The Beach Boys – That´s Why God Made the Radio (EMI)

Internet ha traído a nuestra sociedad muchas cosas buenas, y algunas no tan buenas. También ha traído otras que todavía, después de muchos años, no sé de qué manera calificar. Me refiero a ese universo atemporal que habitamos en la red y que se prolonga fuera de ella, repleto de imitadores de Peter Pan que sueñan con no crecer nunca, de McFlys que mezclan a Chuck Berry con Van Halen sin ningún pudor, y de viajeros del tiempo que de tanto subir y bajar la palanca ya no saben en qué año se encuentran. Un universo en el que, por ejemplo, se espera con incomprensible y enfermiza ansia la resucitación de los Beatles a cargo de sus respectivos cachorros.

Sólo en ese universo se explican las reacciones (previas y posteriores) al nuevo álbum de los Beach Boys, primero con Brian Wilson en muchísimo tiempo. Recordemos que vivimos en un universo atemporal, así que las expectativas eran altísimas, como si no hubieran pasado casi 50 años desde Pet Sounds y más de 40 desde Surf´s Up, su último gran álbum. O como si Brian Wilson tuviera algo nuevo que decir justamente ahora, después de tantos años de silencio (ni sus álbumes en solitario ni el “recuperado” Smile invitaban, en mi opinión, a esperar demasiado de una reunión entre Wilson y Love).

Como era de esperar, la mayoría de las grandes expectativas han quedado en nada y decepción es la palabra generalizada. Como quien no espera nada no puede quedar decepcionado, a mí este That´s why God made the radio me parece un disco entretenido y aceptable, el mejor que los Beach Boys (o lo que queda de ellos) pueden hacer en 2012. El truco de la intro “Think about the days”, con esos coros sesenteros que parecen decir “olvida que el tiempo ha pasado, danos un respiro, déjate llevar por la nostalgia”, es tramposo pero efectivo.  Como también lo es el single que da título al álbum, una canción que posiblemente es lo mejor que han hecho los Beach Boys en 40 años. A partir de ahí, lo mejor es realizar un ejercicio de complacencia y respeto por lo que fueron, de lo que muestran una leve señal en “Isn´t time”, y no tomarles mucho en serio cuando cantan lo de “estamos de vuelta, dinero fácil” en “Spring vacation”, plena de autorreferencias y con cierto espíritu de auto parodia. Tipos de más de 70 cantando al surf, a las olas, a las chicas… Hacedme caso: esto sólo puede entenderse desde la mentalidad norteamericana de los shows nostálgicos para Las Vegas, las giras en el circuito oldies y el “The show must go on”.

Por suerte, el cierre con “From there to back again”, “Pacific Coast Highway” y “Summer´s gone” (otro gancho para melancólicos) deja un buen sabor de boca. ¿Será casualidad que estas tres canciones cuenten con un mayor protagonismo de Jardine en las voces? ¿Tendrán razón los que argumentan que Love es un cansino? En cualquier caso este final deja un regusto sutil, casi imperceptible, pero poderoso, de lo que estos señores fueron en su momento. No lo volverán a ser, es ley de vida, pero… un respeto.

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