Morgan – The River And The Stone (North Records)

Grabado en la tranquilidad de un entorno rural francés, el tercer esfuerzo creativo de Morgan se antoja el más completo y elaborado que su ya consolidada carrera ha deparado hasta la fecha. Es su primer trabajo tras la dolorosa marcha de Alejandro Ovejero, su bajista, y para darle forma, la coyuntura les permitió tomarse más tiempo del acostumbrado para cuidar al detalle cada canción, mimarlas hasta la extenuación en un retiro espiritual de seis meses en la sierra madrileña, lo cual se traduce en una riqueza sonora y en una profundidad a nivel de texturas y matices que convierten la escucha en un regalo para los sentidos.

Continúan presentes sus señas de identidad, ese folk-rock sedoso, macerado con incuestionable atractivo entre las privilegiadas cuerdas vocales de Nina, y arropado por la sólida y convincente capa instrumental que una solvente banda se encarga de desgranar entre melodías que coquetean con el soul, pellizcan el pop y celebran en conjunto el poder balsámico de la música para remover y estimular. El principal reclamo en su caso es el poder de sus composiciones, dejando que hablen poderosas y convencidas, que alcancen nuestras células sensoriales y las bañen de destellos hermosos y perdurables.

“Hopeless Prayer” marca el camino con su tono parsimonioso y su cadencia dulce y natural, abriendo paso a uno de los primeros ganchos ganadores, “River”, que se vislumbra como uno de esos momentos claves en la evolución de la banda. Un clásico instantáneo, con sus coros y sus palmas de aroma gospel, su estribillo ganador y unos teclados con regusto a tradición americana que saben a gloria. Fluye orgullosa sabiéndose especial como un amor a primera vista. Sumidos ya en un estado de alerta, ataca “WDYTYA”, favorita personal, que mecida por una tenue línea de teclado, avanza sinuosa y sensual, pide luces bajas y sugiere escenarios tórridos entre dolorosos reproches y amargos sinsabores. Un medio tiempo de extrema elegancia que juega en la liga de los privilegiados. “On And On (Wake Me Up)” acaricia su lado más directo, el que mira a los ojos al pop atemporal de grandes nombres y los lleva a su terreno dotándole de nervio y personalidad, en contraste con una incendiaria “Paranoid Fall” cuyos afilados riffs destacan su ya probada facilidad para redondear piezas que saben a cuero negro y piden crecer y crecer hasta desbordarse en directo.

“A Kind Of Love” es uno de los ejemplos más brillantes de cómo se desenvuelven con medios tiempos atmosféricos y expansivos, saliendo victoriosos en su solvente manejo de la épica sin estridencias, extendiendo el minutaje y tensando la cuerda de la emoción contenida hasta que estalla la tormenta entre guitarrazos desatados. “Un Recuerdo Y Su Rey” demuestra una vez más su capacidad para hacer llegar el mensaje en otros códigos, conservando intacta la magia y abriendo horizontes a explorar. La segunda mitad del álbum alcanza un nivel sobresaliente con la dupla “Late” / “Alone”. La primera, efervescente y directa, se clava en la memoria sin remisión, la segunda, gema absoluta, dibuja líneas de etérea belleza en su mágico transitar, y se erige como un punto de inflexión en su cancionero. No en vano, fue elegida como avance del disco, rehuyendo de lo instantáneo y apostando por el impacto reposado de una melodía de largo recorrido y poso importante. “Silence Speaks”, cierra sigilosa esta desarmante demostración de talento e inspiración que se proyecta como un sueño del que no quieres despertar.

Escucha Morgan – The River And The Stone

 

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