Las 12 mejores canciones de Lynyrd Skynyrd

Tras los monográficos que escribí sobre varias bandas de rock sureño como The Allman Brothers Band, ZZ Top, Black Crowes o The Sheepdogs y que podéis leer aquí en Muzikalia, nos centramos ya por fin en el, tal vez, absolutamente máximo representante de este género musical tan genuino de Estados Unidos, como son los deslumbrantes Lynyrd Skynyrd; también ellos uno de los mayores forajidos en los 65 años de vida del rock and roll.

Antes de conceder paso a la selección de canciones acerca de esta mítica y prodigiosa formación meridional, comentaremos que este 30 de Junio es cuando, precisamente, se presenta en todas las plataformas digitales y también en formato Blu-Ray la muy discutida película Street Survivors: The True Story Of The Lynyrd Skynyrd Plane Crash (y es que afloraron diversos problemas y negativas, ya en 2017, acerca de la concesión de permisos por parte de las familias de varios de miembros de la banda, los cuales fallecieron en el trágico y mortal accidente de aviación). Apuntar, además, que el susodicho largometraje ya se estrenó en Estados Unidos, el pasado 16 de Febrero, aunque únicamente en el Festival Independiente Hollywood Reel. La que se ha adelantado unos días es la banda sonora original del propio film, la cual se halla disponible en CD desde hoy, 26 de Junio, aunque sin ninguna canción compuesta por los mismos Lynyrd Skynyrd pero, por contra, contiene otros cortes interpretados por Chris y Marshall Pyle (ambos hijos de Artimus Pyle, el batería “ex-skynyrd” en cuyo fiable testimonio se basa la mentada cinta cinematográfica); además de intervenciones de los músicos Pat Travers (éste  versionea “Call me the breeze”, la cual ¡ojo! es original de J.J. Cale), Lorenzo Green o Scott Raines; entre otros. Todo ello a través de Cleopatra Records.

Lynyrd Skynyrd foto 02

Como creo, con firmeza, que Lynyrd Skynyrd es una formación que jamás debió retornar a la actividad ni utilizar el mismo nombre después del mencionado siniestro aéreo, en 1977, (ésto último expresado con respeto hacia ellos y nunca por motivos morbosos), únicamente rescataremos aquí 12 descollantes instantes de su periodo más memorable, lumínico y triunfal, es decir, de los propios años 70.

 

12- SATURDAY NIGHT SPECIAL

 

Este rock and roll, de 1975, de ritmo adictivamente aceitoso incluidas sus tres guitarras, supone una protesta a favor de la supresión de las armas ilegales, las cuales podían adquirirse por solamente 20 dólares en el mercado negro de Estados Unidos, por aquel tiempo. La inspiración le sobrevino al líder y cantante de Lynyrd Skynyrd, Ronnie Van Zant, cuando estaba tratando de cazar ardillas y conejos con un pequeño revolver del calibre 22, cerca de su casa en Jacksonville (Florida); sin embargo, él mismo acabó maldiciendo esos cacharros y se autoconvenció de que solo estaban destinados para una sola cosa: cargarse a alguien. En consecuencia, los versos de “Saturday night special” (“El especial del sábado por la noche” es un argot americano para designar a esos tiroteos con armas cortas) suponen un clamor hacia un mayor control y regularización de todo este “overstock” armamentístico. Según el guitarrista Allen Rossington, durante los años 70, en la propia Jacksonville moraban jugadores de póquer que utilizaban este tipo de pistoletes baratos para asesinar, a sangre fría, a otras personas durante una partida de cartas y no solo para defenderse de las serpientes que reptan en los pantanos de la región. Esta controvertida y enmarañada cuestión tan fuertemente arraigada, sobre todo en la cultura norteamericana, se ha puesto todavía mucho más de actualidad en los últimos años, como todos conocemos.

Además, la propia banda ya había vivido esa clase de situaciones antes, cuando aún no habían triunfado, ya que habían actuado en el Funocchio’s Club en Atlanta, en 1972, un local éste donde cada semana había disparos y peleas entre la audiencia. Por otro lado, aconteció otro llamativo suceso en Nueva York, en Marzo de 1973, siendo teloneros de Black Sabbath. Los aficionados de estos segundos se burlaron de Lynyrd Skynyrd por considerarlos demasiado blandos; así que para demostrarles lo contrario el bajista del grupo, Leon Wilkeson, disparó una pistola, aunque sin balas, hacia los espectadores “pro-sabbath”, para intimidar a éstos.

Musicalmente hablando, el guitarrista Ed King le propuso al resto de la banda un riff suyo, el cual  propio Allen Rossington calificó como “malvado y siniestro”, musicalmente. De tal modo, a todos los del septeto les encantó tanto que grabaron “Saturday night special”  en un solo día,  ya que además la discográfica MCA deseaba otro “hit” en las listas que concediera el relevo a “Sweet Home Alabama” (1974). Durante la grabación del LP Nuthin’ Fancy, el productor Al Kooper cedió ante el tipo de sonido que deseaba la banda, aunque las relaciones ya estaban fracturadas entre ambas partes, en aquel 1975.

 

11- GIMME BACK MY BULLETS

 

Tras la marcha de Ed King de la banda, únicamente fueron dos los guitarristas que participaron en el portentoso álbum Gimme back my bullets (“Devuélveme mis balas”, de 1976), es decir Allen Collins y Gary Rossington. Según éste último, la reputada lista americana Billboard solía simbolizar, metafóricamente, como una “bala” a una canción que ascendía puestos, en dicho “chart”, a la velocidad de este proyectil y justo ésto mismo deseaban los Lynyrd Skynyrd tras haber sufrido un descenso de su popularidad, en 1975. Otras conjeturas que los fans han dejado caer son que la tonada alude a la Guerra Civil estadounidense o a la recuperación de una adicción al alcohol, por ejemplo.

Al tocar en vivo este impetuoso, rudo y, a la vez, virtuoso tema que otorga el título al LP de 1976, ciertos fans del combo asociaron dicha canción a una manifestación pro-armamentística, así que algunos espectadores lanzaban al escenario, precisamente, balas de verdad e incluso sus casquillos. Como medida preventiva, los Skynyrd tuvieron que dejar de interpretar en directo, “Gimme back my bullets”, para evitar ese riesgo con los asistentes.

  

10- RAILROAD SONG

 

La vivaz armónica es la conductora de la holgada soltura con la que se desenvuelve “Railroad song” (“Canción de la vía del tren”), de 1975; tema el cual solía encanlidar a los fans que se congregaban en los conciertos del grupo. Trata de la historia de un sufrido vagabundo que porta una dura vida, mientras viaja, continuamente, en el ferrocarril. El hombre solo posee su guitarra y sus viejas canciones de rock and roll (además de la influencia del bluesman de Chicago, Jimmy Rogers) para poder enfrentarse al progreso y a un mundo civilizado, el cual no acepta a dicho trotamundos pobre.

Resultó ésta una época convulsa ya que durante las sesiones de ésta y otras canciones del magnífico disco Nuthin’ Fancy (1975), la banda inició sus tiranteces con su productor habitual Al Kooper (ex-teclista de Blood, Sweat and Tears y de Bob Dylan), el cual trató de imponer demasiadas reglas sonoras a estos rockeros indomesticables que son Lynyrd Skynyrd. Los conflictos no concluyeron ahí, sino que Ronnie Van Zant estaba ingiriendo considerables cantidades de droga, en aquel momento, y la formación original comenzó a deshacerse con la salida del batería Bob Burns (reemplazado por el citado Artimus Pyle, al cual tampoco Gary Rossington ha dado licencia para plasmar esta película de 2020; aunque sí que proporcionó luz verde un juez) y con el guitarrista Ed King, también con deseos de largarse del proyecto, de modo inminente; todo ello en 1975.

 

9- SWAMP MUSIC

 

El productor Al Kooper, al descubrirlos en 1972 en el club Funocchio’s de Atlanta, quedó impactado por la banda y su autenticidad 100%, al comprobar que los Lynyrd Skynyrd poseían sus casas en medio de los pantanos de Florida y en sus ratos libres iban a apresar caimanes y a pescar. Todo esta esencia del combo sureño se refleja en el ágil y resolutivo blues-rock “Swamp Music”, de 1974; cuya letra cantada con ese particular estilo bronco de Ronnie Van Zant, efectivamente, habla de un avispado hombre que se va de caza a las ciénagas a ver que pilla, mientras aúlla un blues a la luz de la luna. Para reforzar dicha ambientación de aventuras por marismas y bosques, Gary Rossington, Allen Collins y Ed King  hacen funcionar a pleno rendimiento sus tres guitarras. Esta tendencia de “rockerizar” el blues, la habían aprendido los grupos americanos de los 70 como los Allman Brothers o los propios Skynyrd de las ilustres bandas inglesas, nacidas en los años 60, como los Rolling Stones, Cream, Led Zeppelin, Ten Years After, Faces, Humble Pie, Free, etc.

El fatal accidente de aviación que le costó a la vida al vocalista y a otros miembros de la familia Skynyrd sucedió también en un pantano de Gillsburg (Mississipi), como si el destino les llevara a la banda, una y otra vez, a esa zona concreta de la naturaleza.

 

8- I’M A COUNTRY BOY

 

Fueron el guitarrista Ed King y el teclista Billy Powell los que ayudaron a escribir a Ronnie Van Zant este excepcional y balanceado tema de sabor hiper-sureño, de 1975 y donde el vocalista lidera el mismo, con esa manera suya de cantar tan tosca pero tan sugestiva, a la vez. Este country-blues, diestramente embarrado, compara la vida en la  gran ciudad (en este caso Nueva York) con la del campo, donde el narrador dice que prefiere vivir en este ultimo sitio y es que éste mismo entorno parecía el más natural para los espontáneos chicos de Lynyrd Skynyrd.

En los versos de “I’m a country boy”, el mismo combo también se halla gozoso de pertenecer a la  “línea Dixie”, es decir, a la coalición de once regiones del Sur de los Estados Unidos que representaban a los confederados durante la Guerra Civil americana del siglo XIX. De todos modos, el que Lynyrd Skynyrd mostrase la roja bandera “rebelde” con el aspa azul plena de estrellas, durante los conciertos, también fue una publicidad que les propuso la disquera MCA. Todo ésto, el prodigioso septeto de Florida se lo tomaba de un modo más cultural que otra cosa, aunque al final mucho público confundió esta imagen del grupo con una actitud separatista o segregacionista y demás argumentos del estilo. Luego retornaremos a esta polémica coyuntura para tratar de discernir ciertos conceptos. Ante esta turbulenta circunstancia, Ronnie Van Zant y los suyos decidieron retirar ese estandarte sureño de los escenarios.

 

7-WHISKEY ROCK-A-ROLLER

 

 “Soy un rock-and-rollero whiskero. Eso es lo que soy. Mujeres, whiskey y millas de viaje. Eso es todo lo que entiendo”. Con el estribillo de este palpitante rock, de 1975, que le sale tan innato a Ronnie Van Zant, ya te lo ha dicho todo este vocalista acerca de la mentalidad y actitud de los tipos duros que eran Lynyrd Skynyrd, mientras iban de gira de ciudad en ciudad. Cuando se encontraba sobrio, el propio Van Zant era una persona cordial e inteligente pero cuando le daba por beber en abundancia, se tornaba realmente bélico y trataba igual de mal a los objetos del “backstage”, al mobiliario de los hoteles y a las personas que lo rodeaban (incluso alguna vez acabó a puñetazos con sus compañeros Billy Powell, Gary Rossington o Leon Wilkeson). Encima, tanto los propios Ronnie como Gary habían dado con sus huesos en el trullo varias noches por darle demasiado a la botella. En definitiva, que aquel era su convulso estilo de vida: al límite de la ley. Como trasfondo personal se ha de tener en cuenta, de todos modos, que casi todos los componentes del septeto sureño padecieron una niñez complicada debido a padres conflictivos.

Las anécdotas de esta canción, es que durante la grabación del LP en directo, One more from the road (1977), al propio Van Zant se le olvidó este texto “whiskero” y tuvo que preguntarles por dicha letra a las coristas de la banda, las Honkettes; formadas éstas por las fabulosas coristas Leslie Hawkins, Cassie Gaines y JoJo Billingsley. Además de que el cantante, en otra ocasión en vivo, también improvisó un verso con el contenido cambiado, durante la propia “Whiskey Rock-a-roller”; la cual fue compuesta por el mismo Ronnie Van Zant como respuesta a un periodista, el cual ignoraba quién y qué era el vocalista, durante una entrevista. Fueron más percances los que tuvo Ronnie en el escenario pero no nos extenderemos más hoy aquí, sobre ello.  Del propio disco Nuthin’ Fancy (1975) bien podían haber entrado, perfectamente, en esta lista las sensacionales “Cheatin’ woman” u “On the hunt”; entre otras.

 

6-THE NEEDLE AND THE SPOON

 

La sonoramente demoledora y enardecida “The needle and the spoon” (“La aguja y la cuchara”, de 1974), porta una letra que advierte, por experiencia de los mismos protagonistas, de los subidones a causa de la droga (se podría adivinar que es la heroína) y el posterior y peligroso descenso a los avernos, provocado por esta misma sustancia. En consecuencia, este mismo descarnado caminar por la parte más áspera del estrellato fue algo que estuvo experimentando Ronnie Van Zant durante los años 70 y que también afectó a los tres guitarristas Allen Collins, Gary Rossington y Ed King; los cuales por cierto hilan aquí, de modo magistral, una fornida textura con sus instrumentos.

El propio King, quizás, abandonó Lynyrd Skynyrd, en 1975, por el motivo de no aguantar, precisamente, el desenfrenado y hedonista ritmo de “sex, drugs and rock and roll” (con cientos de “groupies” incluidas) al que era asiduo la banda de Florida; además de voluminosas desavenencias del mismo guitarrista de California con el temperamental “southern” Van Zant. Por otro lado, no fue hasta 2015 que la revista Guitar World premió al citado Allen Collins por el solo de guitarra y pedal “wah wah” que introduce en el medio de “The needle and the spoon”.

 

5-THAT SMELL

 

Lynyrd Skynyrd, durante los años 70, irrumpió como una banda sin edulcorantes ni filtros musicales de ningún tipo y pocos grupos de la cronología del rock han caminado tan en la cuerda floja como ellos. Ya a finales de 1976, vivían su vida tan al límite que comenzaron a bordear mayúsculos riesgos. Un par de semanas después de triunfar, junto a The Rolling Stones, en un concierto en Inglaterra, ante 100.000 personas, dos de los “skynyrd” sufrieron ambos percances sobre ruedas en la propia Estados Unidos, durante el mismo fin de semana . Un ebrio Allen Collins chocó con su auto contra un Wolkswagen al que dejó malparado, aunque él salió relativamente ileso (en 1986, Collins no tuvo tanta suerte y fue fatal otra colisión con su vehículo) y además,  el otro guitarrista Gary Rossington se empotró con su Ford Torino contra un árbol, contra otro Wolkswagen, un poste telefónico y una casa en Jacksonville, mientras iba completamente bebido (y también fue arrestado en el año 2008 por el mismo motivo: conducir alcoholizado).

De tal modo, hubo de suspenderse la gira programada, para 1977, debido a las lesiones que se produjo Rossington, así que ambos músicos fueron multados con 5.000 dólares, a causa de dichas cancelaciones, por Ronnie Van Zant; el cual se la tenía preparada a ambos para ver si escarmentaban. De ahí, exactamente, nació la composición del rock-blues “That Smell” (1977), que venía con el aviso versado de “el aroma de la muerte te rodea si sigues abusando de las drogas y el alcohol”. Por si fuera poco, el fantástico pianista Billy Powell había mezclado el whiskey y el volante, meses antes, padeciendo una tercera colisión con su motocicleta y el baterista Artimus Pyle también la lió ingiriendo bebida. Mientras tanto, la atroz fama de salvajes de los Skynyrd continuó aumentando, sin detenerse, a los ojos de los rotativos y de la audiencia, entre 1976 y 1977.

Las tres coristas de The Honkettes y el propio dúo Rossington-Allen junto al nuevo fichaje Steve Gaines, los tres a las guitarras, también fortifican, de manera esplendorosa, todo ese sentimiento aguardentoso de “That Smell”; refractado también en el marcado acento meridional al cantar del propio  Ronnie Van Zant. Por cierto, que el vocalista, con este mismo corte, también parecía dirigirse el consejo a sí mismo, ya que declaró que tenía el presentimiento de que un mal fario perseguía Lynyrd Skynyrd y además les dijo a todos sus allegados de que él mismo no superaría los 30 años de edad. También la grabación del LP Street Survivors (1977)  fue realmente tormentosa y plena de desavenencias con su nuevo productor Tom Dowd, aunque Lynyrd Skynyd ya se había forjado su propia leyenda mundial, en aquellos momentos; la cual se agrandó para siempre después de aquel fatal y violento aterrizaje de aeroplano, poco después.

 

4- WORKING FOR M.C.A.

 

Esta espectacular y musculada canción relata la andadura de Lynyrd Skynyrd sin un céntimo en el bolsillo y tocando en tugurios de mala muerte, desde 1966 a 1973. A partir de entonces, su suerte cambió a mejor, grabaron sus dos aclamados primeros discos y firmaron  con la multinacional MCA (bajo el sub-sello Sound of the South) por 9.000 dólares; todo ello a través del descubridor y productor y arreglista de la banda, Al Kooper. Éste aparece nombrado en la letra, de manera velada, como “Yankee Slicker” (esta expresión viene a representar un “yankee” de ciudad que se adentra en zonas rurales de E.E.U.U.).

Dicha canción, la cual incide también sobre el negocio de la música, la tocó la banda de sorpresa en una alocada y cara fiesta organizada por la misma disquera para presentar a su filial empresarial ante los medios y donde se habían presentado varios ejecutivos de la  gran compañía, a los que tocó la fibra dicha composición. Después de contratarlos Sound of the South, Van Zant y cia. ya fueron teloneros de los Who, en 1973 y ya desde ese momento los Skynyrd quisieron rebasar a éstos y a otras estrellas británicas; incluso en eso de hacer locuras rockeras. El mismo Pete Townshend, nada más oírles tocar, declaró que aquellos sureños eran realmente bastante buenos.

Como eco de toda esa pequeña “chifladura” musical, “Working for M.C.A.” (publicada en 1974) comienza a sonar con un rasgado grito animal, el cual es obra del bajista Leon Wilkeson, al que le encantaba dar esos bramidos primitivos. También Billy Powell se marca un poderoso solo de teclado, además de la habitual exhibición guitarrera de Gary Rossington, Allen Collins y Ed King.

Por descontado que en el LP Second Helping, abundan otros temazos como  “I need you” o “Don’t Ask me no questions”, además de los otros aludidos en este reportaje.

 

3- FREE BIRD

 

Que nadie intentara amaestrarles: Lynyrd Skynyrd eran libres como un pájaro cuando vuela en cuanto a relaciones con las mujeres se refiere, aunque al narrador también le apena perder un amor de verdad, durante el texto. Por otro lado, la canción también iba a dedicada a sus colegas músicos Duane Allman y Berry Oakley, ambos de los Allman Brothers, los cuales habían fallecido muy jóvenes y Ronnie Van Zant siempre les vió como “pájaros libres”. También el propio Van Zant declaró que, en general, “Free Bird” trataba acerca de la libertad de la gente en Estados Unidos, refiriéndose a ello como algo positivo. A lo largo de las décadas, esta balada rock se convirtió en popularísima dentro de la cultura musical norteamericana. Sin embargo, las féminas también tenían algo que decir en todo ésto y la frase inicial del tema la inspiró Kathy Johns, la esposa de Allen Collins, justo después de casarse ambos y pelearse a continuación. En concreto ella le dijo a él: “Si me voy de aquí mañana ¿aún me recordarás?”, una emotiva frase matrimonial que anotó Collins y que incluyó en el corte.

Al principio la discográfica M.C.A. no quería publicar “Free Bird”(1973) porque era muy extensa, 10 minutos concretamente y aunque se conservó esa duración aproximada para el LP, también se acortó a 5 minutos en formato single de cara a las radiofórmulas. Aunque el propio  Allen Collins portaba dos años trabajando en la parte de guitarra, Gary Rossington contó que Ronnie Van Zant compuso la letra en pocos minutos y que al principio era una canción de amor lenta, hasta que fueron introduciendo improvisaciones cada vez más y más largas, en homenaje a los propios Allman Brothers. Al final acabaron alcanzando el éxtasis con ese largo e imparable juego de tres guitarras  que torna el asunto tan singular en la segunda parte de la canción, además de para conferir un descanso vocal al mismo Van Zant, de cara a los directos. En relación a ésto, el corte es uno de las más demandados por el público en los propios conciertos, donde Lynyrd Skynyrd la solían alargar hasta 15 minutos (e incluso 20), como cierre apoteósico de su show en vivo.

 

2- I AIN’T THE ONE

 

La increíblemente inspirada “I ain’t the one” (“No soy el único”), abre su álbum de debut de 1973 e impacta al oyente ya de entrada por su calidad a borbotones, a través de las encendidas guitarras o la enojada y tosca voz de Ronnie Van Zant. Tras la desintegración, en 1972, de Creedence Clearwater Revival (de los cuales también escribí, junto a Fidel Oltra, un reportaje aquí en Muzikalia), otra nueva y asombrosa  banda de ese tipo de rock se había dado a conocer: Lynyrd Skynryd iban a empapar y enseñar a todo el planeta lo muy valiosos de los vibrantes y rocosos sonidos sureños de Estados Unidos. Los medios de comunicación alabaron a esa promesa musical y, por ejemplo, la revista Cash Box los llamó, en 1973: “el próximo super-grupo mundial”. En aquel momento del primer lanzamiento, para los fans era imprescindible aprender a pronunciar aquella rara denominación de aquella banda, la cual había distorsionado el nombre de su estricto profesor de gimnasia en el instituto, Leonard Skinner.

“I ain’t the one” guarda su origen en una mujer que aseguraba que su bebé era hijo de Ronnie Van Zant y el padre de la chica la estaba presionando para que se casaran, ante la negativa del narrador. Al igual que con “Free bird”, nada de comprometerse con ninguna dama, seriamente. La letra concretamente arranca así: “Ahora te diré claramente cual es el plan, cariño. Oye, puedo estar loco, mujer, pero no soy tonto. Tu papa es rico, chavala y tu vas atrasada pero no soy el único, cariño, con el que has tenido un lío. Suenan campanas de boda en tu mente, señorita, pero creo que es hora de seguir adelante”.

Otras triunfantes pistoletazos de aquel histórico arranque, de 1973, se suceden, uno tras otro: “Tuesday’s gone”, “Simple man”, “Gimme three steps”, “Things going on” o la ya mencionada “Free bird”, entre otras.

  

1 – SWEET HOME ALABAMA

 

No puede ir colocada en otro lugar que no sea el nº1 este coreado himno extra-oficial del Sur de Estados Unidos. Acerca de “Sweet Home Alabama” (1974) se deben exponer una serie de esclarecimientos. Aunque siempre andaban siempre metidos en refriegas de bar (incluso entre los propios componentes de la banda), la inflada leyenda de que Lynyrd Skynyrd eran palurdos racistas y ultra-derechistas es completamente falsa. Podían ser muchas cosas pero eso no. Ellos respetaban a los maestros negros del blues, quienes influenciaban en la música de la banda de Florida y un ejemplo clarísimo, lo tenemos con su tema “The ballad of Curtis Loew” (también de 1974), de alabanza y compasión por aquellos músicos sufridores.  Sin embargo, ¿de dónde nacieron estas falacias contra el combo?

La mecha se había encendido con las canciones de Neil Young,  “Southern man” (1970) y “Alabama” (1972), donde el músico canadiense echaba en cara su racismo a la gente del sur de E.E.U.U. Entonces, Lynyrd Skynyrd, como sentían cariño por Alabama donde habían actuado y encabezado por Ronnie Van Zant (¡como no!), le contestaron a Young, abiertamente, en esta histórica canción, sobre donde se podía meter sus acusaciones de poner a todos los sureños en el mismo saco. Después de ésto hubo un buen rollo y palabras amables entre ambos artistas, ya que ya de antes, los Skynyrd eran admiradores del propio Neil y viceversa; sin embargo, se especula con que la prensa intentó enfrentarlos, con que el público pensó que había una rivalidad seria y todas estas diversas historietas que surgen siempre en el mundo del rock and roll.

Otra controversia se produjo cuando en uno de los versos de la canción, la banda aparentaba que  defendía al gobernador de Birmingham (la ciudad de mayor tamaño de Alabama), George Wallace, partidario éste de la segregación racial; aunque en realidad ¡ojo! el coro de la canción decía “¡Buuuh, buuuh, buuuh!”, en señal de abucheo al propio Wallace. Otra nítida prueba de ésto es que las coristas de “Sweet home Alabama”, Merry Clayton, Sherlie Matthews y Clydie King, son afroamericanas. De modo que el mensaje de los Skynyrd era al revés: es decir, una crítica contra el racismo. El hecho de también nombrar en la letra el caso Watergate supuso una ironía sobre la hipocresía del Gobierno del Norte, liderado por Richard Nixon, en aquellos momentos de 1974. Sin embargo, continuaron las diversas confusiones y malinterpretaciones acerca de todo el complejo asunto, a pesar de los insistentes desmentidos de Ronnie Van Zant en contra de George Wallace y en favor de la igualdad racial y, a la vez, con la propia banda orgullosa de su tierra, como cualquier otra persona del mundo con la suya.

Concluimos ya este reportaje dedicado a la leyenda de Lynyrd Skynyrd, los cuales no te dejarán indiferente jamás.

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5 comentarios sobre “Las 12 mejores canciones de Lynyrd Skynyrd

  • el 29 Junio, 2020 a las 12:24 am
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    Mortal en articulo….una buena semblanza sobre música clásica del siglo pasado…. Felicidades…. Sweet home!!!!!!!

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  • el 29 Junio, 2020 a las 5:15 pm
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    Muy bueno el artículo, dejando saber muchas cosas sobre esta gran banda, que nos ayudan en hacer más grandes aún a lynyrd skynyrd gracias y un placer leer articulos así!!

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  • el 30 Junio, 2020 a las 10:52 pm
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    Muchas gracias a Juan Cordero y a Manu por sus comentarios por mi reportaje sobre los fabulosos Lynyrd Skynyrd. Celebro que os gustara este monográfico, aquí en MUZIKALIA.

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  • el 16 Julio, 2020 a las 12:07 am
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    Magistral lección, la de Txus Iglesias, sobre Rock Sureño y sobre sus más que insignes abanderados. Canciones atemporales como “Sweet Home Alabama” o “Free Bird”, que ya casi consideramos como estados de ánimo.
    Siempre es buen momento para reivindicar su música en su mejor momento. Gracias también a Muzikalia por publicar con acierto tantos artículos de Rock Clásico. Un cordial saludo.

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  • el 2 Agosto, 2020 a las 4:44 am
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    Personalmente pienso que Tuesday’s Gone debió haber estado en la lista

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