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Baxter Dury – The Night Chancers (Heavenly/[PIAS])

Hace ya tiempo que Baxter Dury dejó de ser conocido exclusivamente por ser el hijo de Ian Dury, además de por aparecer junto a su padre en la portada del mítico New Boots and Panties!! (Stiff, 77) con el que éste debutó en el año del punk. A día de hoy, el vástago en cuestión es un artista que puede presumir de generoso bagaje discográfico y, sobre todo, de una fiabilidad que le ha valido para granjearse un nombre propio dentro de la escena. Tanto es así que el británico lanza ahora el que ya es su sexto álbum de estudio y, de paso, quizá uno de los más redondos y rubricados con su impronta en casi dos décadas de carrera.

El principal mérito del autor radica en el hecho de incluir varias piezas irresistibles y claramente destacadas en cada una de sus referencias, completando las mismas con una serie de compañeras de promoción que (más o menos) aguantan el tirón y completan así un conjunto de agradable degustación. Algo parecido sucede con el presente ‘The Night Chancers’ (Heavenly, 20), si bien en esta ocasión Dury parece dar un ambicioso paso al frente con el que consigue que el número de aciertos aumente exponencialmente con respecto a anteriores entregas. El contenido, sin embargo, no difiere demasiado del de sus anteriores obras, y viene protagonizado por ese indie-pop de tintes new-wave, adornado con teclados y algunos sinterizadotes y convenientemente salteado con aires funky y soul. Es el escenario propicio para que el vocalista luzca con orgullo y chulería su aureola de crooner a medio camino entre lo clásico –ese Barry White casi omnipresente– y lo contemporáneo, haciendo así de la actitud canallesca un arte. Porque en esta serie de canciones hay mucho de pose, pero bien colocada junto a la sensualidad, el desparpajo y la elegancia inherente a composiciones como la inicial “I’m Not Your Dog” (la gema del lote), la desviación hacia el hip hop de “The Night Chancers”, la redentora “Hello, I’m Sorry” y sus vientos ochentenos, “Samurai”, la bonita “Daylight”, “Slumlord” o la final “Say Nothing”. La mezcla vuelve a resultar poco menos que irresistible, embriagadora y sobre todo seductora, con todas las piezas del invento muy bien encajadas en ese collage sonoro que presenta el músico. Desde la selección misma de los temas (concretada en el número mágico de diez) y hasta los arreglos clásicos que engalanan con gusto las propias composiciones, sin olvidar la propia profundidad interpretativa del firmante y de los acompañamientos femeninos de los que tiene a bien rodearse (aprendidos del desaparecido Robert Palmer).

Es casi seguro que a estas alturas nadie espera de Baxter Dury una obra maestra de consecuencias desbordantes, porque definitivamente esa no es un su liga. Pero a cambio se puede confiar plenamente en él cuando se trata de completar discos sugestivos, sexys e insinuantes, justo del tipo de esos que siempre se agradecen. El inglés es uno de esos dandys del rock que no solo no evita disimular sus cartas, sino que potencia su mano para sacarle el máximo beneficio posible. Y ese juego lo maneja cada vez mejor, con habilidad e inteligencia cáustica, tal y como prueba la media hora de música prensada en este ‘The Night Chancers’ (Heavenly, 20), un elepé cortito y al pie que entra francamente bien.

Escucha Baxter Dury – The Night Chancers

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