Ellen Allien – Berlinette (Bpitch control)

Cierto que la moda, al menos del primer trimestre del año (la cosa va tan rápida en esto de la música), ha sido el electroclash, sobre todo el que llega desde Alemania, donde parece haber renacido el interés por el techno y, en definitiva, por toda clase de música con maquinitas de por medio. Y es que ya era hora de que dejaran de preguntarse cuándo resucitará Kraftwerk.

Ellen Allien es digna heredera de ese sonido que invadió parte de los ochenta y que ahora resurge con grupos como Ladytron, la gente de Rephlex, Mouse on Mars o Funkstörung, entre otros. Cierto es que entre Ladytron y los dos últimos hay una diferencia abismal –a favor de estos-, pero la germana más underground se podría situar entre ambas tendencias; para entendernos.
Dos años después de publicar Stadkind, vuelve con la que podría ser la banda sonora de la noche berlinesa, como una Liza Minelli en un cabaret del siglo XXI. Y no defrauda, quizá algo menos novedoso que su debut –volvemos al vertiginoso ritmo del panorama musical-, pero suficientemente digerible para que no les siente nada mal a tus oídos.

Todo comienza con una sugerente “Alles Sehen”, donde la propia Ellen y, quizá R2D2, le ponen la voz a la que podría ser una canción de cualquier disco de Kraftwerk. Y sigue con “Sehnsucht” o como si en Ibiza hiciera veinte grados menos y nevara. Ambas, de lo mejorcito del disco. Tras un inicio tan arrollador, es normal que el nivel baje un poco en un interludio llamado “Trash Scapes Voc” y en “Push”, que tampoco aporta demasiado. Sin embargo, la adrenalina se te vuelve a salir por los poros cuando esta alemana recoge un riff de guitarra, propio de Apollo 4.40, lo adorna con algunos clicks y lo convierte en “Trash Scapes”.

Con “Augenblick”, uno rememora las películas de David Lynch, mientras que “Wish” vuelve a la actividad más frenética y se convierte, sin duda, en lo mejor del disco, con una melodía pasada por el vocooder que más quisiera Madonna para su American Life.

El resto, sin descubrir nada, termina de redondear un disco que aunque no pasará a la historia, si permite a su autora mantenerse entre la creme de la creme del electro actual.

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