Suede – Razzmatazz (Barcelona)

Brett Anderson ha dejado la “mala vida” y se encuentra en plena forma. Eso es lo que demostró el pasado 25 de noviembre, en la que sin duda era una de las noches más memorables de Suede en Barcelona. Nada que ver con la actuación en el Fib de este año, que distó mucho de la de ediciones anteriores.

Razzmatazz volvió a abarrotarse para recibir con mucho entusiasmo a la banda inglesa. Antes de ellos, JJ72 presentaron sus temas, al principio ante un público muy frío, que poco a poco fue animándose. El grupo de Escocia suenan bien, pero la gente parecía estar más interesada en saber q se escondía tras el telón blanco de fondo que en disfrutar de su música.

Era la primera vez que Suede pisaban Barcelona con Alex Lee en sus filas en sustitución de Neil Codling, que abandonó el grupo debido al estrés. Se mostraron muy cómodos desde el principio. Brett Anderson sabe que Barcelona les adora, y que tenían el partido ganado desde antes de salir al escenario. Pero aún y así, el derroche de fuerza y la entrega fue total y absoluta.

Y desde el principio salieron a por todas: “Beautiful Loser”, “Killing of a Flashboy”, “Trash” y “Metal Mickey”. Impresionante póquer de ases que hizo que toda la sala enloqueciera. Destacable, sobre todo, el segundo tema, cara b del single “We Are The Pigs”, que nos hizo intuir a todos una noche memorable. Y realmente fue así. Aunque no sabría decir exactamente por qué, ya que el repertorio fue muy similar al de Benicàssim (muchos grandes éxitos y, en proporción, pocos temas de A New Morning), pero la actitud, el sonido y las sensaciones que se desprendían fueron muy diferentes, mucho más auténticas. El de agosto parecía un compromiso; éste, un puro placer. Vimos a un Brett Anderson tan entregado como antaño y dándose a su público, que lo aplaudía y vitoreaba como la gran estrella que es. Carismático como pocos, cualquier palmada suya, cualquier gesto, cualquier pose era recibida con entusiasmo. Como los grandes. Como lo que es él.

Y aunque los fieles le perdonan todo, incluso sus dos últimos álbumes, no hay color: los temas que más emocionaron al público fueron los de siempre: “So Young”, “Animal Nitrate”, “New Generation”, “The Wild Ones”… Las grandes canciones que hicieron de la locura una sensación universal en ese pequeño microcosmos en el que se convirtió Razmatazz. Por un momento, pareció que entramos en una máquina del tiempo que nos llevó hasta aquella gira de 1995 que los que pudimos vivirla no hemos olvidado. Canciones antiguas se mezclaban con temas nuevos: “Lost in TV”, “Obsessions”, con un inicio mucho más lento, “Positivity” y “Street Life” estuvieron presentes en la primera parte del concierto, junto con las anteriormente mencionadas.

Los bises deparaban grandes sorpresas: por primera vez vimos a Brett, enfrentándose solo a su público. Bueno, solo no: le acompañaba una guitarra acústica, con la que interpretó dos caras B “Oceans” y “The Living Dead”. Aplaudimos desde aquí la recuperación de grandes temas que parecían olvidados. Tras este momento de intimidad entre Brett y su público, final por todo lo alto: “Saturday Night” (con adaptación del ya clásico: what night is tonight?) tras “Astral Girl”, de su nuevo disco, quizás el tema menos acertado para poner el punto y final a esta actuación, que llegó de la mano de “Beautiful Ones”, otro de los momentos más álgidos de la noche. Salieron por la puerta grande volviendo a demostrar la grandeza de su sonido y el buen estado de forma en el que se encuentran.

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