Sacred Wolves: Los Aullidos del Underground

Vivimos en un momento de falsedad universal reflejada perfectamente en la expresión “tanto tienes, tanto vales”. Ser sincero se convierte cada vez más en un acto revolucionario. Por eso me gusta la gente que ni engaña ni miente, los grupos que entienden su música como una forma de evasión. Aquellos que son capaces de sacar todas esas cosas que les carcomen y entregárselas al público. Letras que expulsan su rabia directa y sin tapujos. Por eso me gustan Sacred Wolves porque ellos dotan de significado a una palabra tan mal usada como es la sinceridad.

Hace ya unos años, la Steve Miller Band produjo una canción titulada “The Joker”, y, aunque musicalmente poco tiene que ver con el sonido que procesa este grupo de hard rock stoner madrileño, su letra siempre ha sido una fiel descripción de su filosofía: Soy un amante y un pecador/ toco mi música bajo el sol. / Soy un bromista / soy un fumador / un fumado de medianoche / que no lastima a nadie.

Esta banda madrileña formada por Kash, Jon, Santi y Edu, tras diversos cambios de formación, nació en 2016. Su música influenciada por géneros como el blues, el grunge, el punk o el metal es un fiel reflejo del sonido de las ciudades, del underground más puro y veraz. Actualmente tienen dos discos autoproducidos: el primero de ellos titulado Never too High (2017) y el segundo llamado Boars (2018).

Este último podría considerarse un homenaje a la música contemporánea del último cuarto del siglo XX, una simbiosis de diferentes estilos mezclados todos ellos con gran sutilidad. La voz del vocalista nos recuerda a los rockstars de la década de los ochenta; el guitarra nos sorprende con un estilo muy influenciado por la tercera ola del punk; una batería acompasada y energética; y un bajista que nos muestra su calidad dejando su impronta en todas sus canciones.  Algunas como “Sinner” son una crítica a la moralidad religiosa; otras como “Wingless” nos enseñan como los errores que muchas veces cometemos conforman lo que somos. Sin embargo, la canción que mejor expresa el sonido de este conjunto es “Wounds”, un single capaz de transportarnos a un sórdido local donde Bon Scott o Lemmy Kilmister serían los anfitriones.

 

Bram Stoker, en su libro El invitado de Drácula, dice: El lobo seguía aullando de una extraña manera, y un resplandor rojizo comenzó a moverse entre los cipreses, como siguiendo el sonido. Cuando las voces se acercaron, el lobo aulló más fuerte y más rápidamente. Sin saberlo, y cien años antes de tiempo, Bram estaba describiendo un directo de los Sacred Wolves.

 

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