El Hijo – Dentro (Intromúsica)

Siempre exigente con todos los proyectos en los que ha estado involucrado (de unos históricos del indie como Migala pasando por su proyecto para experimental bajo el alias de Emak Bakia) Abel Hernández es uno de los activos más preclaros de la música que nace en los márgenes (y se construye y nutre de la mitología que anida en estos márgenes) con la sana convicción de fluir ajena a las categorizaciones, modas, y demás mandangas. Con El Hijo emprendió una carrera singular que ha ido mutando a cada paso. De las hechuras de cantautor más clásico de sus inicios, ha pasado a examinar las posibilidades tonales, cromáticas (y cinemáticas) de unos sonidos que juegan con las texturas, los samplers, el espacio, y que interrogan al oyente en aras de reformular una dialéctica crítica nueva.

En este “Dentro” (Intromúsica, 2018) vuelve a confiar en el formato de ep, el mejor que se acopla a esta narrativa de ingeniería serpenteante. Al igual que pasó con su otro excelente trabajo corto, “Fragmento I” (2015), El Hijo invita al oyente a todo un recorrido por pasajes ensoñadores, de gran plasticidad, y que parece un organismo vivo que nos va inoculando un extraño veneno.

En “Dentro” una voz sampleada va recitando una extraña letanía bajo un manto de electricidad y samplers de Laurie Spiegel, Black Devil, y Iannis Xenakis. Es un inicio espléndido, entre el experimento atonal, Hood, Wolf Eyes, y los experimentos de oblicua belleza de Ian Crause.

Una ambientación nocturna esculpe los ritmos sincopados y fragmentarios de “Playa” y “Sueña”. Unas melodías de orografía fantasmal, de cortantes aristas que está cerca del tenebrismo de Haxan Cloak, de la hipersensualidad de Arca, y del ritmo fibroso de GAIKA.

Se cierra con “Sigue”, en la que el sonido de gaviotas y del mar rompiendo en una orilla imaginaria, da paso a una melodía tan solo esbozada. Acaba la canción y solo pesa el silencio.

Escucha El Hijo – Dentro

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