White Lung – Paradise (Domino Records)

“Existe una estúpida actitud, que solo los punks tienen, en la que convertirse en mejor compositor deja de ser guay”. Con esta frase, el guitarrista Kenneth Williams parece de alguna forma justificar el no tan perceptible nuevo rumbo de White Lung. Un ligero virar hacia la composición pop que han ido proclamando como marca de Paradise, pero que ni mucho menos convierte su último lanzamiento en un álbum pop rock alejado de su ya consabido hardcore punk. Su espíritu sigue y con fuerza, como solo puede hacerlo un género tan enraizado como este, pero su recién estrenado acabado contemporáneo y una mejor producción, en general, casa perfectamente con su sonido crudo marca de la casa

Paradise vuelve a ser de un ritmo frenético y una energía enfadada y desbordante, siguiendo el ejemplo de su predecesor, pero con espacios para tomar aire, impulso y volver a despegar con más fuerza. La melodía de sus canciones se pule y sus guitarras suenan mucho más claras. En cierta manera, White Lung ha abierto las puertas a un crecimiento lírico y musical, por muy cliché que pueda sonar. Su sonido parece estar entre la violencia y un punk frenético y un control absoluto sobre lo que están haciendo. “Vamos a cabrearnos, pero hasta aquí”. Arranca afilado y con fuerza con “Dead weight”, sin un respiro entre golpes de guitarra y gritos desfogados, y “Narcoleptic” es hipnótica con una guitarra que imita el sonido de una cascada de sintetizadores. Y entonces llega “Below”, que sorprendentemente arranca melódica, suave, preciosa, para subir un nivel poco después de forma emocional y desgarradora. La voz de Mish Barber Way crea una atmósfera de la que no apetece salir. Una suerte de power ballad que asoma como un bálsamo en un disco que es energía pura.

En Paradise demuestran que no solo es el volumen ensordecedor lo que importa. Una producción más cuidada, sonidos mucho más cristalinos que sus anteriores trabajos, lleva a una suerte de cambio al que quieren llamar “pop”. No, White Lung no han hecho un álbum pop, pero es un sonido mucho más accesible, con una diferencia respecto a sus anteriores discos, más duros, afilados y desafiantes. Su esencia punk continúa con fuerza, como un género que demuestra que no está muerto y que además es capaz de admitir una nueva forma de convivir con lo contemporáneo. Una mezcla irresistible de brutalidad y belleza.

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