Automatics – Ruido Negro (Clifford Records)

Tras el regreso hace dos años con el excelente Big Ear, también en Clifford Records, los de Linares vuelven a la carga con otro disco que no solo es la evolución lógica de aquél sino que también es la consolidación de un regreso con todo lo que ello conlleva. Hagamos un pequeño ejercicio de memoria: Automatics abandonan el mundo terrenal como banda en el 2001, dejando tras de sí una excelente colección de temas y toda una manera de entender y vivir la escena indie de los 90. No es hasta el 2013 cuando se reúnen de nuevo con la sana intención de dar una serie de conciertos y nada más. Pero debió ser que la banda se vio aquejada del virus de la vuelta a los escenarios y a los estudios de grabación y deciden grabar nuevos temas, hasta llegar a donde estamos.

Por el camino se ha quedado José Lozano el que fuera vocalista primigenio y a cambio ha venido Raúl Ruano que ya defendió, con oficio y la presencia escénica propia de un experimentado frontman, las canciones de Big Ear. También cabe destacar el regreso de “Tete”, Antonio Salas, el baterista original de la banda.

En Ruido Negro nos volvemos a encontrar con los Automatics de siempre pero con más matices sonoros y con otras novedades que iremos viendo. Arriesgan a la hora de componer y en cierta medida han conseguido que su sonido sea más asequible a un espectro más amplio de público (aunque no sabemos si eso se verá reflejado en ventas de discos) sin caer en la trampa de lo fácil y lo manido.

Ruido Negro se abre con lo que podríamos llamar dos temas arquetípicos de los de Linares, “Across the Nation” y “The Sound of this Town”, en la que las melodías ensoñadoras, sello inequívoco de la casa, se entremezclan con las guitarras de Poncho y Manuel. Sigue “Ninette” en la que Raúl canta en español, presentándonos así una de las novedades en el “Universo Automático”; toda una suerte de “dream pop” trabajado y con coros hasta ahora nunca vistos en ellos. Con “On a Ride” llegamos a uno de los puntos álgidos del disco; un tema preciosista en todos los sentidos tanto a nivel compositivo, como en la cuidada producción de las guitarras, haciendo hincapié en los retazos “psicodélicos” propiciados por el duelo de cuerdas.

“Sebastian” es otro de los cortes cantados en la lengua materna del quinteto, tema que salió como single y en vídeo realizado por Manuel y Poncho. “El fin de los días” nos devuelve a unos Automatics que inevitablemente recuerdan a los días de “Watch Over you”, con nostalgia pero con los pies en el presente.

Con “Golden Staff” y “Oceans” hacen subir al cielo una vez más al oyente, rememorando los mejores tiempos del shoegaze británico de los 90, dotando esta vez a ambos temas de unos arreglos envidiables (una vez más) sobre todo en las guitarras. En lo que a primera escucha pudiera parecer un tema menor, nos encontramos otra de las joyas del disco; “Shine On”, que nos muestra a unos Automatics inéditos hasta la fecha, con altas dosis “ramonianas” en sus momentos más pausados y con una base rítmica que nos retrotrae a las grabaciones en las que Phil Spector domó a los de Queens.

El tema que da título al disco es el que cierra el mismo, desde el comienzo con un musculoso riff fronterizo en la guitarra protagonista ya deja claro que el último corte de un L.P no tiene por qué ser de “relleno”, te sumerge en el universo sonoro de la banda y en ese nuevo reto que han superado con notable alto que ha sido el cantar en español.

Automatics no solo han sacado el segundo disco de su nueva etapa, han editado toda una declaración de intenciones, perfecta en todos los sentidos, con la que vienen a quedarse en la escena que una vez fue suya. Además: Ruido Negro llega a las tiendas y a través de la web de Clifford Records en una minuciosa edición de vinilo para coleccionistas. Para el que esto suscribe el disco solo tiene un fallo y de dimensiones difícilmente salvables: a ver como superan esta colección de joyas sónicas en su próxima entrega.

 

 

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