo ni de mi música.

Veinte años después de tus inicios acabas de publicar tu séptimo disco, Camino de Vuelta. Un álbum muy interesante que se compuso antes de la pandemia. ¿ Qué nos puedes contar acerca de este trabajo?

Es un disco que he sacado de una manera muy natural. Este nuevo trabajo lo he escrito sin ningún tipo de pretensión. En otros de los álbumes de Capitán Cobarde sí que había cierta pretensión, quería sonar como The Lumineers o Mumford & Sons, estaba emperrado en seguir esa senda.

En Camino de Vuelta no es así, y de repente suena a todo lo que quería, sin pretender nada y dejando que fluya todo con naturalidad. Incluso, me parezco más al Albertucho del pasado.

¿Cómo fue el proceso de creación de este disco?

Ya lo tenía terminado antes de la pandemia e incluso grabado. Todo el proceso fue prepandemia. Cuando terminé el disco me fui con Diego Pozo ( Los Delincuentes), Astola ( Fondo Flamenco) y Ana Boheme a recorrernos Europa tocando por las calles. Estuvimos varios meses viviendo en una caravana e interpretando canciones de nuestra música nacional, desde Perales a Nino Bravo, eso sí muy rollo Mamas & The Papas.

Cuando volví a España es cuando se inició la pandemia y ahí se acabó todo. En ese momento, decidí esperar a la publicación del disco porque no veía que tuviera mucho sentido sacarlo. Por ejemplo, Astola y Ratón sí que sacaron su disco, Rock de Palo (2020), un trabajo muy bueno. Ahora, están trabajando para sacar uno nuevo.

Musicalmente, Camino de Vuelta, es un disco muy variado en cuanto a estilos se refiere, desde folk a flamenco, pasando por rumbas o rock anglosajón muy de los 2000’s. Incluso observamos cierta reincorporación del folclore andaluz.

Rock desde Andalucía y con identidad ( risas).

Sí, quería hacer todo lo que sintiera en ese momento, esa es la razón de que sea tan variado. Es cierto que está viendo una cierta reapropiación del folclore en estos últimos años.

La Copla es un género de nuestra tierra que no debemos perder. El Bando Republicano, por ejemplo, tocaban “La Chiclanera” y bebían vino. Uno de los artistas más importantes fue Miguel de Molina y fue capaz de crear una canción sobre los exiliados. Es cierto que el régimen franquista se apropió de la copla, pero no significa que todas las folclóricas fueran franquistas.

El folk es lo que se canta en la puerta de casa. Carlos Cano tiene una entrevista buenísima en Radio Tres en el que revindica la copla. Cuando entró la democracia mucha gente defenestró este género porque lo veían como algo maligno, algo que les recordaba a épocas pasadas.

Yo revindico mucho la figura de Carlos Cano porque es uno de los que se preocuparon para que no se perdiera cuando más falta hacía. Ahora parece que hay más curiosidad e intereses por investigar lo nuestro, algo que me parece maravilloso.

 

¿Cómo ves la escena andaluza que se está generando en estos años?

Muy bien, ya era hora. Los Derbys son amigos míos desde hace años y me encanta ver como crecen. Yo los conocía desde la época de The Milkyway Express, coincidiendo con ellos en la calle Feria. De repente el rock andaluz que yo revindicaba desde chico, ahora se está convirtiendo en una auténtica locura.

Otro de los grupos que me gusta mucho son Califato, esa gente está aportando mucho también, sobre todo en el mundo de la bulerías. Algo que siempre estaba más ligado al flamenco y ahora lo meten con electrónica. ¡Bulerías electrónicas, una autentica pasada!

Volviendo a la pregunta anterior, que está muy relacionada con esta, está habiendo mucho apego al folclore y a la música popular. Siempre miramos al guiri y ahora estamos mirando para adentro. No hay nada más internacional que mi pueblo.

Una de las canciones más interesantes de tu nuevo trabajo es “ Vergüenza”. Un tema con una profunda crítica política y social que parte justamente desde Andalucía. ¿ Qué nos puedes contar acerca de esta canción?

Es andalucista porque la canción parte de Andalucía, porque la extrema derecha entró por Andalucía, pero es algo que va más allá. Los fascismos siempre vienen después de grandes crisis. Es una canción creada con rabia, pero también con mucho corazón, sin caer en el panfleto ni en el insulto. Llevamos muchos ya, hemos nacido en democracia y no debemos ir para atrás como los cangrejos.

Desde mi opinión, los artistas que me parecen interesantes son los que tienen un contenido social, cuando se replantean en el mundo que viven, cuando tienen conciencia. Vamos a ver, he crecido con Reincidentes y Def Con Dos, estos grupos me han enseñado más justicia que el colegio.

Un artista vacío no me da vidilla, cualquier artista que solo dice te quiero …. Un ejemplo son los Beatles, y me encantan los Beatles, pero me interesan mucho más sus discos cuanto tienen conciencia social, cuando se dan cuenta de que todo en esta vida no es solo She loves you yeah, yeah, yeah

Ha sido todo un placer poder hablar contigo Alberto. Por último, ¿Qué significa la música para ti?

La música es el medio más auténtico de expresión, por encima de las palabras. La gente para comunicarse y elevar la palabra, la transformó en otra cosa que con el tiempo se llamó música. Es una conexión con tus hermanos, con tu pueblo y con tu gente. Es simplemente la manera más mágica que tiene el hombre para comunicarse.

Escucha ‘Camino de Vuelta’ de Capitán Cobarde

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