Rick Astley – La Riviera (Madrid)

Ay… los one hit wonders, los 80s, y ese trío de productores Stock, Aitken & Waterman de cuya chistera salieron innegables éxitos de ventas millonarias y el despegue de las carreras de Kylie Minogue, Samantha Fox, Jason Donovan, Bananarama o Rick Astley. Ese chaval pelirrojo con tupé y voz profunda que a pesar de parecer algo soso, encandiló al personal con sus pegadizas canciones.
Han pasado treinta años de aquello y hoy en día las nostalgia vende más que nunca. Unas 1.500 personas con una media de edad en torno a los 40 años llenaba tres cuartas partes de La Riviera para ver a uno de los ídolos de juventud por excelencia, de esos que podías encontrar en la mayoría de carpetas de las adolescentes de entonces, hoy madres (y padres) de familia con la ilusión de asistir a su primer con cierto en ¿veinte? años.

Y siendo sinceros, mientras esperábamos una retahíla de viejos temas con bases pregrabadas y el “modo karaoke on”, nos sorprendimos con un tipo que ha sabido aprovechar la oportunidad y el paso del tiempo, con un innegable carisma sobre el escenario.
Consciente de que su momento pasó, a pesar de haber vendido millones de discos y haber alcanzado el número 1 de las listas de medio mundo y de que su repertorio no da para hora y media de show, el británico entrelaza sus temas de siempre con  versiones de todo pelaje para conformar un entretenido setlist aderezado con continuos chascarros.

Apoyado por una solvente banda y una corista, arrancó la actuación con “Together  forever” como si de un espectáculo de Las Vegas se tratara y a partir de ahí, se convirtió en un cantante de soul que lo mismo actualizaba sus hits (“She Wants to Dance With Me”,  “Cry for help”, ” It Would Take a Strong Strong Man”, “Lights Out”), que se atrevía con el “Happy” de Pharrel o con clásicos como “When I fall in love” de Victor Young & His Orchestra. Que cogía una guitarra y se marcaba los acordes de “I Feel You” de Depeche Mode o se sentaba a la batería para interpretar el “Highway To Hell” de AC/DC (no, no es una broma) haciendo posteriormente un guiño a The White Stripes.

Pero el momento de la noche llegó con una convincente interpretación del “Uptown Funk” de Mark Ronson & Bruno Mars para éxtasis del personal (alguien de la sala preguntaba “¿esta es suya?”, que ya colmó sus ansias plenas en el cierre del concierto con la esperada “Never gonna give you up”.
 

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