Savoy Grand – Accident Book (Glitterhouse Records)

Dentro de esa ramificación del folk que recibe el nombre de slow core son abundantes los cantautores que cantan sus miserias al borde mismo de las lágrimas, abriendo en canal su corazón en canciones lánguidas y llenas de una pena abrumadora. Hay otra corriente que recoge paisajes ambientales infinitos, de heladora y épica belleza. Y luego están las bandas como los británicos Savoy Grand, que también practican un folk de cadencia lenta, pero de una profunda cercanía. Lejos de los sentimientos eternos y centrándose en las pequeñas batallas diarias, que a veces se ganan y muchas veces se pierden. 

Cinco años ha tardado Graham Langley, cantante y compositor de Savoy Grand, en cocinar las canciones de este nuevo trabajo. En esos cinco años ha estado grabando temas en diversos escenarios, incluido un estudio que se construyó para la ocasión en un edificio ruinoso que acabó siendo derribado antes de poder acabar de grabar. Cinco años para entregar el que es el cuarto trabajo de la banda. El que, tal vez en parte gracias a la batería de Darren Simpson, sea el más dinámico y con más matices, con algunos temas que se acercan descaradamente al pop. En resumen, probablemente su mejor disco.

Aunque suene a tópico, más que de canciones, este Accident Book es un disco de momentos: de pequeños momentos cotidianos, de esos que podrían pasar por intrascendentes y que acaban guardados en la memoria como imprescindibles. Momentos que tan bien han quedado capturados en temas protagonizados por los rasgados de guitarra y acompañados de pianos, xilos, steel o un sutil clarinete. Temas como “Day too long” que nos trae a la mente a Barzin; o las arrebatadoras “A good walk Spoiled” y “The Doctor´s Teeth”: temas mínimos donde cada elemento es aprovechado al máximo. Historias de batallas cotidianas y de íntima placidez, que han quedado impresas en cada una de las nueve canciones que componen este disco. Y esos arrebatos pop de “Fourcandles” y  “Photophobia”, los dos mejores cortes con sus crescendos preciosos, rompen la posible monotonía y dan cuerpo a este Accident Book.

Un disco más cálido que triste, más bello que doloroso, más cercano que épico. Un disco para perderse en él y dejarse acariciar por sus texturas y envolver por la voz cristalina y amable de Langley. ¿Tal vez habría que reivindicar más a esta banda?

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