Buzzcocks – C.C. La Almozara (Zaragoza)

Este tipo de conciertos suelen dar algo de miedo. Que una banda mítica que vivió su mejor momento hace treinta años, decida subir al escenario para interpretar sus dos primeros e influyentes trabajos, Another Music In A Different Kitchen (1978) y Love Bites (1978), genera ciertas dudas razonables acerca del posible resultado final. Todo a pesar de que los dos pilares básicos de la formación británica –Pete Shelley y Steve Diggle– siguen en activo y grabando discos aprovechables como Flat-Pack Philosophy (2006). Y eso es precisamente lo que los coetáneos de Sex Pistols han decido hacer en su actual gira, denominada Another Bites Tour.
Tras la cumplidora actuación de los locales Lavodrama, llegó el turno de la banda invitada por los propios Buzzcocks. La actuación de los americanos The Cute Lepers se tradujo en entretenida sorpresa con claro aroma a Toy Dolls, desgranando los temas de su álbum Can’t Stand Modern Music (2008).
Pasadas las diez de la noche llegaba el turno de estos imprescindibles de la escena punk. Como no podía ser de otra manera, el ritmo elegido resultó endiablado, con los temas sucediéndose a la velocidad del rayo y enlazándose unos con otros. “Fast Cars”, “No Reply”, “Love Battery” o la grandiosa “I Don´t Mind” sonaban apresuradas y directas. También era esperable un sonido sucio. Sin embargo no lo era tanto que en ocasiones éste derivase en embarrado, matando parte de la melodía seña de la casa, esa que siempre ha acompañado a las anfetamínicas canciones del cuarteto. En cualquier caso el ambiente iba caldeándose en las primeras filas, con los más involucrados volteados por un público que, sin llegar a completar el aforo, logró dar un animoso aspecto al centro cívico. Ya tirando del más reposado Love Bites, sonaban “Even Falling in Love”, “Just Lust”, “Nothing Left” o “Late for the Train”, para lucimiento de un excelente batería. Steve Diggle se mostró en todo momento cercano, sin parar de dedicar punteos bajo una eterna sonrisa, mientras que su colega Pete Shelley, haciendo honor a su fama de tipo complicado, se limitó a ir a lo suyo despachando tema tras tema.
Hábilmente decidieron dejar para unos extensos bises buena parte de sus singles, comenzando con “Orgasm Addict” y pasando por “Oh Shit”, “Promises” o “What Do I Get”. Resulta sorprendente ver como las canciones firmadas por la banda no han envejecido ni un ápice a lo largo de todo este tiempo. La leyenda sigue viva, aunque en esta ocasión tampoco salió especialmente reforzada. Buzzcocks cumplieron, pero no llegaron a desbordar.

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