Lecturas veraniegas II: Mujer y música

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Hace un tiempo escribí en esta misma sección un artículo sobre el excelente libro de Toni Castarnado Mujer y Música, una obra recopilatoria que seleccionaba 144 discos de otras tantas artistas que habían desarrollado su carrera musical en solitario. No me voy a extender más sobre aquel volumen (pueden encontrar el texto aquí), pero si me gustaría recordar que en aquel momento acabé mi reseña con las siguiente frase: “Todos estos interrogantes, sin embargo, son la guinda para un libro que no calificaré de inmejorable porque estoy ya babeando solo de imaginarme su continuación: Grace Slick, Debbie Harry, Stevie Nicks, Chrissie Hynde…

Pues este año los Reyes Magos cumplieron mi deseo y me trajeron la continuación: Mujeres y Música 144 discos más que avalan esta relación. Como era de esperar, este nuevo libro de Toni Castarnadose centra en grupos totalmente femeninos y en aquellos que, siendo mixtos, cuentan con importante protagonismo de la parte femenina. Al igual que en su anterior trabajo, Toni selecciona un disco destacado por cada uno de los 144 nombres que aparecen en el libro, un álbum que utiliza para centrar y poner en contexto toda la carrera de la banda en cuestión.

Entre esos nombres están aquellos que vienen inmediatamente a la cabeza cuando hablamos de grupos femeninos o liderados por chicas:Blondie, Fleetwood Mac, Carpenters, Jefferson Airplane, Pretenders, las Supremes, etc.; sin embargo, también tienen su sitio grupos poco conocidos como The Unthanks, Nymphs, Hazeldine, Royal Trux… El autor analiza con la misma pasión el mainstream más obvio (Spice Girls, No Doubt, Destiny`s Child, Alaska y Dinarama, Texas, ABBA, Bangles), los grandes nombres de la música alternativa (Sonic Youth, Yo La Tengo, Hole, Portishead, Elastica, Mazzy Star), los clásicos de los 50 y 60 (Shangri-Las, Crystals, Ronettes) y los nombres más actuales (Gossip, Yeah Yeah Yeahs, Raveonettes, She & Him, Low, Beach House). La cuota nacional es amplia y variada: desde Vainica Doble a Dover, desde Nosotrash a Tulsa, pasando por la mencionada Alaska con Dinarama y con parada sorprendente en nombres como Lole y Manuel o Las Grecas. Esa pasión es la que hace interesante un libro como este, lo que le dispara a cotas que no podría alcanzar si fuera solamente un simple resumen wikipédico o una lista de discos de las que tanto abundan hoy en día en Internet.

Como ya ocurría con el primer volumen de esta serie sobre mujer y música, aquí también cabe la discusión sobre nombres, discos, ausencias y presencias: están Bangles, pero no Bananarama; Spice Girls pero no T.A.T.U., Transvision Vamp pero no Sixpence None The RicherDestiny`s Child pero no All Saints. Se puede poner en cuarentena la presencia de Velvet Underground, aunque el hecho de que su primer y nunca superado álbum contara con la presencia de Nico sirve de excusa. Se puede uno preguntar por quéCass Elliott aparecía en el volumen dedicado a solistas pero Mamas and the Papas no aparecen en este (algo que sí ocurre con Nico / Velvet Underground), o por qué Eddie Brickell & The New Bohemians o Jesse Skyes & The Sweet Hereafter aparecían en el primero, y sin embargo Sharon Jones & The Dap Kings o Nina Hagen Band lo hacen en el segundo. Se puede debatir si la presencia de Yo La Tengo o Sonic Youth, basa principalmente en el carisma de Georgia Hubley y Kim Gordon respectivamente, abre la puerta a bandas como Pixies (¿no es igual de carismática Kim Deal?) o Talking Heads (¿qué me decís de Tina Weymouth?). Esta última pregunta, sin embargo, está respondida en el propio libro: no están Pixies ni Talking Heads, pero sí aparecen The Breeders y Tom Tom Club, donde las mencionadas bajistas disfrutaron de mayor protagonismo individual. Según el gusto particular, habrá quien echará de menos a Evanescence, Aqua o Nightwish, y los amantes del pop en castellano puede que no entiendan la ausencia deMecano, Amaral, Presuntos Implicados o incluso Olé Olé. Pero estamos entrando ya en terreno resbaladizo, ya que la cantidad de nombres tenía un límite, y nuestro gusto (o nuestro criterio a la hora de valorar por qué unos nombres y no otros) no tiene por qué coincidir con el del autor.

Para terminar, no puedo olvidarme del enérgico prólogo firmado por Christina Rosenvinge, tan reivindicativo como el que escribióRickie Lee Jones para Mujer y Música, con similar diagnóstico pero con un trasfondo algo más optimista respecto a la situación actual y también de cara al futuro, posiblemente porque la experiencia personal de una y otra también se ha desarrollado de forma diferente. Tampoco quiero pasar por alto el excelente índice interior formado por las portadas de los álbumes, una sección completada con espectaculares fotos de algunos de los nombres incluidos en el libro, un apartado que ya encontramos (y agradecimos) en Mujer y Música.

Al contrario que otros libros de este mismo estilo, Mujeres y Música no sólo funciona como fuente de consultas, como cebo para completistas o como reclamo para conocer nuevos nombres: es un libro que se puede leer como cualquier otro, de principio a fin, sin saltarse ningún nombre y relamiéndose con cada párrafo, texto y palabra.

Toni Castarnado se lo ha puesto más difícil a él mismo. ¿Cómo seguir ahora? ¿Tal vez con un tercer volumen sobre grandes compositoras que no llegaron (o no quisieron, o cuando lo hicieron fue casi a la fuerza) a ir más allá de ese papel discreto? Estoy pensando en Ellie Greenwich, Cynthia Weil, Jesse Stone, Brenda Russell, Jackie DeShannon, Valerie Simpson, Rose Marie McCoy, Dorothy Fields…y, por qué no, otra vez Carole King.

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