Sonorama – Campo de Fútbol Virgen de las Viñas (Aranda de Duero (Burgos))

El mejor cartel en la historia del festival burgalés obtuvo el reconocimiento del público indie, la gente respondió acudiendo a la cita de Aranda. La primera jornada arrancó con un retraso considerable por motivos técnicos. Madee abrieron (lástima que los horarios sean tan injustos con formaciones que merecen ser vistas por más público) mostrando muchas ganas. Los catalanes llevan tiempo demostrando que se encuentran entre los más destacados combos del rock patrio. Otros bastante más veteranos, Australian Blonde, no contaron con un buen sonido (este problema persistió a lo largo de toda la noche) y tal deficiencia condicionó en exceso a quienes venían a presentar Canciones de amor y gratitud. Los toledanos The Sunday Drivers, por su parte, se olvidaron de todo e hicieron su concierto en la línea en la que nos tienen acostumbrados; notables.

Uno de los puntos álgidos de la primera noche fue la actuación de Ocean Colour Scene. Podríamos hablar de grupo “tapado”, de banda que no forma parte de la actualidad, etc. Lo cierto es que los británicos supieron ofrecer un set festivalero, pero salvo sus grandes éxitos el resto no fue nada destacable, dando la sensación de que podían haber llegado a algo más.

No entendimos bien la presencia de Molotov dentro de un cartel claramente marcado por el pop. Los mejicanos quisieron agradar al público asistente, con “Gimme tha power” y “Puto”, pero desentonaron estilísticamente y resultaron prescindibles.

El reinado de la primera jornada estaba reservado a !!!, una formación electrizante como pocas que convierte en verdaderos shows sus actuaciones. Arrancaron con graves problemas de sonido que posteriormente fueron solventados para alegría de un respetable con ganas de bailar. A esas horas la temperatura era más propia del invierno que del mes de agosto.

El cierre fue para Cycle, una de las revelaciones nacionales del pasado año. El personal coreó las letras sobre la arena del campo de fútbol mientras los músicos se enfadaron por los problemas técnicos. Necesitan demostrar a muchos que no son un grupo de discográfica, sobre todo con sus canciones.

El frío persistió a lo largo de la segunda velada, no así los problemas de sonido, que mejoraron sustancialmente. Jet Lag subieron a la escena tras Maga. Los sevillanos empezaron a llenar el recinto del festival con largas colas esperando a la apertura. Mientras anochecía nos dejaron el primer concierto del día grande del festival.

Jet Lag, que cuenta con nuevo bajista desde hace meses, desgranó parte de los temas de su último trabajo, un ejercicio preciosista y repleto de arreglos prácticamente inexistentes en sus anteriores discos. A pesar del esfuerzo de la banda resultó un concierto sin pena ni gloria dentro del festival.

Iván Ferreiro sorprendió positivamente a los más escépticos. El ex Piratas cuenta con “estrella”, pero no deja de demostrar que talento no le falta. Tras la actuación del vigués, llegó uno de los momentos más emotivos del festival. Mercromina ponían fin a una genial carrera disfrutando de un excepcional estado de forma, siendo más mágicos que nunca. Pudimos emocionarnos escuchando por última vez varios de los clásicos de la banda albaceteña. Joaquín Pascual, Carlos Cuevas y José Manuel Mora han hecho historia dentro de la música en nuestro país.

Seguidamente le tocó el turno a otra formación con inspiración y aceptación popular, Los Planetas, a la que parece haberle sentado bien el reducir considerablemente su número de bolos en el último año. J y los suyos estuvieron notables a pesar de no tirar de algunos esperados hits.

Para un festival como el Sonorama no deja de ser un lujo poder contar con una banda tan destacada dentro de la escena indie como Mogwai. Pocas veces los escoceses lo hacen mal sobre el escenario, muy pocas veces. Ésta no fue excepción, aunque se echó en falta un mayor volumen. Un emocionante concierto de los escoceses, elevando la atmósfera con sus composiciones de otro mundo.

A Genís y Manolo de Astrud pareció no importarles los magníficos momentos de música que les habían precedido. El dúo es consciente de que su producto funciona al mismo tiempo que no abandonan su buen hacer. Recuerdo una fiesta…

Algo tarde, y en medio de un frío ya casi insoportable fueron programados Second, con mucha fuerza e intentando despertar a todo el solar vecino dónde se encontraba “la zona de camping”.
Esperamos que en otra ocasión. Aranda se merece una nueva edición; ganada está.

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