Maga – Sala Siroco (Madrid)

Maga son fragilidad y fuerza. Maga son belleza y melancolía. Maga son compactos y únicos. Tan sólo hay que cerrar los ojos y dejar que sus melodías te inunden. Dejar que te enamoren. Enamorarnos. E introducirnos en ese Mundo-Maga del que habla Cortázar. Eso es lo que nos sucedió a todos los que asistimos al concierto que el pasado 18 de enero ofrecieron en la sala siroco de Madrid, con motivo de la fiesta Intromúsica. Aunque se esperaba llenar la sala, de ninguna manera nadie podía prever el llenazo que obligó a dejar en calle a muchas personas. Ya desde las 9 de la noche, la cola llegaba prácticamente hasta la esquina de la calle. La expectación no podía ser mayor. Y el resultado, inmejorable. Sin duda, uno de esos conciertos que se recordarán durante mucho tiempo.

Y a pesar de ser una formación joven, y tener en el mercado un solo disco, Maga y un EP, Bidimensional, tienen calidad y solvencia más que suficiente para garantizar una noche por todo lo alto, a pesar de ser una sala demasiado pequeña para un público demasiado ávido de magia y mariposas. Todo lo tuvieron a su favor, incluso el sonido, que no hizo que mermara la intensidad de sus composiciones.

Tema a tema, nota a nota, la sala fue sucumbiendo ante el preciosismo y las cuidadas melodías de la banda. No había manera posible de resistirse: empezaron con la dulce guitarra de “Swann”, que arrancó los primeros suspiros, “Piel de Astracán” hizo que Miguel demostrara la maravillosa textura de su voz, y cuando llegó el turno de “Diecinueve” ya no quedaban reservas posibles. Empezaron los coros del público, las miradas de complicidad con la banda, y sin duda la locura. “Piedraluna”, “Agosto Esquimal”, “Como Nubes A Mi Té”, “Celesta”, “Medusa”… Estrellas incandescente que dieron forma y luz a la noche. No sabría con cuál quedarme. Probablemente con todas.

Increíble la reacción del público. Todo el mundo cantaba. Todo el mundo intentaba imitar los desgarros imposibles de la voz de Miguel. En determinados estrofas, ni si quiera se le escuchaba. Hacía mucho tiempo que no asistía a un concierto tan pequeño en forma, pero infinito en su fondo.

Y al final, regalo para los fieles. Versión magistral de un tema de Radio Futura, “Anabel Lee”, en la que dejaron su huella. Y al ritmo de “Des-pi-de”, con su estribillo demoledor, el trío de Sevilla dejaba el escenario con una sensación inigualable, la seguridad de haber hecho suya una noche mágica y de haber llevado hasta su mundo a todos los que allí estábamos. El Mundo-Maga.

Quizás pueda parecer demasiado pretencioso asegurar son uno de los mejores grupos que actualmente tenemos, si no el mejor. Yo lo creo así. Y después de haber estado en este concierto, estoy convencida de que hay mucha gente que piensa así.

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