Entrevista: Tori Sparks

“Si el público no apoya un poco a los artistas independientes, un día se despertarán para darse cuenta de que ya ha bajado demasiado la calidad y ha desaparecido toda la música que de verdad les llenaría y les ayudaría cuando estuvieran pasando por una mala racha. Nos necesitan un poco, aunque no se den cuenta”

Nos reunimos en la Plaça del Pi del famoso Barrio Gótico de Barcelona. Me dice que llevará un vestido verde por si no la reconozco, pero sería un poco imposible no percatarse de que pasa por el lado de una Tori Sparks. En demasiadas ocasiones se habla en vano y con más bien poco rigor científico de individuos que brillan con luz propia, o lo que en el mundo del flamenquito se conoce como “tener duende”. En la inmensa mayoría de esas ocasiones, es una cursilada o un eufemismo para expresar que alguien es un bicho raro y le da a una mal rollo, pero en el caso de Tori, como para otro tanto de asuntos en los que ella es la excepción a la regla, puede afirmarse que brilla con luz propia porque es totalmente cierto. Si alguna vez en la historia de la humanidad se le concede a una americana nacida en Chicago y curtida en Nashville el honor oficial de tener duende, espero que esa sea Tori (aunque ella nunca vaya a pedirlo por creer que no lo merece).

Oye, ¿Tori Sparks es tu nombre real de verdad? ¡Porque mola un huevo!

¡Sí, es mi nombre real! Tiene gracia porque mucha gente piensa que me lo he inventado y me preguntan que cómo se me ocurrió, y yo les contesto que no sé, ¡que se lo pregunten a mi madre! Al principio me temía que mi apellido sonara un poco tonto, “Sparks”, que significa “chispas” en español pero, en fin, ¡es el que tengo! Y legalmente me llamo Victoria, aunque me dicen Tori de toda la vida.

Se rumorea por ahí que ésta semana estás en Madrid capital.

Sí, tenemos 3 bolos: el 21 por el Día de la Música, en Holy Cuervo Records y aprovechando que hemos sacado hace muy poco “La Huerta” en vinilo; el 22 en Sala Sol, dentro de una fiesta que organiza Juan de Pablos de Radio3 y con otras bandas, y el 23 estaremos nosotros solos en Costello Club.

Los madrileños te debían de estar echando de menos, porque desde que lanzaste el nuevo disco en febrero, has estado tocando principalmente por Barcelona y alrededores.

Bueno, también presentamos “La Huerta” en Madrid, de hecho, ¡y hasta lo presentamos en Alemania antes que aquí! Hicimos un par de conciertos más fuera de Cataluña, pero es cierto que no muchos; por pura coincidencia, nos ha salido más trabajo en Barcelona, últimamente. A parte de eso, tenemos previsto girar por el sur de España éste verano.

Y yo que pensaba que es que te gustaba tanto Barcelona que no querías actuar en ninguna otra parte… Me pregunto por qué si no ibas a decidir, habiendo muchas ciudades en el mundo bastante más musicales que ésta, trasladarte a vivir a Barcelona, ¡especialmente cuando procedes de la mismísima Meca de la música, Nashville!

[Risas] En Nashville creo que la cosa está mucho mejor ahora que cuando yo vivía allí, por lo que me han contado; hay mucho más rock y diversidad de estilos. Sin embargo, en la época en la que yo me mudé allí, estaban todos los estudios más maravillosos que una se pueda imaginar, todos los mejores músicos, una calidad de vida increíble, una localización muy céntrica dentro de Estados Unidos… Y una filosofía artística muy conservadora, en el sentido de que había demanda sólo de un tipo de música muy específica que yo no hacía. Aun así, aprendí mucho en Nashville sobre grabación, producción, el show business…

Cuando llegué aquí, la idea era asentarme en algún lugar de Europa y seguir haciendo giras, ya que me iba muy bien por éste lado del charco. El único problema era que no sabía en dónde; no tenía ninguna preferencia ni conocía a mucha gente en ningún sitio en particular. Finalmente decidí quedarme en Barcelona porque me gustaba.

Y ya está.

Pues sí, había venido un par de veces y… No soy de esa gente que conoce a otra gente en giras; hay muchos tíos que se me acercan pensando que soy una artista que viaja por el mundo y que necesito de su compañía porque me siento sola, ¡pero no, para nada! Yo estoy aquí trabajando, no necesito salir de mi ciudad para ligar, thank you very much [Risas]. Pero en éste caso sí que conocí a alguien y, desde el principio, le dije que lo nuestro no iba a funcionar, porque él vivía aquí y yo en Nashville. De todos modos, continuamos viéndonos un tiempo, yo vine a visitarlo unas cuantas veces y, a través de él, conocí un poco más Barcelona y me gustó.

Eso explica muchas cosas porque, claro, Barcelona no es siquiera referencia en la industria musical a nivel europeo; lo lógico hubiera sido que acabaras en Londres o…

Berlín, sí… Londres, ahora que ya ni es de la Unión Europea, no sé [Risas] pero, de todas formas, quería un país más práctico a la hora de viajar, que no fuera una isla… Es cierto que Barcelona tampoco está tan cerca de tantos sitios, pero también me interesaba que la ciudad en la que viviera me aportara algo culturalmente muy distinto a lo que pudiera encontrar en Estados Unidos, y Londres, al final del día, no es tan distinto de Nueva York.

Entonces, recordando lo que comentabas antes de que Nashville era artísticamente muy conservador, ¿crees que el trabajo que has podido desarrollar en Barcelona no lo hubieras podido llevar a cabo allí o en otros lugares?

Exacto. Yo llegué aquí justo después de haber lanzado mi cuarto disco, que tiraba más para el rock y el blues, y con la idea de promocionarlo, ¡no de cambiar de estilo! Pero, como siempre, e igual que me sucedía en Nashville, donde tampoco formaba parte de la escena predominante, vine a Barcelona y me convertí en la que hace “lo raro”. Y tras un par de años desde que conocí a los músicos con los que colaboro ahora, surgió la idea no tanto de cambiar de género, sino de fusionar lo que hacíamos ambos, cosa que, definitivamente, no hubiera sido posible en Nashville y que dio un giro a mi carrera y a mi vida, por mucho que yo no fuera buscándolo conscientemente.

¿Y cómo definirías tu estilo pre-descubrimiento del flamenco? Porque la pasión subterránea por los fandangos no te nació en Estados Unidos, sino en España, ¿no?

Sí, y lo que yo hacía antes de éste flamenco fusión era lo que en Estados Unidos suele calificarse como Americana, que en España resulta un poco confuso porque americana soy yo, por ejemplo, ¿no? [Risas] Allí se tiene más tendencia que aquí a subclasificar mucho los géneros pero, sin embargo, Americana es un paraguas que engloba una gran cantidad de ciertos tipos de country, de folk, de rock, de blues, de jazz, de bluegrass… En definitiva, una amalgama de todos estos estilos que no saben muy bien dónde poner. Sólo hay que fijarse en iTunes, sin ir más lejos, donde cada uno de mis álbumes está catalogado con un género diferente.

Después, cuando me vine a España, estudié flamenco en Granada un verano, como hobby, sin más pretensión que la de aprender un poco de la música de aquí para, poco a poco, acabar llegando a la conclusión de que me había gustado mucho éste nuevo vocabulario que había adquirido. Fue a partir de ahí que el percusionista con el que trabajo ahora y yo empezamos a experimentar juntos, formando una suerte de side project; o bien él tocaba el cajón al estilo rock o yo iba de invitada a algún concierto de su banda. Como lo hacíamos por pura diversión y orgánicamente, sin ideas de grabar ni de montar algo serio, sonaba muy fresco y gustó mucho a la gente. A partir de ahí sí que, por mi parte, empecé a insistir en grabar, aunque continuaba teniendo mis dudas y los otros no estaban muy por la labor… [Risas] Keith Wilson, un buen amigo clarinetista, también me apoyó mucho en que valía la pena intentarlo y, finalmente, sí, ¡el resultado fue mucho más bueno de lo que esperaba! A todo ello se sumó el haber conocido a Alicia Rodríguez, que es la excepción a todos los publicistas porque trabaja muchísimo y fantásticamente, y ayudó a hacer de “El Mar” uno de mis discos más exitosos hasta la fecha, junto con el consecutivo “La Huerta”.

Y a raíz de lo que acabas de mencionar acerca de que tenías tus dudas sobre si lanzarte al flamenco fusión o no; estuve en la presentación de “La Huerta” en Luz de Gas en febrero, y recuerdo que, justo antes de adentrarte en “La Leyenda del Tiempo” de Camarón, advertiste al público de que, si a alguien le gustaba el flamenco de verdad, que lo sentías. Me gustó mucho esa nota, aunque no sé si lo dijiste porque, talvez, en alguna ocasión te han hecho sentir como una turista de ésta gran institución intocable que es el flamenco.

Me hacen sentir como una turista más por la calle; como soy rubia y eso… Cuando voy caminando con cara de malas pulgas, me preguntan en catalán o castellano por direcciones. En cambio, cuando tengo un buen día, ¡me ofrecen ayuda por si me había perdido! O me gritan “fuck you tourist, go home!”, y yo les contesto “fuck you, I live here!” [Risas].

Anyway, ese comentario en concreto lo hice porque sabía que haría reír al público y también para que se dieran cuenta de que era consciente de lo que estaba haciendo y de que no pretendo ser flamenca ni dar a entender que somos una banda de flamenco.

Por suerte, muy poca gente me ha regañado seriamente en éste sentido, más bien lo contrario; me dicen que les sorprende gratamente lo que hacemos, y me hace muy feliz que así sea porque nuestra música es sencillamente la que nos gusta tocar, sin intentar ser más o menos flamenco. Algún periodista cuyo nombre no desvelaré sí que incluso vino a la presentación del disco y me dijo que, aunque me respetaba como artista, no le había gustado el resultado por ser “demasiado experimental” y “no aportar nada original” a la vez, afirmaciones un tanto contradictorias… No puedo gustar a todo el mundo, ¡pero por suerte hay muchos otros grupos en el planeta a los que mis detractores pueden escuchar! [Risas]

¡Esa es la actitud! ¿Y a ti qué otros grupos o géneros en el planeta te gustan? ¿Hay algún estilo o músico con el que crees que nadie te relacionaría jamás pero que te encanta?

Depende de con quién hable, porque si en Nashville digo que escucho a Tom Waits, nadie se extrañaría, y si digo que me gusta Enrique Morente, sí, mientras que en Barcelona pasaría justo lo contrario… También soy muy fan de David Bowie, cosa que la gente no debía figurarse antes de que participara en todos estos conciertos homenaje y en la exposición de “David Bowie is”. Y últimamente escucho mucho a una banda llamada Nico Vega, que son de Los Angeles y hacen metal alternativo. ¡La cantante es una chica muy pequeñita y muy guapa pero que grita como un animal! Me gusta éste rollo, me gusta el fado de Portugal, Radiohead… Y al final lo que me surge es una mezcla de todo esto que, si bien no representa exhaustivamente todo lo que me gusta, simboliza todo lo que yo puedo hacer.

Y lo que te surge, por lo general, se mueve dentro de unos estilos que no son los más populares actualmente, con una industria musical dominada por ordenadores, electrónica, beats, rap… ¿Cómo te sientes tú en medio de tal panorama? ¿O por qué crees que es necesario todavía reivindicar o preservar el tipo de música que haces?

Sería mucho más fácil si lo que me molara estuviera de moda, that’ll be great, right? Aunque pienso que, hasta cierto punto, no estamos tan lejos de algo parecido a pertenecer a un género popular, teniendo en cuenta cuánto está creciendo la música en español y el mercado latino en Estados Unidos, los grupos tocando fusión de flamenco y rock, las versiones de estilos completamente distintos (práctica muy nueva para mí, que siempre he cantado y escrito mis propios temas)…

A parte de eso, componer y grabar un disco es una inversión tan elevada de dinero, de esfuerzo y de corazón que sería incapaz de hacer algo que no me gustara al 100%. Si, como han hecho unos amigos invitándome a cantar en un disco de rumba, alguien me invitara a colaborar en un grupo indie o de electrónica, ¡estaría encantada de experimentar y conocer gente! Pero hacer algo así para intentar colocarme mejor dentro de las listas significaría sacrificar mucho y vender demasiado de mí misma. Encima, bastaría con que el mercado volviera a cambiar de repente y volviera a quedarme atrás, ¡y habría vendido mi alma al diablo para nada!

A pesar de ésta faceta de artista pura y con principios que muestras, se nota que te desenvuelves casi igual de bien en el lado de los negocios dentro el mundo del espectáculo, y es porque entiendo que tienes formación no sólo en éste campo, sino también en teatro.

¡Así es! Estudié teatro durante mucho tiempo, cosa que me ha ayudado para entender de temas de iluminación y cinematografía, y así poder añadir mi criterio al director cuando grabamos videoclips. Y la parte comercial y de gestión la aprendí en Nashville, en realidad, porque a pesar de que estudié negocios internacionales y algunas asignaturas de derecho en la universidad, la industria de la música es el mejor máster en negocios que existe. De hecho, éste año van a cumplirse 10 años desde que fundé mi pequeña discográfica, Glass Mountain Records, y vamos a hacer una fiesta para celebrarlo en octubre en el Marula Café de Barcelona.

Quizás si los mánagers con los que me relacionaba en Estados Unidos no hubiesen sido tan poco espabilados y tan malas personas, no habría tenido que forzarme tanto a aprender acerca de ésta dimensión del trabajo en la industria musical… Y de todas las maneras, sigo necesitando a más personas que me ayuden con muchos temas que escapan a mi control, como el booking, por ejemplo. Pero sí, todo artista debe de saber ocuparse de sus propios negocios en cierta medida.

Ya he leído que estás muy a favor del modo de vida do it yourself.

Sí, aunque, sinceramente, ¡estaría más a favor de que alguien me organizara una gira por una vez en lugar de tener que hacerlo yo! [Risas]

¿Es cierto que tú en realidad te inclinabas más fuertemente hacia la interpretación que hacia la música hasta que, un buen día, cambiaste de opinión?

Lo que sucedió más bien es que ambas carreras me empezaron a ir bien al mismo tiempo y tuve que elegir; se daba la casualidad de que, en la universidad pública donde estudiaba teatro, se cursaba uno de los programas más fuertes del país, lo que me ofreció la oportunidad de obtener un papel en una obra bastante importante. Lo rechacé y fue entonces cuando supe que tenía que apostarlo todo por la música a partir de ese momento, en el que incluso había quemado un puente bastante prometedor con la interpretación.

En paralelo a la música, el teatro y los negocios (y por si fuera poco), te involucras en muchos proyectos solidarios en calidad de artista, el más reciente de ellos el concierto por la libertad de expresión organizado por la plataforma No Callarem.

Sí, estamos teniendo problemas con eso.

¿Problemas?!

Sí, porque el PP quería denunciarnos, aunque no sé si lo ha hecho, al final… Mi madre está un poco preocupada, dice que no quiere visitarme en la cárcel… [Risas]

¿Ella vive aún en Chicago, donde naciste?

No, en Florida. He vivido en unos cuantos sitios; los americanos cambian mucho de estado por trabajo. Allí, en Sarasota, hay un museo dedicado a Salvador Dalí, y recuerdo que cuando llegué a España, la gente se sorprendía bastante de que supiera ya tantas cosas sobre él.

Y volviendo a tu pregunta, no me considero tan política como implicada en causas sociales y relacionadas con los derechos humanos: la lucha contra el cáncer, los derechos de la mujer… Asuntos que son tan obvios, e incluso algunos que parecen no serlo tanto, como las libertades para la comunidad homosexual, que hay quien considera que es un derecho más político que humano. Éstos son valores que yo defendería ante mi abuela, Dios y cualquiera. Luego están las causas políticas, por las que no me gusta tanto decantarme, aunque pueda estar en pro o en contra de ellas; no quisiera que nadie dejara de venir a mis conciertos porque su religión o su ideología no casa con la mía. Sin embargo, en cuanto la ideología o política de alguien empieza a vulnerar los derechos de otros, entonces sí que me meto. En el caso de No Callarem y de Valtonyc, como miembro de la comunidad artística y estando en 2017, no puedo tolerar que un compositor pueda ir a la cárcel por unas letras que, si bien está claro que no eran discretas, para nada incitan al terrorismo, como se le ha acusado.

Me cuesta entender a los músicos a los que no les interesa participar en conciertos benéficos y éste tipo de actos, cuando posicionándose a favor o en contra de una temática pueden influir tanto en la opinión de la gente… Es como si una rock star fuera capaz de dar permiso para pensar ciertas cosas.

Pese a todo lo que me estás explicando, tu música sigue sin ser intrínsecamente política, o no se puede decir de ti que seas una cantante protesta, por lo general. ¿Hay algo que te tire para atrás de semejante etiqueta y por eso nunca lo has intentado seriamente?

No no, no es eso. Si fuera lo que me apetece hacer, no tendría reparo alguno en componer canciones con contenido más político o social, pero escribo desde un lugar más personal, supongo, sobre mis desamores y esos temas. Aparte, a veces no entiendo por qué se nos exige a los artistas opinar sobre este tipo de temáticas. ¿Al chef de un restaurante le preguntarían a qué partido vota? ¡No! Pues entonces que me dejen un poco en paz a mí también [Risas].

¿Conoces a muchos compatriotas músicos con un recorrido similar al tuyo? Que experimenten con géneros no americanos o anglosajones o que, habiendo nacido ya en el epicentro de la industria musical, emigren a otros países. Porque hay miles de artistas que van a Estados Unidos en busca de su sueño, pero que, como tú, abandonen la fábrica de sueños… Da la sensación de que debe de haber pocos.

Conozco a muchos que hacen giras por aquí, por supuesto, pero que vivan en Europa, no; es más fácil quedarse allí. Me parece que mi recorrido tiene inconvenientes, pero también sus ventajas. El principal problema es que todo se hace mucho más difícil, y es por eso que bebo vino [Risas]. Pero lo bueno es que, si escoges un camino menos transitado, nadie más que tú lo estará atravesando. Tus fans, por tanto, serán más fieles, te ahorras tener que formar parte de una maquinaria que como artistas con patatas y al minuto los hace desaparecer, y puedes labrarte una carrera larga por ti misma.

¿Esa carrera tan larga tienes previsto labrarla aquí o está en el horizonte la opción de volver?

No he pensado en volver porque mi hogar es éste ahora. Lo único que necesito es una infraestructura mejor para ampliar mi pequeña maquinita, y así poder pagar más a la gente con la que trabajo y lograr que estemos tan a gusto como sea posible tirando adelante ésta empresa juntos, haciendo giras por Europa y América sin tener que preocuparnos de qué comeremos… Lo que nunca haría es salir de gira con Justin Bieber o algo por el estilo.

¿Nunca?! ¿Ni una sola vez, por probar o por dinero?

Dependería de quién fuera, porque ser muy conocido a muy pop no significa necesariamente ser malo; si me propusieran algo totalmente ridículo y que no tuviera nada que ver conmigo, como salir de gira con Kiss, me quedaría, are you serious? ¡Pues claro que sí! Pero con Justin Bieber no sería capaz, me superaría la vergüenza.

¿Te consideras más artista de directo o de estudio?

Tengo mucho más bagaje con distintas bandas en vivo que en el estudio de grabación, así que supongo que soy más artista de directo. Al mismo tiempo, cada vez me atrae más el ambiente de estudio porque, tras haber grabado en Nashville y haber cometido muchos errores autoproduciéndome, empiezo a controlar más el proceso y ya sé defenderme acerca de cómo quiero que vayan las sesiones de grabación.

No puedo ni imaginar la diferencia abismal que debe de existir entre grabar en un estudio en Nashville y en uno de Barcelona, ahora que lo mencionas…

En Nashville hay muchísimos más estudios y muchísima más oferta que aquí; se puede encontrar lo que se quiera. Y como hay tanta competencia, nadie llega nunca tarde, nadie discute con su cliente, y si yo digo que paramos a las dos y volvemos a las tres, nadie se presenta a las tres y media porque su madre o porque su primo… [Risas] Esa es la única diferencia problemática con los estudios de aquí. Por lo demás y por lo general, no tenemos apenas quejas. Simplemente hay que tratar de rodearse con gente con talento y con la que es fácil trabajar como persona, ¡como mi guitarrista El Rubio, por ejemplo!

Amén a eso. Y ya para acabar, y parafraseando a Nardwuar the Human Serviette, el brillante periodista musical canadiense, quería hacerte una pregunta extremadamente complicada que él siempre suele plantearles a sus entrevistados al final del interrogatorio: ¿por qué debería a la gente importarle Tori Sparks?

Se me ocurren un montón de respuestas de broma… Porque a mí me importan ellos, con una lágrima cayendo por la mejilla [Risas]. Pero seria y artísticamente hablando, me gustaría importarles por 3 razones: la primera, porque la banda y yo nos involucramos con todo lo que tenemos, literalmente. Yo he dormido en suelos, he puesto en peligro mi integridad física, he pasado días sin comer… Es una aventura que desgasta, pero creo que cuenta para algo. En segundo lugar, porque lo que hacemos es sincero y procede directamente desde nuestros corazones, y da como resultado algo diferente. Nunca me compararía con gente como Bowie o Tom Waits, pero creo que los artistas que buscan su propia voz y su propio camino tienen derecho a un puesto especial en el pódium de las consideraciones. Y, en tercer lugar, porque si el público no apoya un poco a los artistas independientes, un día se despertarán para darse cuenta de que ya ha bajado demasiado la calidad y ha desaparecido toda la música que de verdad les llenaría y les ayudaría cuando estuvieran pasando por una mala racha. Nos necesitan un poco, aunque no se den cuenta.

¡Por eso debería importarte, periodista canadiense! [Risas]

¡Ya has oído a Tori Sparks, Nardwuar, alto y claro! 

Tori Sparks estará actuando en Madrid ésta semana:

21 de Junio a las 17h en Holy Cuervo Records.

22 de junio a las 21h en Fiesta de Juan Pablos, Sala Sol.

23 de junio a las 21h en Costello Club (venta de entradas anticipadas aquí).

 

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