Cuéntame una canción: ‘(Sittin’ on) The dock of the bay’, de Otis Redding

No, no busquen más canciones como “(Sittin’ on) The dock of the bay” en la discografía de Otis Redding. No van a encontrar nada. No lo digo por desmerecer o ensalzar a una canción o a otra, no es una comparación de calidad. Es una realidad difícil de digerir que planteó un dramático interrogante a una de las trayectorias más prometedoras de finales de los sesenta; ¿Qué pasaba por la cabeza de Otis Redding en el verano del amor?

“¡Hagámoslo como en Europa!”, fue el grito motivador de Otis a su banda de acompañamiento, Booker T. & the MG’s, justo antes de subir en junio del 67 a las tablas del Monterey Pop Festival. La mezcla de nerviosismo y excitación era palpable en su arenga, ya que se enfrentaban, por primera vez, a una audiencia de masas en casa, en los states.

Y es que Europa, fue mucho Europa. Tan solo unos meses antes recorrieron el viejo continente de la mano de Stax Records, en un tour que marcaría un punto de inflexión. Por un lado, el soul se hizo grande y alcanzó oyentes por todas partes del planeta y, por otro, cambió la visión de los propios artistas negros que participaron en el evento. Como había ocurrido anteriormente en giras de otros músicos afroamericanos, la tolerante sociedad europea provocó un shock racial en el grupo, ya que fueron tratados con total igualdad que la población blanca. Es más, fueron venerados como auténticas estrellas, cambiando la percepción que tenían de ellos mismos, tanto a nivel racial como musical.

Otis Redding Stax Tour

Con el ego por las nubes y la máquina más que rodada, el concierto en Monterey fue un bombazo. Otis desplegó su desgarrador lamento como nunca y no dejó ni una gota de sudor que ofrecer al público. Al final de la velada se mostraba exultante y con la certeza de haber realizado una actuación memorable. Pero el regusto fue doble, ya que era consciente de haber conquistado a una nueva e importante audiencia: la juventud blanca americana.

Tras la actuación y alguna otra cita más por la zona, el promotor del festival, Bill Graham, ofreció al cantante la posibilidad de hospedarse en su casa flotante en Sausalito, California, a dos horas al norte de Monterey. Los síntomas de agotamiento por el extenuante ritmo de la carretera convencieron al vocalista a aceptar la invitación. Fue en este preciso lugar donde empezó a gestarse nuestra protagonista. Las primeras líneas y los acordes básicos de la música cogieron forma mientras Otis, con los pies colgando del muelle, veía pasar los ferries que transitaban por la bahía.

Otis Redding Sausalito

En septiembre, The King of Soul fue votado en una encuesta de la prestigiosa NME como mejor cantante masculino, desbancando, en tremendo sorpasso, a The King of Rock. Otis Redding a sus 26 años se encontraba en la cima de todos y cada unos de sus sueños, incluyendo jet privado, mansión y flota de coches. Felicidad que fue asaltada por unos inesperados pólipos que le dejaron por seis semanas inactivo. Durante este reposo forzado escuchó concienzudamente St. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, que le provocó un gran impacto y sería clave para entender hacia donde quería dirigir su nueva composición.

Pero Sittin’ es una obra bicéfala. De vuelta a Memphis en noviembre, su fiel escudero, productor y guitarrista, Steve Cropper, ayudó a completar la canción, compartiendo la autoría de la misma con Mr. Redding. Ambos vieron desde el principio un potencial tremendo en el tema, era el hit que estaban buscando para dar el salto definitivo, para acercarse a un mercado más amplio, más pop. Juicio que no era compartido por prácticamente nadie del entorno. Ni los músicos, ni los mandamases de Stax, ni, incluso, la mujer de Otis, entendieron ese giro lejos del territorio soul. De hecho, se propuso que Staple Singers grabasen voces para tirar de la composición hacia sonoridades más familiares, idea que finalmente no fue llevada a cabo.

No obstante, en estas primeras sesiones del 22 de noviembre, Redding dejó grabadas las voces que, sin saberlo, serían las definitivas. Es más, salió del estudio con sabor agridulce, sintiéndose incómodo en los nuevos campos explorados y asumiendo que sería necesario realizar más tomas para llegar al resultado esperado.

Una de las anécdotas más recordadas por los músicos de aquella sesión fue el icónico silbido. Cuenta el propio Cropper que el vocalista era un gran improvisador y le gustaba dar rienda suelta a su verborrea al final de las canciones. Siendo conocedor de ello, dejó un espacio instrumental con tal propósito, pero el medio tiempo y el tono melancólico desconcertó al artista. Sin embargo, improvisó un silbido que se ha colado en la mayoría de las caminatas distendidas de muchos de nosotros.

Siguiendo con el frenético ritmo de giras, Otis Redding se lanzó de nuevo a la carretera haciendo un paréntesis en el proceso de grabación. Dieciocho días después, el domingo 10 de diciembre de 1967, el avión en el que viajaba se estrelló en Lake Monona, Wisconsin, llevándose la vida del cantante y el resto de pasajeros, a excepción del trompetista Ben Cauley.

Un día después, con la frialdad que aporta el mundo de los negocios, Atlantic Records, distribuidora de Stax, llamó a Steve Cropper exigiendo inmediatamente un single. El productor, incrédulo, contestó que la mezcla no estaba finalizada y que ni siquiera podía pensar en ello habiendo muerto Otis tan solo unas horas antes. La insistente insensibilidad de Atlantic llevó a Steve a adentrarse en el estudio a la mañana siguiente.

El productor recordó como el cantante trató de imitar el graznido de gaviotas en la grabación y su deseo de incluir las olas del mar que escuchó en su retiro de Sausalito. Añadió ambos efectos como homenaje íntimo a Otis,  incorporó la guitarra eléctrica, subió el volumen de la voz y, a la mañana siguiente, el single estaba terminado.

 

(Sittin’ on) The dock of the bay era musicalmente muy diferente a lo que Otis Redding había hecho hasta el momento. Es un medio tiempo con una instrumentación simple, pero muy sutil y bella. Un riesgo que contradecía los cánones de Stax, pero que Otis quiso asumir tras descubrir las novedosas fórmulas que proponían The Beatles en su St. Pepper o el propio Bob Dylan.

Pero quizás sea la letra de la canción la que plantee más interrogantes sin resolver. En palabras de Cropper, co-autor de la canción: “Otis no solía hablar de él, pero yo sí”. Es por eso que hay algunos datos sobre su vida, como por ejemplo:”I left my home in Georgia, headed for the Frisco bay”. En referencia a los conciertos que fue a dar a San Francisco.

No obstante, hay un sentimiento más profundo en muchas de sus líneas. Hay un claro reflejo de sentirse en una encrucijada. Otis estaba pasando por un momento de cambio conceptual en su música y eso no era del agrado de todos, como queda reflejado muy bien en la frase “I can’t do what ten people tell me to do”. Las referencias constantes al paso del tiempo acentúan la sensación de introspección, de debate interno, que debía ser de tal magnitud que: “I’m sitting here resting my bones and this loneliness won’t leave alone”.

La repentina muerte del cantante dejará siempre en calidad de conjetura todas las interpretaciones, desconociendo si había algo más que turbaba sus pensamientos. Lo que si es innegable es la intención de llevar su música por otros derroteros, y “(Sittin’ on) The dock of the bay” hubiese sido el “Nowhere man” o el “Please let me wonder” de Otis Redding.

Lanzado dos días después de su funeral, el single póstumo fue el epitafio perfecto que subió a los cielos de la mayoría de listas del mundo. Nunca sabremos como hubiese sido su carrera en la nueva dirección más madura y personal que Otis Redding estaba experimentando. Pero imborrable es ya, la fuerza y honestidad que nos legó uno de los mejores cantantes soul de la historia.

 

Ficha Técnica:

Productores: Steve Cropper

Compositores: Otis Redding / Steve Cropper

Estudio de grabación: Stax Studios, Memphis, Tennessee

Músicos:

  • Voz: Otis Redding
  • Batería : Al Jackson Jr.
  • Bajo: Lewis Steinberg
  • Keyboards: Booker T. Jones / Isaac Hayes
  • Guitarra: Steve Crooper
  • Trompeta y trombón: Wayne Jackson
  • Saxofón: Andrew Love

Sello: Volt . Atco

Fecha de lanzamiento: 8 Enero 1968

 

Letra de (Sittin’ on) The dock of the bay

Sittin in the morning sun,
I’ll be sittin’ when the evening come,
Watching the ships roll in,
And I’ll watch ‘em roll away again, yeah,
I’m sittin’ on the dock of the bay,
Watching the tide roll away, ouh,
I’m just sittin’ on the dock of the bay,
Wasting time.
I left my home in Georgia,
Headed for the Frisco bay
I have nothing to live for,
Look like nothings gonna come my way,
So I’m just go sit on the dock of the bay
Watching the tide roll away,
I’m sittin’ on the dock of the bay,
Wasting time
Look like nothings gonna change,
Everything still remain the same,
I can’t do what ten people tell me to do,
So I guess I’ll remain the same, yes,
Sittin’ here resting my bones,
And this loneliness won’t leave me alone, yes,
Two thousand miles I roam
Just to make this dock my home
Now I’m just go sit at the dock of the bay
Watching the tide roll away, ooh
Sittin’ on the dock of the bay
Wasting time

 

 

 

Un comentario sobre “Cuéntame una canción: ‘(Sittin’ on) The dock of the bay’, de Otis Redding

  • el 23 Noviembre, 2020 a las 6:23 pm
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    Texto muy interesante. Gran canción de siempre. Gracias por el artículo

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