El Kanka (Auditorio Atrium) Viladecans 24/11/18

Más de 800 personas disfrutaron ayer en el Auditorio Atrium de Viladecans. ¿El responsable? Un tal Juan Gómez Canca, alias El Kanka para sus amigos que lleva más de diez años ininterrumpidos llenando bares, salas y auditorios por igual. Dentro de su gira El de arte saltar (2018), El Kanka se reafirma en cada bolo como el mejor trovador contemporáneo de nuestro panorama. Acompañado de sus inseparables Álvaro Ruiz a la guitarra y Juan Rubio en la percusión, el malagueño hizo las delicias una vez más de abuelas, parejas de treintañeros, grupos de adolescentes o críos con pañales en brazos de sus padres.

La extraordinaria capacidad de hacer saltar a la señora sesentona de la séptima fila y emocionar al mismo tiempo al grupo de millennials de la cuarta es, sin duda, uno de sus grandes logros. Porque El Kanka es para todos los públicos, para todos aquellos que quieran echar un buen rato. Un popurri in crescendo contenido en las butacas del, ayer, abarrotado Atrium de Viladecans.

Se apagan los focos del patio de butacas y suenan los primeros acordes de ”Triste trofeo”, una invitación de su último disco a desprendernos de lo material. Poco tarda la ironía y el cachondeo de “Qué bello es vivir” en invadir al respetable, así es como El Kanka y compañía daban la bienvenida a tothom. Le siguió “Por tu olor”, el tema que le ha valido al cantautor una colaboración con el mismísimo Jorge Drexler. Tras abrir las ventanas del amor otra vez con “Querría” e insuflar la fuerza del “Sí que puedes” para aquellos que lo necesitan, llegó “Andalucia”, aquel himno de amor a la tierra donde nació cantando ayer en tierra de inmigrantes. ‘No somos Rosalía, pero estamos afinaos’, advirtió entre risas mientras templaba su guitarra para tocar “Para quedarte”.

‘Aquí hemos venido a animaros a sacar el flow’, declaraba orgulloso el cantautor cuando Juan Rubio preparó el terreno con el beat box inicial de “Me alegra la vista”. La guasa de “No jodan la marrana” de su segundo álbum precedió a las hermosas “Por eso canto” y “Vengas cuando vengas”. Hambrientos de más musical alguna espontánea gritó: ‘Viva el ibérico’, ‘¡Y los calçots!’, apuntaló el malagueño tras tocar “A dieta de dietas”. Tras hacer “Volar” sin alas, El Kanka se sacó un as de la manga, una colaboración muy especial: El Niño de la hipoteca, presente entre el público, que subió al escenario a cantar junto a su amigo “Alquitrán y Carmín”.

Quedaba el broche final, el punto de inflexión para cincelar una sonrisa al público ante de volver a la realidad. El Kanka y compañía entonaron ese himno al cachondeo que es ‘Lo mal que estoy y lo poco que me quejo’. Le siguieron odas a los orgasmos y al amor de estar por casa como “Después de esta mañana” y “Me gusta” para rematar con la gran parte del público en pie haciendo los coros de “Canela en rama”. Una orgía coral que echaría el resto con la combativa a “A desobedecer”.

Reverencias, aplausos y las manos en el corazón del trío sobre el escenario frente a los aplausos sinceros de las abuelas, parejas de treintañeros, grupos de teenagers o crías con pañales en brazos de sus padres. Casi dos horas de risas, buen rollo y alguna que otra lágrima. La furgoneta del malagueño y compañía no para, Viladecans es la última parada de una gira non-stop por toda España y parte de Latinoamérica que representa el fruto de lo conseguido y de lo que vendrá.

Foto: Adrián Jurado (Facebook de El Kanka)

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