Unknown Mortal Orchestra – II (JAGJAGUWAR)

Uknown Mortal Orchestra parece inofensivo al principio. Un caramelo de arcoiris con la cantidad justa de LSD para no ‘pillar rollos´. Sin embargo, poco a poco, conforme te adentras en los borrosos dominios de gomaespuma del neozelandés Ruban Nielson, tomas conciencia de que aquello que creías inocuo es en realidad altamente asesino. II, como dijo el inefable Ali antes del combate contra Foreman en el 74, flota como una mariposa y pica como una abeja.

El segundo disco de UMO ha resultado ser una continuación menos áspera e inaccesible de su primer trabajo. Pero sólo en la forma, porque, como he dicho, II esconde agujas en el helado de fresa; probablemente porque Nielson compuso gran parte del álbum en los momentos más complicados de su anterior gira, las letras reflejan cierta agresividad pasiva e impactante. “Isolation can put a gun in your hand“, canta en la preciosamente onírica “From the sun” que abre la colección.

Esa dicotomía agridulce entre el contenido y el continente, como que te anuncien el fin del mundo inminente con la mejor sonrisa más bonita, está totalmente instalada en II. Sobre todo en las canciones aparentemente más frágiles: “From the sun”, “Swim and sleep” (Nielson reza en una de las canciones del año por poder “nadar y dormir como un tiburón” en la “fría y dulce oscuridad”), “So good at being in trouble” (a pesar de su soul irresistible, no se escapa que ella era tan buena “estando en problemas” como mala “estando enamorada“). Sin embargo, la inercia melancólica parece no medrar en las composiciones de psicodelia más agitada, como “One at a time”, “Faded in the morning” o “No need for a leader”, con coros y guitarras de otros tiempos; concretamente, de los 60.

El disco es eso, una actualización de la psicodelia y el soul (maravillosa “Secret xtians” cerrando el disco) de aquellos años a base de probetas y supercomputadoras de laboratorio en pleno siglo XXI. Con algunas de las canciones del año (allá va “Swim and sleep”), también con algo de morralla inocente (“Monki”, “Dawn”), II acaba por ser un disco altamente recomendable para esas tardes-noches de domingo en las que no sabes si reír o llorar. Y para el resto de la semana, maldita sea.

 

 

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