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Fino Oyonarte – Arrecife (Buenaventura)

Escuchando el nuevo disco de Fino Oyonarte me he acordado de unos bonitos versos del poeta peruano Mario Montalbetti: “A la pregunta ¿cuánto has amado? /responde como si el lenguaje, mejor aún, / como si el vino se hubiera acabado. / Di que has de ir a por más”. El almeriense tiene una cualidad innata para el oficio de artesano del pop. Lo hace con tranquilidad, mimando cada verso, cada inflexión de voz, cada silencio, cada nota. A veces tengo la sensación de que cada vez nos perdemos más entre el ruido que emite una sociedad que solo pretende que no escuchemos el latido de lo que pasa inadvertido, el pálpito de esas historias mínimas que diría Pierre Michon, y que retrató en ese libro inmenso que es Vidas Minúsculas.

Arrecife (Buenaventura, 2023) es un disco cocinado a fuego lento y que viene precedido por luctuosos trances. La pandemia supuso un bloqueo para nuestro artista que la muerte de sus padres acabó por acrecentarlo. De (casi) todo uno acaba uno saliendo a flote, y de la mano de las personas que ya le ayudaron a sacar adelante Sueños y Tormentas (2018), aquí se reúnen unas canciones que son un remanso de tranquilidad, de sosiego y paz. Es como reencontrarte con esos pequeños gestos que te hacen pertenecer a algo o a alguien.

Buscar el lado positivo de las cosas es lo que narra Fino en el arranque con la preciosa “A Tu Lado” con esos aires de feria a lo Malcolm Scarpa. Otra oda a vivir el presente es “Avanzar” con juegos melódicos a lo Beatle y un estribillo invencible.

El rasgueo de la guitarra en “Tempestad” es de una fisicidad que pone los pelos de punta, mientras los arreglos de cuerda -gran trabajo de dirección de Philip Peterson– acaban por esculpir una sinfonía de un profundo calado emocional. Los mismos elementos armónicos se expanden en “Tan Lejos”, una canción de amor a lo Nick Drake que es ambrosía para los oídos, mientras que en “Amor” la sombra de sus padres ausentes lo envuelve todo.

El velo de la fragilidad es el eje narrativo de “Forma De Ser” en la que Oyonarte parece que se desnude aún más si cabe ante el oyente, y la ausencia del ser querido se declama de forma muy coheniana en “Entre Tú y Yo” (“Y al amanecer salgo a caminar /a lo lejos se ve la ciudad/ ¿y tú donde estas?”). Emociones cristalinas. El tono más oscuro, aunque esperanzador, de “Naufragar” contrasta con las soleadas estampas de “Embarcadero”; el country juguetón de “Espejo” sirve de colcha musical para narrar de forma límpida sobre el paso del tiempo y el amor, siempre el amor, para cerrar este magnífico disco con las notas solemnes de un piano en “La Vida Es Un Sueño” y el recuerdo a su madre (“Nunca es buen momento para decir adiós”). Este es un ejemplar paseo por la vida y la muerte, por la angustia y la redención, por el amor y sus sombras.

Escucha Fino Oyonarte – Arrecife

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