Ben Watt – Teatro Lara (Madrid)

La cita con Ben Watt fue todo lo que prometía y mucho más. Tener en el escenario a Bernard Butler y Martin Ditcham es un lujazo, pero si además son tres amigos tocando juntos y pasándolo bien, eso se transmite al público.
Podría haber tocado Hendra, su último y flamante álbum, e irse, pero Ben no es así. Muy comunicativo y cercano con el público, (no llenó el Lara, tal vez un mal día, tal vez algo caro) nos iba contando historias sobre la génesis de las canciones, jugosas anécdotas familiares y musicales, etc. Era como si un viejo amigo te estuviera contando qué ha sido de su vida en los últimos treinta años entrelazando la narración con canciones.
Así, arrancó con “Hendra” y “Young Man´s Game” para darnos a continuación el primer regalo de la noche, la deliciosa “Some Things Don´t Matter”, del imprescindible North Marine Drive, su lejano primer disco de 1983. Con el público en el bolsillo, siguió con “The Gun” y “Nathaniel”, la canción más movida de Hendra, para volver a esa absoluta obra maestra que es North Marine Drive con la canción que titulaba el disco, solo, en el escenario con su guitarra.
Iban a seguir los regalos. A la vuelta de Butler y Ditcham, Ben se sentó al teclado para interpretar “The Road”, de Everything but the Girl, de quienes también recuperó  “The Night I Heard Carusso Sing” en el bis.
Si es posible destacar algún punto álgido en un concierto de altísimo nivel, la deliciosa “The Levels” nos puso el nudo en la garganta, dedicada a su medio hermana fallecida y al marido de ésta. Butler sustituyendo la slide guitar de David Gilmour en el disco con su saber hacer a las seis cuerdas, estuvo sencillamente fantástico, demostrando ser un buen jugador de equipo poniéndose al servicio del conjunto, y Martin Ditcham a la percusión añadiendo matices a unas canciones ya de por sí extraordinarias.
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Tras ella vinieron “Forget” y “The Heart is a Mirror”, preciosa canción que escogió para finalizar el set y darnos el perfecto resumen de tema, concierto y filosofía vital: Se trata de la esperanza, de la tolerancia y adaptabilidad, de las cosas que encaras cuando te haces mayor. De encontrar el afecto en las personas que te rodean y saber reconocerlo. No olvidemos que cuando compuso su primer álbum tenía 19 años y ahora ronda los 50. (Había que esforzarse para ver entre el público a alguien menor de 40) La voz sonaba mucho más asentada que en su primer trabajo, resonando desde la experiencia que dan los años. Todo lo que el primer LP intuía, lo confirma este digno sucesor, Hendra. Muy, muy emotivo, similar al concierto que dio en esta misma plaza otro grande, Edwyn Collins, que también nos tocó la patata.
Muy bien el sonido y el marco, el Teatro Lara es ideal para este tipo de propuestas, aunque el precio evitó que se llenara más y sorprendentemente (?) no había gente joven entre el público. Tener a Ben Watt tocando aquí es una delicatessen, una oportunidad fantástica para verse las caras con una figura importantísima de la música independiente de las últimas tres décadas.
Tras el final “oficial” y la retirada momentánea, volvieron a las tablas para interpretar la ya mencionada “The Night I Heard Carusso Sing, Spring” y ese gran final que fue “25th December”, incluida en el Amplified Heart de Everything But The Girl.
Aparte de lo estrictamente musical, que fue excelso, fue una actuación muy emotiva. Si hasta ayer respetábamos enormemente al Ben Watt músico, productor, DJ y hasta escritor, tras lo visto en el Lara, también somos fans del Hombre.
Maravilloso es poco decir.
 

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