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Primavera Club 2011. Asistimos al festival itinerante entre Madrid y Barcelona

Intro

BCN: Jordi Dalmau/Raquel García/ Pere Francesch Rom (y fotos)
MAD: Fernando del Río (y fotos)

2011 ha sido el año de la consolidación del Primavera Club. Tras salir del único emplazamiento en el Auditori del Fòrum, duplicarse en Madrid y Barcelona y crecer en número de días, este año ha agotado todos los abonos. Se puede decir que el Primavera Club, válgame el tópico, se ha hecho mayor.

Aún así, y a pesar de contar con grandes nombres del (ejem) indie como Fleet Foxes o St. Vincent y propuestas arriesgadas (y a veces incomprendidas) como John Maus, la edición de este año ha dado pocas sorpresas a nivel musical. Buen nivel sobre el escenario, sí, pero pocos sets realmente incendiarios, llamativos, impresionantes.

El Primavera Club es ese festival al que uno llega con la sensación de que, en realidad, no tiene ni pajolera idea de música. El que conoce a media docena de bandas del cartel, ya se puede dar por satisfecho. Así, uno construye su itinerario casi a ciegas y… ¡a dejarse llevar!


Primavera Club Barcelona

Miércoles – La 2 Apolo
Veronica Falls (Raquel García)

La banda londinense era uno de los reclamos de esta edición del Primavera Club y la gente tenía ganas de ver cómo defendían en directo su estupendo debut homónimo. A pesar del corto recorrido de Veronica Falls, podemos decir que su set fue de lo más correcto. Supieron trasladar perfectamente al directo esa atmósfera oscura que impregna su disco.

Durante 45 desgranaron el álbum casi entero, amén de alguna cara b, y su pop de aires shoegazer flotó en el ambiente de una sala con una buena entrada y un público que disfrutaba cada tema. Y claro, si caen “Found Love in a Graveyard” o “Come on Over”, disfrutar se antoja sencillo. Y si cierran con “Misery” y “The Fountain” es fácil salir de allí bastante satisfecho.

Jueves – Apolo
JEFF The Brotherhood (Raquel García)

JEFF The Brotherhood eran, a priori, una de las bandas a la que más ganas le tenía del cartel. Sus discos, con esa mezcla de punk y garage que viste canciones pop, contienen buenas dosis de rabia, pero no acababa de tener muy claro que a esas horas tan prontas…

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Pero sí, los hermanos Derrick son capaces de salir al escenario con la misma energía que en sus discos y poner a brincar al más pintado con un concierto impetuoso y excitante que convenció por su sonido, por su ejecución y sí, claro, porque ¡no veas el ruidaco que montaron los dos solos!

Viernes – Casino L´Aliança
Still Corners (Raquel García)

Apuntados al carro de esa especie de shoegaze etéreo que está tan de moda, los británicos Still Corners se presentaban en elPrimavera Club sin la mitad de su equipo, extraviado en el trayecto por la compañía aérea. Aún así, la banda de Rachel Goswellconsiguió crear una atmósfera tan etérea y brumosa como su disco nos prometía.

Pero en directo sonaron planos y aburridos, como si entre tanto eco, tanto reverb y tanta frialdad perfectamente estudiada, se hubieran olvidado de hacer canciones. A los tres temas, ya habían agotado el repertorio de trucos, y encima no les hizo ningún bien la versión de Bruce Springsteen que se marcaron, simplona y folkie: un poco fuera de lugar. Sólo falta ver si con el resto del equipo hubiera mejorado algo la cosa. Les doy el beneficio de la duda. Aunque, con poca confianza.

Viernes – Casino L´Aliança
St. Vincent (Raquel García)

Mucho ha cambiado desde la última vez que St. Vincent pisara el escenario del Casino L´Aliança. Aquella vez se presentaba como telonera, con un disco de debut que aún no había salido al mercado y sola con su guitarra. Nos conquistó con su desparpajo, su fragilidad, su imaginación y sus canciones.

Tres discos más tarde, Annie Clark volvía a ese escenario convertida en una pequeña celebridad dentro de la música independiente, con un nuevo trabajo arriesgado y potente que se perfila como uno de los discos del año, y con la seguridad y las tablas de haber recorrido medio mundo.

Ahora, sobre el escenario, St Vincent es una artista poderosa y con garra (también con genio y mala leche, para qué vamos a negarlo) que domina su voz y la guitarra de manera inapelable y que conjuga delicadeza y fuerza con total naturalidad. Por supuesto le apoyan un buen puñado de temas indiscutibles que en directo pierden parte de la dulzura y se transforman en torbellinos que rozan el delirio noise. Desde “Surgeon” a “Chloe in the afternoon”, desde “Year of the tiger” a “Cruel”, desde “Actor out of work” a «Your Lips Are Red».

Forman parte de su encanto esas peroratas con poca gracia o la frialdad con que rodea una ejecución perfecta. Pero luego nos regala una “The Party” emotiva y personal o se deja llevar por arrebatos punk con una versión de “She is Beyong Good and Evil” The Pop Group y nos derretimos.

Intensísimo y estupendo concierto de St. Vincent a la que le faltaron, tranquilamente, otros 45 minutos.

Viernes – La 2 Apolo
The Pop Group (Raquel García)

Después de 30 años separados, The Pop Group se volvían a reunir el año pasado para llevar su punk político y descarado por varias salas europeas: entre ellas, la pequeña de Apolo. Habrán pasado 30 años pero The Pop Group siguen teniendo la misma energía y la misma vigencia y eso quedó patente en el concierto que se marcaron, con un Mark Steward categórico, imponente y gritón y con el bajo de Simon Underwood pegando a ritmo de funk.

Repasaron temas de sus dos discos (Y, de 1979 y For How Much Longer Do We Tolerate Mass Murder, de 1980), emanando energía a raudales del escenario, y dejaron claro ds cosas: que siguen teniendo la misma mala leche y que nos hace falta que alguien nos dé una sacudida de vez en cuando. Lo dijeron alto y claro “Lies lies lies lies lies / Your world is built on lies”.

Sábado – La 2
Barn Owl (Raquel García)

La banda de San Francisco Barn Owl (Evan Caminiti y Jon Porras) se presentaban, dentro del showcase de su discográfica Thrill Jockey, como uno de los retos del festival, con una propuesta rugosa y agreste que combina la psicodelia y el drone con la oscuridad y los desarrollos sugestivos y lentos.

Es todo un espectáculo en sí mismo ver a este dúo sobre el escenario entrar en una especie de trance progresivo, armados con sus guitarras, para arrancar un sonido a ratos inhóspito y hostil, y a ratos cinematográfico y folk. Pero que nadie se engañe, de ese folk de desierto, polvo y cactus. Uno de esos conciertos donde se disfruta la crudeza del sonido, que casi parece que vaya a rayar las paredes de la sala.

Sábado – Casino L´Aliança
Gary War (Jordi Dalmau)

El norteamericano Gary War ejecutó un breve concierto el Casino de L´Aliança donde no hubo tiempo para meterse en él con propiedad. Una ejecución basada en un guitarra conectada a una larga serie de pedales acompañada por una base de ritmos pregrabados que resultó fría y aséptica aún cuando la sesión fue bastante asequible, compuesta principalmente por loops cálidos y con cierta estética pop alejados de la típica aridez de propuestas similares.

Con su cara ocultada tras su melena en un gesto de distanciamiento, reforzado por su inexpresividad con el público, Gary War resultó un difícil transmisor para un mensaje que sin nunca ser vulgar sí pecó de demasiada rigidez.

Sábado – Casino L´Aliança
John Maus (Jordi Dalmau)

Tras Gary War, llegaba uno de los conciertos más comentados del festival. John Maus, sin ser su primera visita a nuestro país, consiguió no dejar indiferente a nadie con su peculiar interpretación de su excelente repertorio. Un mac donde tiene grabadas sus canciones, un micro y una ejecución llevada al exceso de energía y gesticulación conforman todo su set.

Maus en sus conciertos no hace más que cantar sobre la que ya está grabado, un esfuerzo estéril que no añade nada a la composición. Pero la composición misma pasa a un segundo plano tras absorber Maus la atención del público mediante sus gestos de enfermo psicótico. La estratagema funciona a medias.

Al comienzo el shock es serio, el espectador tiene que reconfigurar sus coordenadas, pero la sorpresa dura poco. Luego si uno tiene la suerte de apreciar sus canciones se puede entrar en modo fan entregado. Si no, o el concierto le aburre a los cinco minutos, el espectador puede sentir la fuerte tentación de expresar en ese mismo instante su opinión en su cuenta de facebook.

Domingo – Auditori de Barcelona
Fleet Foxes y Vetiver (Pere Francesch Rom)

Habían pasado pocos minutos de las nueve de la noche cuando Vetiver salió al escenario del Auditori de Barcelona en la última jornada del Primavera Club. Vetiver lanzaron su primer álbum en 2004 con un sello independiente DiCristina y han estado de gira con Devendra Banhart y Joanna Newsom. No son unos novatos y lo demostraron como teloneros de Fleet Foxes y ofreciendo una interesante actuación con un folk tranquilo, sencillo y pausado. En la presentación de su último disco The Errant Charm (Sub Pop, 2011) consiguieron convencer y salir vencedores de la prueba ante un público ansioso por ver a Fleet Foxes. El escenario se llenó de melodías melancólicas y de sonidos acústicos.

Una hora de concierto y todo estaba preparado para que aparecieran en el escenario los aclamados Fleet Foxes. Con los primeros acordes de los norteamericanos, la luz tenue del escenario, el humo y la pantalla con imágenes atmosféricas era fácil predecir el viaje intenso de grandes magnitudes que estaba apunto de iniciarse. Y así fue. El grupo hizo gala de su épica emocional y repasó los temas de sus álbumes Fleet Foxes (2008), Helplessness Blues (2011) con un pop-folk de gran intensidad.

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Si los discos destilan ese aire reflexivo, atmosférico, eterno y «pastoral» (como lo llama acertadamente Fernando Neira de El País), en los directos Fleet Foxes consigue multiplicarlo todo por cuatro. Para ello, no tienen que utilizar grandes distorsiones de guitarra ni explosiones ruidosas. Consiguen ese éxtasis musical a través de las guitarras acústicas, esos continuados y misteriosos coros medievales y un sinfín de instrumentos como piano, contrabajo, flautas, saxo… En el mundo Fleet Foxes todo parece converger a través de esa áurea de finales de los 60 a lo Crosby, Stills, Nash and Young. Desaparece cualquier tipo de estridencia para dejar paso a la belleza de los cánticos coreados y melodiosos.

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El Auditori estaba oscuro y era difícil distinguir las caras de los miembros de Fleet Foxes entre los focos y el humo. Lo que más brillaban eran las imágenes de fondo que se presentaban como una noche estelar o un viaje a través de las montañas más lejanas. No molestaba sino que incrementaba aún más el misticismo. Los silencios entre canción y canción se hicieron largos, pero eso no le importó a un público que al final de cada tema intentaba digerir la explosión musical que acababa de vivir.

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El concierto iba avanzando con melodías más melancólicas y acústicas al estilo de Nick Drake, Eliott Smith o Simon and Garfunkel a otras más animadas que recordaban en algunos momentos a The Beach Boys. Bellas y (de nuevo) épicas canciones que tienen como mínimo común denominador que no siguen los modelos clásicos de melodía y estribillo y están en constante evolución. «Helplessness Blues» y «Ragged wood» son dos buenos ejemplos de ello. Los temas más aclamados fueron los del primer disco, que ya se han convertido en clásicos de la música, como por ejemplo «White winter hymnal», «He doesn´t know why» o «Blue ridge mountains». Sublimes fueron los momentos en los que Robin Pecknold, con camisa de cuadros a lo Glen Hansard, interpretaba él solo el inicio de una canción con los focos encima de su figura. Sublime fue básicamente todo el concierto.

Cuando hablamos de los conciertos que realmente le marcan a uno, éste puede ser uno de ellos.


Primavera Club Madrid

Martes – Sala Caracol
Little Barrie (Fernando del Río)

El trío británico Little Barrie eran los encargados de inaugurar el Primavera Club 2011 en Madrid. No sé a ciencia cierta si era porque tocaban el primer día que se recogían los abonos o que, en realidad, había ganas de verlos, el caso es que la sala Caracol estaba abarrotada. Concierto energético el de los británicos, cargado de Garage, Rhythm & Blues, Funk y actitud urgente y Punk. Muchos mejores en directo que en grabación, aunque su último disco “King of the Waves” tiene grandes canciones, el álbum no hace justicia a todo el potencial que despliegan en directo. Gran concierto.

Miércoles – Joy Eslava
Los Eterno (Fernando del Río)

Público, aun, escaso en la madrileña sala Joy Eslava para la segunda jornada del festival. Pasados unos minutos de las siete y media de la tarde, salía al escenario el cuarteto madrileño compuesto por el grueso de Clovis (Fino Oyonarte y Cristina Plaza) y Nacho y Jaime provenientes del grupo murciano Lou Anne. A pesar de algunos problemas de sonido, más bien al final del concierto, y el poco ambiente de la sala, lograron crear atmosferas densas y, me atrevería a decir, poco asequibles para mucho público, con canciones como: “Círculos”, “La Mirada del Jaguar” o “Dinerico”.

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Resulta curioso verlos cambiarse de instrumentos en algunas canciones y solo se les podría echar en cara, algunas paradas y comentarios que mermaron el ritmo de la actuación.

Miércoles – Joy Eslava
Spectrals (Fernando del Río)

Detrás de esta banda de jóvenes (ninguno tenía pinta de pasar de los 22 años) se esconde Louis Jones, guitarrista y vocalista de la banda. Un apasionado de los sonidos californianos de los sesenta (no hay más que oír su guitarra) las reminiscencias surferas y el pop marca Phil Spector. Atendiendo a la frase de Dickie Peterson de Blue Cheer; “El Rock es un 90% de actitud y un 10% de técnica, si tocas una única nota con la actitud adecuada, causaras un efecto mayor que si tocas sesenta notas con nada de actitud”, puedo decir sin lugar a la equivocación que el concierto de Spectrals estuvo exento de actitud. Causando estupor y sopor a partes iguales al respetable que ya empezaba a llenar la sala.

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Sin caer en exageraciones, hubo momentos en los que los componentes del grupo parecían estar, incluso, asustados sobre el escenario, no llegando a trasmitir nada en, prácticamente, ningún momento de su anodina actuación.

Miércoles – Joy Eslava
R Stevie Moore (Fernando del Río)

No nos engañemos y dejémonos de pamplinas, R Stevie Moore es de ese tipo de artistas de los que todo el mundo ha oído hablar de él y de sus cualidades (innegables) como músico y agitador cultural (se le atribuye el dudoso honor de la paternidad del Lo-Fi)  pero que a la hora de la verdad nadie tiene un disco de él, o al menos muy pocos.

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Digo esto porque a pesar de que el grueso del público hubiera investigado en la trayectoria (insondable) de este elemento, en realidad no sabíamos lo que nos íbamos a encontrar en directo.

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Pues sí amigos, nos encontramos  uno de los conciertos más sorprendentes de este  Primavera Club, con un músico experimentado (en Nashville la gente debe nacer con una guitarra debajo del brazo) y una voz sorprendentemente en forma, acompañado de otros dos músicos mucho más jóvenes que él, pero que parecían no irle a la zaga en lo que a excentricidades se refiere; el guitarrista lucia unas gafas gigantes, calcetines de diferentes colores, pantalones excesivamente pesqueros y una chaqueta digna de una pasarela imposible, en cuanto al batería parecía un oficinista después de haber salido de un bar de Hells Angels cabreados.

Su concierto se movió entre grandes melodías Pop, a mi me recordaba a grupos norteamericanos de la Nueva Ola, el Pub Rock, aunque este sea un fenómeno netamente británico, y el Rock sin más y sin concesiones a los límites impuestos por una etiqueta. Mr Moore toca el bajo de una manera muy particular y sacando unas líneas que harían palidecer a cualquier “virguero” de las cuatro cuerdas y cuando se cuelga la guitarra podemos decir lo mismo.  Un anarquista fuera y dentro del escenario y todo un showman a punto de de pasar a ser sexagenario.

Jueves – Joy Eslava
Still Corners (Fernando del Río)

Cuentan que dos de los componentes de Still Corners se conocieron una tarde de lluvia, en una estación de tren desierta hasta casi parecer fantasmal, al intentar refugiarse de la lluvia. “Si esa tarde no hubiera llovido, la banda no existiría” decía Greg Hughes. Debe ser por eso que sus conciertos son tan cinematográficos. Con una sala ya prácticamente llena, el cuarteto Londinense   dio un concierto más que interesante, como su álbum debut, haciendo de banda sonora de los visuales que se proyectaban a sus espaldas. Sonido casi impecable, y música atmosférica e intensa para el comienzo del cuarto día del Primavera, y todo eso a pesar de que les faltaba un guitarrista.

Jueves – Joy Eslava
Veronica Falls (Fernando del Río)

Expectación por ver al cuarteto londinense capaces de generar ríos de tinta con tan solo un disco. A pesar de tener canciones brillantes, a mí, personalmente, me parecen un grupo más del revival Shoegazer tan en boga. A pesar de eso, no hay que negarles un directo arrollador y con el que saben ganarse al público y que desde un principio salieron a ganar y a por todas delante de una sala ya completamente abarrotada. El caso es que el cuarteto hace en directo todo lo que se espera de ellos, y eso es soltar pildorazos pop sin piedad.

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Otro grupo que en disco no me acaban de convencer pero que en directo hay que darles la razón. No pude ver terminar su actuación dado a que me empeñe en llegar a tiempo a ver a los madrileños Margarita a la sala Nasty. Craso error.

Jueves – Nasti
Margarita (Fernando del Río)

El cuarteto madrileño de Punk Tropical, como a ellos les gusta autodenominarse, tocaban en otro de los emplazamientos del Primavera Club de Madrid, la sala Nasty. Con una sala un tanto desangelada, aunque luego se empezaría a llenar, comenzó el concierto del cuarteto madrileño que graba para B-Core. La suerte no estuvo precisamente de su parte en su andadura por el Primavera madrileño, una cuerda rota nada más empezar hizo parar el concierto, cuando todo parecía arreglado, otra cuerda, esta vez del otro guitarrista decidió pasar a mejor vida.

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A pesar de las paradas con las consabidas perdidas de ritmo, Margarita intentaron remontar con algunas de esas canciones que te estallan en plena cara como: “Cubos de Luz y Cristal” o “TRIP TRAP”, pero vaya usted a saber si por los problemas iníciales u otros motivos, el cuarteto no logro dar un concierto que no llegaría a pasable. Lo de la duración del concierto también es un poco de juzgado de guardia, y eso que yo soy defensor de los conciertos cortos. Pero…ni siquiera veinticinco minutos totales de música en directo son pocos minutos ¿No?

Viernes – La Riviera
Vetiver (Fernando del Río)

Sin duda, uno de los platos fuertes del festival, con entradas agotadas y con multitud de gente en los alrededores de la Riviera intentando comprar alguna localidad. El concierto de Betiver y Fleet Foxes, a pesar de estar incluidos dentro del Primavera, tenían su propia entrada.

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Vetiver o lo que es lo mismo Andy Cabic, ha logrado labrarse un nombre dentro del “Neo Folk”, a pesar de que la banda últimamente va por derroteros más pop, emulando a grandes bandas de finales de los setenta, principios de los ochenta, como sus admirados The Go Betweens de los que hacen una versión en directo; “Streets of your Town”. Uno iba con un poco de miedo por la fama, nada infundada, que tiene la Riviera acerca de su sonido, pero la verdad es que con Vetiver el sonido estuvo a la altura, si bien es cierto que estuve en primeras filas y no puedo opinar de cómo se oía atrás.
La deliciosa mezcla de Country, Folk  y Pop con algunas maravillosas canciones como: “You may be Blue” o “Another Reason to Go” hicieron del concierto el preludio perfecto para unas estrellas como Fleet Foxes.

Viernes – La Riviera
Fleet Foxes (Fernando del Río)

Increíble el predicamento que tiene la banda de Seattle en Europa, como sorprendente ver que con tan solo dos discos, excelente el primero sobre todo, son capaces de convocar a tanto fan que se sabe al dedillo sus canciones. Fleet Foxes no comenzaron haciendo precisamente amigos entre los integrantes de la prensa grafica, al pedir expresamente que en las primeras tres canciones la iluminación del escenario fuera tenue, al parecer a los chavales no les gusta salir en fotos.

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Como tampoco me pareció demasiado acertado que se posicionaran atrás del todo en el escenario, porque no tenían más sitio si no se hubieran ido más lejos. No por esos pequeños detalles voy a emitir una crítica negativa sobre su concierto, máxime cuando me fui a la sexta canción para llegar a tiempo a Superchunk. Antiguo que es uno.

Viernes – Sala San Miguel
Superchunk (Fernando del Río)

Cosas del transporte y los inexorables caminos del tráfico en Madrid me hicieron llegar con tiempo de sobra a la Sala San Miguel, y justo para ver el final del concierto de Jeff The Brotherhood. Dúo compuesto por los hermanos Orral, y oriundos de Nashville ¿Qué os decía de los músicos de esa zona? Sus armas son una batería de lo más simple y una guitarra con solo tres cuerdas, conectada a un amplificador de guitarra que a su vez va puenteado sobre uno de bajo, para dar más cuerpo al asunto. Como digo, no vi mucho del concierto, pero sí lo suficiente para asegurar que estos dos son unos cafres que gustan de los decibelios y de reventar tímpanos. No hay que perderlos la pista.

Llegaba la hora de unos veteranos de los de quitarse el sombrero, la banda de Carolina del Norte, Superchunk. El cuarteto con el guitarra y vocalista Mac MacGaughan y la bajista Laura Ballance a la cabeza, salieron ya desde el primer segundo de concierto a demostrar porque son una leyenda viva del Indie Rock U.S.A de los noventa. Con una energía propia de un grupo de punk adolescente y la filosofía del One, Two, Three, Four heredada de los Ramones, Superchunk se metieron al público en el bolsillo desde el primer acorde. Y es que temas como “Hellow Hawk”, “Cadmium”, “First Part” o “Digging for Something” son apuestas sobre seguro, si a eso le añadimos las ganas que le ponen, entonces tenemos un concierto perfecto.

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No pude evitar salir de la Sala San Miguel con una sonrisa perfectamente dibujada por Superchunk, y con algunos años de menos. Lo cierto es que quedaba noche para volver a la realidad de las excentricidades inherentes a ciertos festivales, vaya que sí.

Viernes – Círculo de Bellas Artes
John Maus (Fernando del Río)

No creo que quede nadie por decir o por hablar de lo que hizo John Maus en el Circulo de Bellas Artes, por lo tanto seré lo más breve posible.El artista norteamericano salió al escenario, pincho su último disco en lo que parecía un teléfono de los de la manzana y comenzó lo que en otro sitios se llama Karaoke. Todo mientras se sacudía golpes y puñetazos y fingía estar muy borracho. No entraré a juzgar su actuación, nunca antes esta palabra había sido utilizada con tanto acierto, porque eso era lo que hacía John Maus, actuar o interpretar un personaje. Desde la organización del festival se apresuraron a disculparlo y a salir al paso de diversas críticas, argumentado que el arte es así y bla bla bla. Alguno que me conozca me dirá que me gusta el desaparecido G G Allin, pues sí, me quedo con el neoyorkino, al menos ese era peligroso y se pegaba puñetazos de verdad.

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