Marah (Sala Copérnico) Madrid 26/04 2023

La historia de los norteamericanos Marah daría para varios libros. Ascensión en escaleras doradas a los más altos puestos del rock and roll, descenso a los infiernos, no sin pasar por peleas internas, giras inacabadas y rumorología acerca de su afición a las juegas salvajes. Todo ello justo cuando acababan de editar lo que muchos medios americanos se apresuraron a reseñar como el mejor disco de “americana” de la historia, Angels of Destruction (Yep Roc Records 2008) todo un compendio de sonidos “alt country” con unas composiciones atemporales.

Aunque los problemas internos de la banda eran varios, el núcleo principal de estos era algo universal, el odio fraternal. Las desavenencias entre hermanos Bielanko – Dave y Serge – estallaron hasta retirarse el saludo y dejar que Marah explotase en una supernova, dejando atrás un cancionero impecable y unos conciertos inolvidables.

Pasados los años los hermanos Bielanko han enterrado el hacha de guerra y Dave– el malencarado del grupo y con más pose de rock star – decidió reunir a Marah de nuevo. El caso es que el hermano “bueno” – Serge – ahora vive en un rancho de Utah, alejado del mundanal ruido y entregado a su familia y a la escritura así que, del Ying y el Yang del grupo solo queda el Yang.

La gira de reunificación en España ha sido posible gracias a la promotora Heart Of Gold, viejos conocidos de la banda, ya que ya habían trabajado con ellos en el pasado y Alicia Música. La madrileña sala Copérnico ofrecía un aspecto algo desangelado a pocos minutos del concierto, no éramos ni veinte personas, que comentábamos con extrañeza el tema. Cosas solo de España – como el propio Dave Bielanko se encargaría de comentar más tarde – el concierto comenzó casi con una hora de retraso sobre el horario establecido; y por arte de magia, o como si los botellines del bar de al lado de la sala se hubieran acabado, la Copérnico casi se llenó.

Salían a escena los reformados Marah con el mencionado David a la cabeza, acompañado de: Adam Garbinski al bajo y ocasionalmente a la guitarra, Slo-Mo Brenner al Pedal Steel Guitar, Dave Petersen a la batería y la nueva incorporación de última hora, un chaval llamado Gus Tritscsh, que no supera la veintena, pero que toca la guitarra y el violín como si hubiera vivido mil vidas.

Atacaban con “Christian St.” de su aclamado segundo disco; Kids in Philly (Artemis Records 2000) y rápidamente nos dejaban claro que en esta nueva andadura de Marah no caben las paradas y sí el rock and roll eléctrico directo a la cabeza. Continuaban con otra selección de temas del mismo álbum, entre las que se contarían “It´s Only Money, Tyrone”, “My Heart is The Bum on The Street”, o “Barstool Boys” en la que el jovencísimo Gus cambiaria la guitarra por el violín.

El primer cambio de tercio del concierto llegaría con la intimista “Sure Thing” esta vez de su disco 20,000 Streets Under the Sky (Yep Roc Records 2004) aunque rápidamente retomarían el ritmo anterior con “The Catfisherman”. Ni una rotura de cuerdas de la Gibson que manejaba en esos momentos Dave pudo parar el tempo frenético del bolo, con una sala ya volcada – al menos en primeras filas – con el ritual de los cinco músicos.

“Long Hot Summer” con Gus retomando el violín sería otro de los momentos más serenos del concierto con los músicos tomando un respiro, algo que no vendría mal ante la apabullante energía que transmitía un Dave en plena forma, con sus habituales poses a la guitarra.

Aunque los de Filadelfia comenzaron desde arriba y terminaron más arriba, si cabe, apostaría que el concierto tuvo sus momentos más álgidos en estos temas: “Coughing Up Blood” del anteriormente mencionado Angels of Destruction, “Faraway You”, o “Santos de Madera”, ya casi en la recta final del concierto.

La festiva y casi en clave de Ska, “Point Breeze” nos anunciaba el final del intenso y sudoroso concierto, aunque tendría tiempo para un corto bis con canciones inmortales como: “This Time”, o “Fever”.

Opiniones encontradas entre algunos asistentes, que comentaban lo “bronco” del concierto, en comparación con los momentos cumbre de la formación por los primeros 2000 y otros, que disfrutaron como cochinos en el barro, entre los que se cuenta un servidor. Una amiga me decía que ella sentía pena por lo que había sido la banda y lo que eran, mientras el gran J.F. León (Rock & Roll Animal Radio) planteaba un sano debate sobre las bandas que siguen adelante con eso que dista mucho de las formaciones originales En el caso que nos ocupa, yo entiendo que el tiempo es inmisericorde y los cambios son inevitables, Dave Bielanko se ha renovado y defiende con pasión, sinceridad y mucho acierto el cancionero de Marah con su reformada banda.

Marah llegaron antes que Wilco, pero estos últimos se quedaron con las rosas y los de Filadelfia con las espinas, la historia del rock está llena de estos casos. Ojalá lleguen tan alto como se merecen en esta nueva etapa.

Más fotos de Marah – Por Fernando del Río

 

 

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