The Men – Open your heart (Sacred Bones / Popstock!)

Odio hacer esto. Tengo que confesarlo: odio destripar discos. Me gustaría tener 17 años, estar tirado sobre la cama con mis auriculares y escuchar a tope de volumen Open Your Heart, la tercera referencia (segunda en Sacred Bones) de estos chicos de Brooklyn, The Men. Me gustaría dejarme atrapar por su noise-rock, por su urgencia, por su mixtura psicodélica y ruidosa que les erige, para la mayor parte de la crítica especializada, en salvadores del rock alternativo, revivalistas del hardcore 80s, autores del mejor disco de rock de lo que ve de año, herederos de Dinosaur Jr., continuadores de la llama de Sonic Youth, guardianes del legado de SST Records, etc. Me gustaría detener el pensamiento y disfrutar de la sensación de mi corazón bombeando al 200% y la sangre corriendo por mis venas mientras suenan “Turn it around”, “Animal” o “Open your heart”; dejarme arrastrar al abismo mientras suenan las últimas y brutales notas de “Presence” o “Cube”, y regodearme en mi propia insignificancia ante la grandeza de ese enloquecido viaje casi enteramente instrumental que empieza en “Country song” y sigue en la tremenda “Oscillation”. Me gustaría ser joven, irreflexivo, pensar que es genial estar vivo y que cada minuto cuenta, y aceptar las invitaciones que, por toda la red, me incitan a dejarme llevar por el grito generacional de The Men, por su salvaje frenesí, sin pretensiones ni inútiles esfuerzos intelectuales. Si puedes quedarte ahí, si es tu caso, te recomiendo que no sigas leyendo y te vayas directo al enlace de Spotify o a comprar el disco.

Lamentablemente ya hace décadas que dejé atrás la adolescencia. Y aunque sigo disfrutando del rock, no puedo evitar una mueca de hastío casi siempre que me enfrento a este tipo de productos que “homenajean” a una época, un estilo, un sonido o un lo-que-sea que toque homenajear cada temporada (y más ahora, que una temporada puede durar un par de semanas). Tampoco puedo evitar una cierta inquietud (con los años uno desarrolla un cierto “instinto arácnido” para estas cosas) cuando algún tema nuevo me recuerda a algo ya escuchado con anterioridad. ¿Post-grunge? ¿Revivalistas de los 90? Bueno, si se refieren a como copian casi nota por nota algunos pasajes de Dinosaur Jr., Spacemen 3 o Yo La Tengo, puede ser. Pero resulta que el primer riff que suena en el álbum (“Turn it around”) está calcado de los Stiff Little Fingers (“Suspect Device”). No pasa nada, suele ocurrir con los grupos jóvenes…aunque el mismo riff se repita en la segunda canción (“Animal”). En cuanto al tema titular, “Open your heart”, no es otra cosa que The Men berreando sobre el “Even fallen in love” de Buzzcocks. Y luego “Candy”, admirable para todo el mundo, sorprendente, fresca,…que si alt-country, que si Replacements, que si… ¡Joder! ¡Que alguien me saque de mi error si no es básicamente una copia medianamente disimulada del “Dead flowers” de los Stones!

Llegados aquí seguramente pensarás que alguien que pasa de los 40 no debería dedicarse a reseñar discos de indie-rock, post-hardcore, post-grunge, noise-rock, punk o como quiera que se llame ahora el rock de los últimos 20 años. OK, te diré dos cosas: la primera, que tienes toda la razón del mundo, yo mismo me hago esa reflexión cada vez que escribo en Muzikalia; la segunda, que deberías haberte quedado en el primer párrafo. No digas que no te avisé.

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