Mew – Visuals ([PIAS])

Poco le duró la alegría a la familia Mew de volver a reunir la formación original para su último disco ya que, en plena gira de + –, el guitarrista Bo Madsen decidió dejar la banda. Los fans de este cuarteto (ahora trío) danés lloraban la salida de un músico con raíces en el rock progresivo, especialmente cuando Mew actuó en el escenario más grande del Roskilde 2015 mientras que a pocos metros Madsen dio una triste exhibición de voz temblorosa interpretando en solitario el hit Conforting Sounds.

La vida sigue y con Visuals la banda ha sabido tirar de recursos suficientes para firmar una obra notable que suena a disco en solitario del cantante Jonas Bjerre. De hecho, si midiéramos los LPs de este grupo en cantidad de palabras, este séptimo trabajo es el que goza de monólogos más largos.

Bjerre comienza quemándose la punta de los dedos con las maravillosas melodías de la utópica “Nothingness and No Regrets”, con la que abre el telón de lo que parece ser un ciclo cinematográfico. “The Wake of Life” es pura épica deportiva de superación personal, mientras que “Candy Pieces All Smeared Out” pretende recuperar el sonido más corpulento de una banda que bucea como pocas a entre el ruido y la calma. Más teclados y menos cuerdas en llena-estadios del pop indie como “In a Better Place”, carácter nórdico en “Ay Ay Ay” y ritmos pseudo latinos en la genial “Learn Our Crystals”, cuyo ‘outro’ es de esos momentos en los que te querrás regalar subir el volumen estés donde estés.

Visuals es mucho menos voluminoso que + –, pero no debemos olvidar la partida de la inestimable guitarra de Bo Madsen y que han grabado este séptimo LP en tiempo récord para la banda. No le falta imaginación al coco de Jonas Bjerre, por lo que este disco se completa con singles como “Twist Quest”, que es todo lo jazz que puede ser el pop, y “85 Videos”, una ‘road movie’ nocturna que podría haber encajado perfectamente en el sobresaliente anterior trabajo de los daneses.

Los últimos ejercicios casi a capela de este Visuals como “Shoulders”, el paraíso melódico de “Zanzibar” o el viaje espacial de “Carry Me To Safety” nos vuelven a recordar que la mente pensante que está detrás de esta obra es un cantante de altos agudos y marcada sensibilidad que se ha visto libre a la hora de componer como si de un trabajo en solitario se tratase.

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