Kate Tempest – Let Them Eat Chaos (Fiction Records)

La poeta, escritora y rapera inglesa Kate Tempest parece resistirse a poner límites entre géneros y, como ya hizo en Everybody Downs (Dada Records, 2014) en el que transformó los doce capítulos de su obra escrita The Brick That Build The Houses en las doce canciones que componían el disco.

Con Let Them Eat Chaos nos encontramos de nuevo ante una obra conceptual que debe concebirse como un todo, un disco de ritmos urbanos e industriales en el que rima a rima Tempest destripa a la sociedad inglesa a través de las historias de siete personajes insomnes. Una hora recurrente, las 4:18, para adentrarnos dentro de cada pesadilla, aunque no es una pesadilla, no están durmiendo sino en ese estado como hipnótico en el que cuesta discernir el sueño de la vigilia (“what’m’I going to do to wake up”). Habitantes sonámbulos de un planeta que se va a pique y cuya destrucción parecen tomarse demasiado a la ligera, sumidos en el individualismo y envueltos en su propio caos de noche y soledad. Aunque para qué preocuparse, aquí nada se para, nadie se para y el bar sigue abierto (“But look haw the traffic´s still moving, system’s too slick to stop working, business is good, and there’s bands every night in the pubs, and there’s two for one drinks in the clubs”).

Narraciones individuales que se dibujan dentro de un marco mucho más amplio y ponen el foco en lo que no queremos ver: crisis financiera mundial, migraciones, catástrofe ambiental. Y la gente preocupada por su foto de perfil (“the people are dead in their lifetimes”). Por eso Let Them Eat Chaos suena a rabia, a enfado (“massacres, massacres, massacres, new shoes”), (“politico cash in an envelope”), pero también a miedo y aislamiento (“I know it’s happening, but who is it happening to?”). “WAKE UP LOVE MORE” proclama Tempest, sal de tu habitación y despierta (“here’s me outside the palace of me”), levanta la cabeza del móvil y date cuenta de lo que realmente es importante (“we die so the others can be born, we age so the others can be young, the point of life is live, love if you can, then pass it on, right?”).

Con un sonido desnudo y electrónico y un estilo muy cercano al spoken-word, (prácticamente no canta) desde “Picture A Vacuum” hasta “Tunnel Vision” las rimas de Tempest nos atrapan sin soltarnos un segundo para obligarnos a salir del edulcoramiento en que vivimos y tragarnos un pedazo de cruda realidad.

Y volviendo a los límites, para qué ponerlos, para que mutilar una creatividad y un talento tan inmensos, si el arte de Kate Tempest sigue dando frutos tan apetecibles e interesantes como Let Them Eat Chaos. Es cierto que la mordida nos puede saber un tanto amarga, pero eso mismo es lo que hace de Kate Tempest una artista tan necesaria, al menos, para los que seguimos creyendo en el poder de las palabras.

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