Libro: Mi Historia: Memorias Roger Daltrey, fundador De The Who

Se edita la biografía de Roger Daltrey. Como bien dice Manuel De La Fuente en la introducción– excelente traductor de estas memorias– el célebre himno generacional “My Generation” podría considerarse una ruptura o desplazamiento hacia unos confines culturales y sociales nuevos, la de todos aquellos jóvenes que se empeñaron en romper con las reglas institucionalizadas por sus progenitores. Era una respuesta rotunda y contestataria a los padres: aquel lenguaje no les pertenecía “I’m just talking about my generation”, porque lo que se estaba fraguando era una nueva cultura juvenil que redefinía las relaciones sociales, mercantiles, y políticas.

Roger Harry Daltrey, nacido en el distrito de Shepherd’s Bush londinense en el seno de una familia de clase obrera, es sin ningún atisbo de duda un frontman sumamente peculiar. Siempre en conflicto con su tonalidad vocal, y de cómo esta se amoldaba a los ruidosos riffs de Pete Townshend, y a la furiosa batería del estrafalario Keith Moon (recuerda en algún pasaje del libro que sonaban tan alto en directo que era incapaz de escucharse a sí mismo), es ante todo un gran profesional del business o este gran circo del stadium rock. Esta actitud siempre proactiva por alentar a The Who a seguir en la brecha después de tantos años de andadura, no se lo debe, desde luego, al director del colegio, al que burlonamente dedica parte del título del libro, Mr. Kibblewhite, el responsable de que lo expulsaran del colegio. Partió alguna nariz, sí, porque al vocalista de “I Don’t Mind” le gustaba codearse con teddy bears un tanto violentos, y si tenía oportunidad prefería perder su tiempo fabricando instrumentos para practicar el skiffle, a seguir una disciplina horaria en la escuela. Esto es el rock & roll.

No he leído la autobiografía de Pete Townshend, Who I Am, (editada por Malpaso) para comparar los matices que aportan cada una de las cabezas más visibles de la emblemática banda, pero en este excelente libro Mi Historia: Memorias Del Fundador De The Who. Gracias Os Sean Dadas, Mr. Kibblewhite (Libros Del Kultrum, 2019) deja muy claro Daltrey que su compañero de fatigas era el cerebro pensante del grupo, aunque las ideas eran confrontadas por los demás miembros de la banda, y estas ideas iban evolucionando. La cabellera rizada más famosa del rock se reivindica como artista para no ser engullido por el potencial artístico de un Townshend, más dado a los conciliábulos arties.

Es innegable que en estas instantáneas memorísticas quedan registrados diáfanamente el papel de cada miembro de los Who, y todos ellos importantes para alzar un sonido único. A saber: Townshend como autor de las canciones, Daltrey asumía su papel de frontman que se abría en canal en cada concierto, Moon era ese batería febril que se sabía los compases con los ojos cerrados y que le daba por tirar las baquetas al pobre de Daltrey cuando le daba la vena mesiánica, John Entwisle era un virtuoso del bajo y persona que introdujo a Townshend en la banda cuando se llamaban primeramente The Detours. Dar su lugar a cada miembro del combo me parece un acto de humildad por parte del autor, o simplemente un acto de justicia, sin más. Lo deja claro cuando dice “[…] lo que siempre me ha preocupado no es el dinero sino el reconocimiento de lo que hacemos cada uno.”

Con una prosa clara, y con un ritmo narrativo encomiable, Roger Daltrey entretiene al lector narrando los peculiares episodios de una banda que parece no desfallecer al hartazgo. Viñetas preñadas de pasión por un oficio, el ser músico profesional, que tuvo unos comienzos complicados (riñas antes y después de los conciertos, managers que la mano muy larga, y las rivalidades más o menos descarnadas con otros grupos del momento como The Beatles o The Kinks); la moda mod (muy coyuntural del momento) fue bien asimilada por la troupe para crear un impacto creciente en sus actuaciones: sets agitados llenos de temas clásicos del r&b que luego serían el germen del primer disco “My Generation”.

Divertidos son los recuerdos del famoso Woodstock (tan de moda en estos momentos), en donde actuaron con nuestro autor enfundado en una colcha que compró en una tienda de Ealing y que puso de moda entre las hordas flowerpowerianas. El de Shepherd’s Bush recuerda lo desastrosa de la organización, con la gente tomando todo tipo de substancias, e incluso se llegaron a considerar unos ¡pijos! ante un auditorio tan desaliñado.

Con especial ternura se recuerda la muerte de Keith Moon en 1978. Moon ya en las ultimas giras “no le salía el compás de seis por ocho. Siempre era muy perfeccionista con la música, pero esta vez pasaba algo serio”. Es raro cuando te anuncian una muerte aunque esté ya anunciada desde hace años. Lo substituyó Kenney Jones, pero ya no fue lo mismo.

Fin de una etapa. The Who es una banda que que quema etapas y se reinventa con una facilidad meteórica. Y si Daltrey tiene un consejero como Liam Gallagher uno puede estar seguro que tenemos nostalgia para rato.

Más información en Libros Del Kultrum

 

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