Entrevista a Mariola Membrives por ‘La Babilonia’

Mariola Membrives lanzó uno de los discos más importantes de 2022, La Babilonia (La Reyna Music, 2022), un hechizante cancionero preñado de pasión y libertad. Unos sonidos que beben del flamenco, el pop, el jazz entre otros estilos, y que otorgan a Mariola el reinado a la artista que más está innovando en la cultura popular de este país. Charlamos un rato con ella.

«La Babilonia representa una búsqueda necesaria y primitiva del lugar que ocupamos como individuo en la civilización»

¿Nos podrías explicar el concepto que hay detrás de La Babilonia? 

La Babilonia representa una búsqueda necesaria y primitiva del lugar que ocupamos como individuo en la civilización, viviendo una especie de apocalipsis como fue la pandemia, rastrear señales, verdades  comunes, símbolos  que den respuesta a preguntas imposibles. Pero también una llamada, una parada a escuchar profundamente esas voces de mujeres que oigo desde siempre y que parece que siempre estén preparadas, instaladas en la punta de mi lengua, como si no fueran mías, y a la vez doliéndome profundamente en lo vivido.  Supongo que hay muchas capas, varios conceptos, que se mezclan y se responden entre sí, para seguir planteándome preguntas nuevas.

Aunque si tengo que resumírtelo, creo que todo empezó con una pregunta: ¿cómo coño hemos llegado a esto, Mariola?

Es un disco con una potente carga de mensaje político. ¿Cómo consigues articular este discurso combativo en tu música? 

Bueno, no hay una intención buscada de provocar o convencer específicamente de algo en concreto, ni pretendo utilizar figuras que hagan referencia a nada que pueda resultar  positivo o negativo, ni convencer al que escucha, aunque las pruebas  que “aporte” (los argumentos, los recursos poéticos, e incluso, la utilización de documentos históricos reales y palabras escritas hace más de 5000 años) pareciera que son herramientas combativas… no son para mí nada más que respuestas a esa búsqueda de la que te hablo… son en todo caso herramientas de liberación. Creo que tiene más que ver con una propuesta de filosofía política y, entre otras cosas, sobre hasta dónde el individuo es responsable de “las responsabilidades” del grupo.

 

Es un disco que vuelves, de alguna forma, a deconstruir el flamenco mezclando diferentes sonoridades. ¿Cuál es tu forma de componer? ¿Cada tema viene definido por un tipo de sonoridad o va mutando? 

No tengo una forma de componer concreta. A veces empiezo por una melodía al piano, que voy desarrollando (“Me Mandaron a La Tierra””), otras por un beat (como en “Las Guardianas”) que dicta una letra que parece que ya estaba escrita. Otras empiezo a jugar con diferentes sonidos y eso me genera un estado de ánimo, y por lo tanto, una forma de cantar y de proyectar sonidos que luego serán palabras… otras un riff de guitarra…y otras me trabajo durante días una letra a la que luego le pongo música (esta es la que menos funciona para mí, porque acaba. resultándome rebuscada, y necesito sentir que es honesto, y lo más espontáneo posible) no soy nada metódica, lo cual es una putada, porque siempre estás como en vilo, con la sensación de que tienes que dárselo todo al proceso, a la canción… porque no se sabe de dónde va a salir. Definitivamente mutan, van mutando.

Y en cuanto a lo flamenco, simplemente está ahí, detrás de todo, a veces dejo la puerta más abierta, otra grita desde el último sótano…

“La Babilonia” es un disco doble, ambicioso. En estos tiempos que corren de escucha en random parece todo gesto subversivo. ¿Qué opinas? 

Pues sí, supongo que lo es, pero no lo pretendía…  Quería contar una historia, era un recorrido, un viaje…  y aunque se fue desviando por rincones inesperados, fue un viaje que empezó y terminó, y en medio pasó por 18 tracks más.

Descartamos bastantes, pero simplemente porque finalmente no pertenecían a ese viaje.

Yo no concibo otra forma de hacerlo, aunque también espero que cada tema pueda ser escuchado y entendido como un viaje en sí mismo, en una escucha random de cualquiera que sólo necesite navegar a la deriva.

Tu anterior disco, Lorca Spanish Songs, colaboró contigo Marc Ribot. ¿Cómo surgió la colaboración y qué sinergias surgieron entre vosotros? 

Admiraba a Marc, su sonido… algo muy suyo que me lleva cerca de “eso” que considero “verdad”, real… AHORA.

Pere Pons me ayudó a contactar con él, fue muy fácil.  Presentarme, enseñarle mi música y preguntarle si me acompañaría en un proyecto. Dijo que SI, “LORCA! GREAT!” lo demás fue muy muy fácil… Porque por suerte estoy rodeada de inmensos profesionales, y el disco lo produjo Daniel García Diego, lo produjo y también hizo la mayoría de. los arreglos, dirigió las grabaciones que se hicieron entre un estudio en Queens New York, otro de Poble Sec (Barcelona) y el Madrid más musical… sin embargo ambos (casi todos creo) sentimos como si todo hubiera sucedido en el salón de una casa, en un sofá cómodo. Marc es un genio y una persona muy generosa.

 

Lorca está presente en tu ideario. Tu perfomance Omega 20. 16 estaba su obra y espíritu. Además de Lorca, ¿qué otros autores te inspiran para componer? 

Lorca es inmenso. Está desde siempre, cuando descubrí que era un ser humano, que vivió y murió… pasó a ser como un tío, alguien de la familia… Lorca no es que me inspire, es que es parte del paisaje. A mí me inspira casi cualquier cosa que llega a mis manos, en concreto en La Babilonia, han sido muchos músicos, escuchaba por esa época bastante a Charles LLoyd, Erik Trufazz, Arve Henriksen (que me encanta y lo conocí gracias a un disco de Tigran Hamasyan) y a Mary Halvorson, o Donny MacCaslyn, pero también a Granados, a Pastora, Betty Carter o Amalia… Y escritores, pues desde T.S Elliot que me inspiró la frase del apocalipsis “que suene el gemido final, luego el silencio callad” (y que finalmente no fue en el tema ),  hasta Santa Teresa (cuyo poema utilizo en “De mi amado”) o Carilda Oliver Labra (rapeando un poema suyo encontré el beat primero de “Las Guardianas”). Mucho también la increible y potente mitología sumeria, el Enuma Elish, La Biblia, Alejandra Pizarnik, Lope, Bergamín… Vivo las cosas de manera muy intensa, y es fácil inspirarme…  aunque a veces me tape fuerte, fuerte los oídos y los ojos.

Tengo la sensación de que siempre te pones al límite, te gusta jugar con los contrastes tanto en los sonidos armónicos y texturas, pero sobre todo tu voz. De alguna forma tu voz es, más allá de ser un vehículo para difundir tu mensaje, un canal que te acerca a una inmersión absoluta, es como perder las coordenadas. ¿Tu voz es otra forma de experimentación? 

Absolutamente. Antes pensaba que todo consistía en sacar lo “máximo del instrumento” hasta que me di cuenta cuanto daño le hacía eso a mi alma… no es que ahora no me haga daño…[risas], pero al menos he entendido que ese “máximo» no tiene que ver con la forma, si no con la entrega… sólo perdiendo totalmente las coordenadas como dices, cuando te quedas sin asideros, empieza a pasar algo que me hace sentir que estoy más cerca de “eso” real, de la vida, de entender.

De todas formas, no es algo que planee, es que nace así…  si no “siento”, me araño…  pierdo el control, o dejo que se vaya, porque a veces me veo “impostando” y eso me da vergüenza.

 

¿Cómo te estas planteando la escenificación de La Babilonia en los escenarios? 

Muy intensa. En la línea. Buscamos que el directo, aunque nos apoyemos mucho en arreglos y sonoridades electrónicas, sea muy orgánico y que tenga la potencia con la que fue creado y sentido. Muy musical. Con la esencia de la guitarra de Javi Pedreira (el productor y bestia musical de La Babilonia) y sus infinitas sonoridades, batería y música electrónica.

Con luz y audiovisuales planteados como acompañamiento poético, buscando apoyar la experiencia y no tanto un discurso concreto.  Íntimo y buscando conectar al máximo con el público con el que deseo mucho compartir esta experiencia,  y que me entienda, sentirnos.

Sigues colaborando en teatro con espectáculos diversos. ¿En qué proyectos andas metida en estos momentos? 

Sigo con mi Fura Dels Baus, y ese loco espectáculo que es el Freebach212 con el que llevamos 6 años girando ya… con alguna propuesta muy emocionante aún por confirmar para la temporada que viene, y con varias joyas que guardo en el corazón esperando a poder conseguir producción …o tiempo, para entregarle todo lo que se merecen.

¿Qué poema preferido te gustaría ponerle música e interpretar y todavía no has tenido ocasión? 

MUCHOS,  quizás indagar más en el Siglo de Oro y profundizar en los místicos, aunque creo que  lo que más más me gustaría es hacer toda la banda sonora de una película preciosa  de Pawlikowski ….  Quizás es un poco pretencioso aún…? pero ojalá poder hacer algo parecido algún día.

Escucha ‘La Babilonia’ de Mariola Membrives

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