La Bien Querida – Premeditación, Nocturnidad y Alevosía (Elefant Records)

Tras la expectación lograda con su original forma de presentar su nuevo trabajo, La Bien Querida alcanza la que probablemente sea la cima de su producción y lo hace a lo grande, pudiendo permitirse publicar ahora una recopilación de los tres EP´s consiguiendo que las canciones aún suenan frescas y orgullosas.

Conscientes del efímero valor de los discos como tal hoy en día, esta nueva producción fue concebida buscando un impacto más allá de lo anecdótico, eligiendo para ello el formato de  triple EP astutamente goteado en tres entregas repletas de material sin desperdicio, presentadas finalmente como un todo una vez logrado el efecto buscado. Y son muchas las conclusiones que se desprenden de su gustosa escucha. Lo primero que queda claro es la comodidad con la que Ana Fernández-Villaverde se mueve en el terreno de la electrónica con ramalazos kraut, esbozos de rumba deconstruida o simplemente bordando hits synth-pop que poco tienen que envidiar a los de sus posibles referentes.

Ha sido una evolución natural y del todo plausible, que a buen seguro ha conseguido despistar y sorprender a los que veían aquí un proyecto de corto recorrido. Sirvan como ejemplos una  “Ojalá estuvieras muerto” que duele a cada segundo y se reivindica como un perfecto resumen del calvario de una relación imposible, “Carretera Secundaria” que supone un lento y tortuoso transitar por los devaneos más oscuros de una decepción amorosa, “Disimulando” que bien podría ser una de sus mejores melodías hasta la fecha  o “El Origen Del Mundo”, corta y concisa, que dibuja el descontento con elegancia e ironía marca de la casa, sin faltar el hit definitivo, “Música Contemporánea”, que no se anda con rodeos y brilla gracias a un estribillo luminoso que noquea. Por haber, hay hasta un derechazo ruidista que corta la respiración, como es “Geometría Existencial”, para la que se aconseja preparar los tímpanos convenientemente. Los amas o los odias, sin término medio.

No recomendado para los que estén viviendo crisis existenciales de diversa magnitud, la temática de las letras, punzantes y transparentes, continúa centrada en los avatares que envuelven a las relaciones en sus distintos puntos de dependencia, dolor, remordimiento, entrega no correspondida y otras razones para preguntarse qué demonios puede sostener algo tan doloroso.

Es evidente que la apuesta tenía su riesgo, como también lo es que el Olimpo sólo está reservado a aquéllos dispuestos a asumirlo. Ana y su otra mitad, David Rodríguez “Beef” (origen de la idea), han jugado perfectamente sus cartas y han demostrado que cuando se confía en el material del que se dispone, no está de más buscar vías para cambiar el formato con el que hacerlo llegar a su público, consiguiendo así que todos hablen de ellos por una buena temporada y que el alcance de su obra se dilate más de lo que lo hubiera hecho con un lanzamiento sencillo, manteniendo su vigencia y su interés. Bravo por ellos.

 

 

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