Vetiver

Creo que la luz y la oscuridad están presentes en todas las facetas de la vida y así es como se refleja también en mi música

Casi sin hacer ruido, Andy Cabic se ha convertido en un músico muy respetado dentro del movimiento folk americano, con canciones que navegan entre la americana y el pop, aunque en algún momento de sus inicios se le quisiera encasquetar la etiqueta de freak folk. Poco a poco, su proyecto unipersonal Vetiver ha evolucionado con el propio Cabic, abandonando el purismo folk de sus primeros trabajos para ir incorporando texturas y matices más amplios recogidos de otros géneros. Su voz, tal vez su posesión más preciada, y la facilidad con la que escribe temas melancólicos y preciosos, le han llevado hasta su sexto trabajo, Complete Strangers, publicado a principio de año. Un trabajo que, aunque probablemente no esté entre sus obras más brillantes, es, como todos los discos de Vetiver, encantador y cercano.

Y así es el propio Andy Cabic. Un hombre encantador y cercano, poco dado, igual que en sus discos, a grandes aspavientos. Un conversador pausado y sereno y un músico que huye del cliché romántico de la genialidad aplicada al artista: “creo más bien que escribir canciones es un trabajo de 9 a 5. Escribes, escribes, escribes y, un día, tienes algo bueno. Si en un momento de inspiración te sale un tema genial, estupendo, pero no es algo que suela pasar mucho”. Un placer volver a sentarnos con él, en un hueco de su actual gira europea (ya finalizada en el momento de publicar esta entrevista), para que nos cuente lo que hay detrás de Complete Strangers… y de Vetiver.
 
He leído que no te gusta demasiado hablar del significado de las letras de tus canciones.

Bueno… no sé, ¿por qué lo dices?
 
Quería saber si son demasiado personales o si prefieres no dar demasiadas pistas. A veces tus canciones son muy claras pero parecen esconder más de lo que se ve a simple vista.

¡Ah! No, no es que sean demasiado personales. Simplemente es que no siempre estoy muy seguro del significado de mis canciones. Para mi es más interesante ver cómo la gente encuentra su propia conexión con el tema, que explicar lo que quiero que se entienda. Mis canciones suelen ser bastante literales y en este disco además se incluyen las letras, cosa que no había hecho nunca antes, así es más sencillo escuchar la música y entender la letra. Pero no, en realidad no me importa hablar de las canciones, es más bien que tampoco hay demasiado que contar.
 
Me gusta la forma en que combinas canciones oscuras con canciones luminosas en el disco, casi como si cada canción la hubieras escrito como reacción a la canción anterior. ¿Es así como surgieron o se trata simplemente de “tengo estas canciones y quiero colocarlas así”?

Es más bien lo último, la verdad (sonríe). Tal vez haya algo de reacción respecto a la canción anterior, pero no llevo un registro de los temas de esa manera. A veces tardo mucho en escribir un tema y otras veces sale muy deprisa, pero las canciones van saliendo como van saliendo. No digo que no haya algo inconsciente que me haga reaccionar de un tema a otro, pero no lo creo.
 
Esta dualidad luz/oscuridad está también presente en las propias canciones: hay temas con un ritmo muy pegadizo que tienen una letra muy melancólica y tristona y luego tienes otros temas más lentos con una letra optimista y alegre. De hecho es algo recurrente en toda tu discografía, casi se podría decir que es marca de la casa. ¿Buscas algún tipo de equilibro cuando escribes los temas?

Bueno, me gusta que haya esa dualidad. Creo que describe muy bien la forma en que veo el mundo. Creo que la luz y la oscuridad están presentes en todas las facetas de la vida y así es como se refleja también en mi música. No me gustan las canciones edulcoradas y alegres o miserables y tristes, creo que son aburridas. Me gusta que los temas tengan dimensiones y profundidad y misterio y que cada vez que los escuches encuentres nuevas cosas en ellos.
 
Según dice la promo del disco, las canciones de Complete Strangers las has ido escribiendo durante un largo periodo de tiempo. ¿Has recuperado canciones que tenías escritas de discos anteriores o las has escrito específicamente con la idea de este disco en mente?

Hmm, creo que ni lo uno ni lo otro. Todas las canciones las he escrito después del último disco que publiqué, que fue hace cuatro años. No sé por qué ha costado tanto tiempo… bueno, hay un montón de razones, pero el caso es que me ha llevado cuatro años. Y no publico disco hasta que no tengo suficientes canciones. Canciones que voy escribiendo sin pensar demasiado en si acabarán en un disco o no.

De hecho, la fecha en la que publico un disco depende más de Thom Monahan, mi productor-colaborador-amigo, que ha participado en todos los discos de Vetiver. Para poder trabajar con él, tenemos que cuadrar nuestros horarios. Y entonces nos juntamos en el estudio con bocetos de canciones que tengo y les damos unas vueltas, probamos cosas y vemos si sale algo bueno de todo esto. Y acabamos viendo si sale un disco. Pero no escribo cada una de las canciones pensando en si formarán parte de un próximo disco o no.
 
Aunque siempre has flirteado con la electrónica en tus trabajos, Complete Strangers es tu disco más electrónico. ¿A qué se debe?

Creo que se debe a trabajar con Thom, y a que él estuviera rodeado de música electrónica en el momento en que nos metimos en el estudio. Además yo escucho mucha música electrónica y me parece muy divertido encontrar la manera de incorporar esas texturas en mis propias canciones. A veces empiezo con una melodía y añado la guitarra y le pongo un ritmo electrónico en el fondo… y pruebo a quitar la guitarra y a darle más importancia al ritmo electrónico… y vuelvo a meter la guitarra… No sé, voy probando.
 

 
De hecho tú mismo has formado parte de una banda de música electrónica, muy sorprendente, por cierto, conociendo la música que firmas como Vetiver.

Oh, bueno (sonríe). De hecho no era exactamente electrónica, era más bien experimental.
 
Pero además de electrónica, este disco tiene ingredientes de muchos otros estilos: tropicalia, funk… ¿Es Complete Strangers como un diario musical de tus influencias y la música que estabas escuchando en el momento en que escribías cada tema?

Supongo que sí, que de alguna forma estoy influenciado por la música que escucho en cada momento, aunque no sea de forma consciente. Aunque creo que se trata más bien del hecho de escribir cada una de las canciones de forma individual. Me gusta buscar nuevos sonidos con los que ampliar el espectro del sonido Vetiver, aunque sin perder la personalidad, de forma que se pueda escuchar cada nuevo disco y encontrar puntos en común con trabajos anteriores. Me gusta que en cada nuevo disco, después de definir Vetiver en los dos primeros, la paleta de sonidos se haya ido haciendo más y más amplio.
 
Tiene que ser complicado escribir las canciones de forma individual, durante un largo periodo de tiempo y con la idea de introducir nuevos sonidos y matices, y aun así encontrar un hilo conductor entre los temas para que el disco no suene inconexo o incoherente, sino que mantenga una línea estética reconocible, como es el caso.

Sí, es curioso. Creo que por eso este disco se llama Complete Strangers (completos desconocidos), porque las canciones eran tan diferentes entre ellas que eran completas cada una de forma individual, pero desconocidas cada una respecto de las demás. Creo que la conexión en todo el disco, además de por la forma fluida en que están ordenadas, se debe a mi voz, que se mantiene en todas las canciones.
 
Hace unos meses estuviste en España tocando en directo con Devendra Banhart. Hace tiempo que sois amigos y colaboradores pero, ¿cómo se os ocurrió esta gira conjunta tan especial que hicisteis?

Fue una idea de tuvimos hace algunos años: la de hacer una gira de forma más humana y divertida. La idea era intentar tocar cada dos días y tener días libres entre conciertos, viajar con el mínimo equipaje y en tren siempre que fuera posible, tocar en salas con un aforo cómodo y que sonaran bien y, sobretodo, tocar en países que tuviéramos ganas de visitar y en los que estuviéramos a gusto. En definitiva hacer algo divertido. Así que lo hicimos en Japón, en el Norte de California y en España. La verdad es que he visto más cosas de España en esta gira de lo que había visitado nunca y los sitios donde tocamos eran muy especiales. La experiencia fue muy bien. Pero Devendra está muy ocupado, así que solo podemos hacerlo cuando tiene tiempo y cuando tengo tiempo yo, algo que es difícil que pase a la vez.
 
¿Alguna vez habéis pensado en compartir un proyecto musical más allá del directo? Como  montar una banda o grabar un disco.

Sí, hemos hablado de ello varias veces. Y es algo que solo podremos hacer cuando él tenga tiempo. Tocamos muy a gusto juntos y creo que podríamos escribir bien juntos. Creo que se trata simplemente de buscar un hueco en nuestras agendas y planificar un tiempo en el estudio y centrarnos en ello a ver qué sale. Porque Devendra siempre tiene muchas cosas a la vez en marcha (sonríe).
 
La última vez que charlamos, me comentabas que no eres un artista demasiado prolífico. Pero has publicado seis discos, has puesto música a tres bandas sonoras, compuesto canciones para varios recopilatorios y colaborado con numerosos artistas en disco y en directo. Todo esto en solo once años de vida que tiene Vetiver. ¡A mí esto sí que me parece ser prolífico!

Bueno, ¡hay artistas que sacan dos o tres discos al año! (ríe). El caso es que para mí es muy difícil escribir cuando estoy de gira. Y luego, cuando vuelvo de una gira, necesito un tiempo para volver a la rutina que me permite escribir canciones. Además, tampoco escribo tantas canciones para cada uno de los discos. Quiero decir que no soy de los que tiene siempre un montón de canciones que descartar. Supongo que a eso me refiería con que no soy prolífico. Pero, vaya, dicho así todo junto ¡sí que parece que he hecho muchas cosas! (risas).
 
Hablando de bandas sonoras, ¿disfrutas poniendo música para historias de otros artistas? Entiendo que es un proyecto completamente opuesto a Vetiver, en el que te sientas con tu guitarra y compones sobre lo que te dé la gana sin dar cuentas a nadie.

Sí, es divertido escribir bandas sonoras. Si la historia es buena, disfruto mucho. La principal diferencia es el factor tiempo: tienes que hacer las canciones en un plazo determinado de tiempo. Además la música tiene que tener un determinado estado de ánimo que tú no eliges y tienes que tener en cuenta si la música va a tener mucha importancia y ser muy evidente o si es música que va a sonar de fondo. Me gusta tener estas restricciones. Es divertido tener reglas para variar.
 
Para la gira de Complete Strangers tienes una banda completamente nueva sobre el escenario. ¿Alguna vez te has planteado convertir Vetiver en una banda estable o no es la idea con la que creaste este proyecto?

No es que sea o no la idea, es una cuestión mucho más práctica. Si tardo cuatro años entre disco y disco, los músicos no pueden estar esperándome (ríe). Me encantaría tener una banda de directo estable, pero todos tienen una carrera y unas facturas que pagar, así que cuando saco un disco y planeo una gira, llamo a colegas músicos con los que estoy a gusto y les pregunto quién está libre para salir de gira.

De todas formas me gusta la libertad de colaborar con gente diferente cada vez. Y me gusta la idea de que la gente que toca en directo no tiene por qué ser la que participó en el disco. Y así, cada vez, incluso a cada gira, las canciones tienen un toque diferente, porque los músicos no son los mismos. A veces incluso salen versiones muy diferentes de esos temas.
 
Me refería más bien a convertir Vetiver en una banda estable donde todos los músicos aporten ideas.

No, eso no. La idea inicial de Vetiver es que fuera el proyecto bajo el que publicar mis propias canciones. Ya he estado en bandas antes, en las que todos los músicos colaboraban con sus ideas, y me gusta, pero… no quería una democracia en Vetiver (risas). Me siento muy cerca de estas canciones y quiero que sean exactamente como yo las imagino en mi cabeza.

Aquí puedes leer lo que te contamos sobre Complete Strangers, el último disco de Vetiver.

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