Atlàntic – 1976 (Atlàntic)

El pop hecho en Valencia, más allá de modas, tendencias políticas o idioma de las canciones, cotiza al alza. Son varios los grupos y artistas que han publicado recientemente discos de una calidad indiscutible, proyectos que merecen ser difundidos en todo el ámbito nacional. Una de esas bandas es Atlàntic, al que se podría considerar un proyecto paralelo del grupo Moonflower, del cual ya te hemos hablado aquí en otras ocasiones y cuyos miembros son prácticamente los mismos, aunque en el caso de Atlàntic es Josep Bartual quien lleva el peso de la banda y toma las riendas de la composición. A finales del año pasado (algo que les hizo estar ausentes de esas listas de fin de año que todos, lamentablemente, acabamos confeccionando en noviembre) publicaron un excelente disco de pop redondo, completo, potente, llamado 1976. Con la producción de Carlos Soler, muy conocido en la escena valenciana y que convierte en oro todo lo que toca. Previamente habían publicado un EP con cinco canciones, distribuido solo en formato digital, así que este es más o menos su debut en firme.

En 1976 hay referencias a aquella época gloriosa en la que grupos como Flamin’ Groovies o Rubinoos empezaban a darle forma a eso que hoy llamamos Power Pop, pero también echan mano de otras referencias más cercanas. Que son las típicas en estos casos, pero no por habituales menos celebradas: Teenage Fanclub, Velvet Crush, Gigolo Aunts o nuestros La Costa Brava y grupos adyacentes. La mayoría de canciones están cantadas en castellano, aunque se incluyen dos temas en valenciano, lengua materna de su compositor: “Blava” y “Júlia”. La primera de ellas, por cierto, merece el esfuerzo de buscar y traducir la letra porque no tiene desperdicio.

Bartual y los suyos han conseguido diseñar un entretenido recorrido por la historia del pop echando mano de todos sus trucos y hallazgos, desde las guitarras chispeantes hasta los estribillos memorables, desde las melodías adictivas hasta esos ritmos, más acelerados en algunas ocasiones (“Amante vehemente”), más sosegados en otras (“Dónde estuve ayer”, la mencionada “Júlia”), que nos hacen mover la cabeza de lado a lado con una sonrisa bobalicona y los ojos entornados. Una clase magistral de buen pop, vaya.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.