Entrevistamos a El Hijo (Abel Hernández)

Atrás quedaron los tiempos de introspección con Migala, y ahora Abel Hernández está (re)definiendo su itinerario narrativo-musical a través de su nuevo proyecto bajo el nombre de El Hijo. Su nuevo disco, Capital Desierto (Intromúsica) es fiel reflejo de estos tiempos de aceleracionismo y nostalgia de “alta cultura”, de espejos deformantes y de empobrecimiento moral. La música hiperproducida se expande y se apodera de las fuerzas del orden. El indie ha muerto (de nuevo). Lo mató un loop venenoso envuelto en una estética de lo grotesco. Entren y disfruten de este simulacro.

“La verdad es que no distingo entre “ruido” y “música”. Todo me parece sonido y lo que busco desde 2013 es básicamente dar con formas de expresar mediante ciertos aspectos del sonido y los ritmos que se pueden hacer con éste”

Abel, Capital Desierto lo veo como una reivindicación de las grandes producciones, del formato “canción” como agente significante. ¿Cómo surgió la idea de hacer un disco de estas características?

Sí, me apetecía trabajar con aspectos cercanos al pop mainstream pero no quería hacer el trabajo compositivo de buscar la canción. Sé que es complicado justificar ambas cosas a la vez, pero la verdad es que así fue. Me explico: ha habido un trabajo concienzudo con el sonido y el concepto pero he preferido dejar que aspectos más propios de la canción (melodías y ritmos claros) salieran con la máxima frescura posible. Así que no hay un trabajo de, digamos, escritura, como el que usaba hasta “Fragmento I” (buscando melodías a partir de acordes, arpegios…) y esos aspectos más de “canción” son sobre todo resultado de otros procesamientos y trabajos. La mayor parte de las melodías y de los beats más claros y cantables surgieron de improvisar, de dejarme ir mientras trabajaba con un determinado sonido, con un bucle, con cierto beat. Con cosas muy mínimas. A la vez, mi filtro estaba muy abierto para dejar pasar lo que se me ocurriera de repente y la orientación estaba puesta a que eso tuviera el aspecto más pop posible. En buena parte, me los he ido encontrando.

El ruido es importante en este disco. Me hace pensar en Luigi Russolo cuando escribía en su mítico libro “El arte de los ruidos” que “Desde el ruido, es posible diferenciar los distintos calibres de las granadas y de los shrapnels antes de que estos exploten” ¿Es el ruido la fonética experimental para retratar mejor los tiempos convulsos?

La verdad es que no distingo entre “ruido” y “música”. Todo me parece sonido y lo que busco desde 2013 es básicamente dar con formas de expresar mediante ciertos aspectos del sonido y los ritmos que se pueden hacer con éste.

Pero creo que entiendo por dónde vas. Es verdad que en momentos del disco, más en unas canciones que en otras, hay un aspecto como erosionado, distorsionado, interferido, que asociamos con la idea de ruido en el sentido de suciedad y de estridencia… Pero, fíjate, precisamente esas partes son las que para mí conectarían más bien con lo más humano, mientras que la otra parte, esa más pop, redonda, melódica, “bien acabada”, conectaría, primero, con el mercado, en el sentido de la hegemonía cultural y el medio en el que existimos, y, segundo, con la máquina, el ordenador, capaz de acabar, de calcular, de ir más lejos que el ser humano en cuanto a perfeccionismo.

El disco tiene mucho de la estética glossy de la PCmusic, una estética de saturación de los sentidos y de aceleracionismo. ¿Esa es tu arma política?

¡Es que lo más político del mundo es el disco de canciones de Navidad de Mariah Carey! jajajajaja.

Sí, me interesa mucho lo que está saliendo del sello PC Music. (Especialmente Danny L. Harle y A. G. Cook, también Sophie…) Esa forma de expresión a partir de subrayar el ideal que revela los aspectos incómodos de lo popular: algo que nos engancha pero que no hace sino consolidar el estado de cosas. La música como publicidad de marca hackeada. Es parecido a lo que me interesa del primer Vaporwave. Y desde luego, me interesa el tema de lo muy tecnificado, hi tech, llevado a límites que podrían decirse que son grotescos-aceleracionistas.

No sé si es mi arma pero, sí, intento usar cierta forma de saturación en el canal comunicativo para señalar ciertos aspectos de la vida comunes a todos.

 

La portada de Capital Desierto es un engrudo blanco con ojos, y hay gotas de rojo que hace volar la imaginación pero que sirve para materializar algo que palpita fuera del encuadre. ¿Qué hay de real y de simulacro en este disco?

Esa pregunta que haces tal cuál es uno de los temas del disco. Lo real y lo simulado, cómo consideramos y medimos lo que es auténtico. En cierto momento del disco (en “Todo para mí”) el/los personaje/s canta/n: “Sé que todo esto que siento, en verdad no es nada, nada auténtico. Pero no quiere decir que no lo sienta. No quiere decir que no sea cierto”.

Te apropias de estilos populares como el trap, el reguetón, el r&b negro…¿Qué opinión tienes de que éstos tengan que ser filtrados desde la intelectualidad para que tengan un mayor respeto?

¿No estamos últimamente hablando de apropiacionismo cultural por encima de nuestras posibilidades? Jajajajaja

Quizá existan casos claros de apropiacionismo indebido, pero me parece que éste no es el caso. No me apropio de esos estilos porque no pertenecen a nadie. De lo contrario, si usamos esa lógica, como músico no he hecho otra cosa en mi vida que apropiarme indebidamente de cosas de otros, pues no tengo casi nada propio (la lengua materna y cierta educación, si quieres, pero no mucho más). Diría que no sólo como músico, como persona.

A mí, a cambio, me interesa más el concepto de cultura remix: que la cultura humana (entendida como todo aquello que los seres humanos hacemos, desde un alfabeto hasta un tenedor, un extintor de incendios, una palmera de chocolate, el IBEX 35, o un poema) es fruto de la remezcla. Toda la música en la que he estado involucrado desde las cintas de Migala de 1996 son puro remix de cosas muy diversas. El trap, el reguetón y el r&b contemporáneo, pues lo mismo.

En cuanto a lo que preguntas, bueno, en mi opinión, el trap, el reguetón y el r&b no están siendo filtrados por la intelectualidad sino incorporados a la “normalidad” de la la cultura popular que garantiza el mercado. Ahora mismo están en el centro, son parte de la corriente principal, de la banda sonora del sistema. De hecho, es la música dominante (que ha desplazado al rock, entre otras cosas). Y cuando algo es popular y se sitúa en el centro, por mucho que su origen haya sido la periferia del sistema socio-económico y del Pop, ocurre que otros discursos y artefactos culturales empiezan a conocerlo y a tomar cosas de allí, aunque sea por reacción. Eso ha pasado toda la vida. ¿De dónde surge y a dónde llegan, si no, el rock n’roll, el hip hop, el techno o el punk? Es verdad que antes de que llegue hasta el centro, suele haber exploradores y hipsters (en el sentido antiguo del término, el que le dio Norman Mailer) que perciben y le dan valor antes que el resto del público a eso que surge en esos márgenes culturales. Pero me parece que lo que ha ocurrido con lo llamado “urbano” forma parte del proceso que se inició en los 80 y empezó a verse claramente a mediados de los 90, por el cual la música negra americana (estadounidense y caribeña) ha alcanzado la hegemonía Pop.

Capital Desierto son estampas de una sociedad desquiciada que parece abocada a su inmolación, y tiene un entramado político importante, dejando a un lado el ruido como agente provocador y disruptivo. ¿El arte político y revolucionario aun es posible cuando parece que todo está vinculado al capital que castra cualquier tipo de disidencia?

Continuando lo de Mariah Carey de antes, como a tanta gente, me parece que todo es político. Hoy más que nunca, en especial lo “personal”. Quizá ya no deberíamos tener que pararnos en esto pero el modo de pensar sobre cada cosa, y de comportarse en internet o en la calle, es político. Cómo vivir lo sexual, lo religioso, el tomar o no determinada comidas o sustancias… ¡El estilo es político! Y consumir o usar la música también es un acto político. Pagar por ir a un festival o a una sala pequeña es tan político como lo que más. Escuchar o pasar por encima de lo que suena… Y, naturalmente, lo es hacer música y qué se busca con ello y qué clase de música se hace, con qué sonido y demás.

Y, por supuesto, estoy contigo en que parece inconcebible escapar del Capital. Sea lo rebelde que sea el contenido de nuestro mensaje.

En cuanto a los temas de un arte político, creo que lo político en la música Pop puede estar en muchas cosas además de en el panfletismo: canciones de amor, poesía, costumbrismo, humor… Si lo que se pretende es que resulte movilizador, quizá lo que me interesa es el Pop que intenta captar de alguna manera, pero, más que nada, mediante el sonido, lo que el sistema le hace a nuestras vidas, y nos permite mirar más allá de este sistema, imaginando un futuro donde ese dominio pueda estar disputado por nuevas fuerzas. Creo que para eso hay que intentar, aquí sí, apropiarse indebidamente de lo que el poder utiliza, y pensar cómo desviarlo para expresar otras cosas.

“Creo que lo político en la música Pop puede estar en muchas cosas además de en el panfletismo: canciones de amor, poesía, costumbrismo, humor… “

Analicemos algunas de las letras. ¿A qué haces referencia con repetidas referencias a espejos? ¿Detrás del espejo que nos podemos encontrar?

La mirada es uno de los temas del disco. El espejo es la metáfora de aquello que nos refleja aunque en “Capital Desierto” aparece con varios sentidos algo distintos. Por ejemplo, en “Ojos que miran” funciona como lugar donde se ve cómo uno es visto. En otros casos, como en “Todo para mí” representa más bien lo que oculta, disimula o disfraza lo que alguien es (como esas ventanas de los interrogatorios policiales que para el interrogado son un espejo pero que en realidad ocultan a los policías que están detrás, vigilando). En “Espejo-selfie” el espejo es lo que revela lo que el personaje no deja que se vea de sí mismo en su exposición pública. El fuera de campo de su imagen seleccionada. El espejo en “Nuevo brutalismo” es la fachada lo que queremos reflejar, el abismo que hay detrás es lo que se esconde tras la apariencia de normalidad.

“Tengo el cerebro plagado de loops” la recibo como si expresaras las dudas, los infiernos interiores del proceso creativo para mantenerse alejado de las inercias del sistema capitalista. ¿Es así?

En ella aparece otro de los temas del disco: la repetición constante, la “vida GIF”. La sensación de vivir en bucle, de repetir la misma rutina, escuchar las mismas cosas, leer lo mismo, experimentar lo mismo, de la capacidad de convertir lo falso en verdad mediante la repetición.

Pero ¡me encanta tu interpretación! Trabajar con loops es esencial en mi propia manera de hacer música desde siempre y más aún en esta última etapa. Y es verdad que hay momentos de gran ansiedad, terroríficos, cuando no sabes avanzar, salir de esos loops al hacer música, y te quedas todo rayado o hipnotizado, según. Por otro lado, la presión contra seguir haciendo lo que uno quiere en lugar de lo que se supone que debes hacer para poder seguir vivo como músico público, es brutal.

“Ojos que miran” y “Bolsas de Primark” son inspiradas representaciones de hasta qué punto nuestra existencia es una alegoría orwelliana, y de cómo el espacio físico ha sido invadido y reglado en aras de la uniformidad. ¿El estatuto de lo humano se restituirá en el debate político y en relación con las existencias no humanas en tiempos de pérdida de la subjetividad crítica?

Ambas canciones tratan en parte sobre eso de la mirada que te comentaba: “Ojos que miran” es la mirada propia del vigilar, espiar y controlar de los unos sobre otros (en las redes sociales por ejemplo), y también la del deseo desde la distancia de lo virtual. “Bolsas de Primark” presenta a alguien que mira a otro/a dentro de una escena de consumos urbanos, no sabemos si presente físicamente en ella o desde detrás de una pantalla, y no actúa, solo mira. A la vez, las bolsas de Primark quieren representar la pasividad frente a la hiperactividad del capital, sí, y nuestra desgana a la hora de cuestionarnos nada.

En cuanto a tu pregunta, creo que, en parte, hemos alcanzado un estado de dominación tal que somos nuestros propios policías de los sueños, nuestra propia marca, nuestro propio señor feudal, nuestro propio generalísimo. También me parece que otra parte, más emocional e intangible, se rebela contra eso. No sé si hemos perdido la subjetividad crítica o, simplemente, hoy es demasiado complejo señalar un adversario porque forma parte de nosotros y muchas veces nos resulta “esquizofrénico” ser críticos con lo que somos y hacemos.

 

Todas las canciones tienen como protagonistas a personajes que, por así decirlo, podrían calificarse de posthumanos, en tanto que están inmersos en dinámicas de supervivencia inciertas, quizás porque lo que entendíamos como naturaleza y dominación es cada vez más difuso. ¿Qué opinas?

Sí, por ahí iba lo que te comentaba. Creo que hablan de un ser humano cualquiera pero sometido a una presión por parte del “sistema” que le obliga a desprenderse en buena parte de su humanidad para simplemente sobrevivir. Hablan de alguien que está perdido y jodido tanto a nivel material como a nivel social, emocional, psicológico, pero ha decidido que ya no tiene sentido luchar para intentar cambiar las cosas. A la vez se siente profundamente decepcionado y muy enfadado, y reacciona de diversas maneras, casi siempre desde el secreto y el maltrato. Alguien que se encuentra cada vez más cómodo ocultando a un monstruo.

Tengo curiosidad por una frase que aparece en “Sacrifica”: si el ser ignora el silencio…¿Seguiremos esforzándonos por demoler los cimientos de esta sociedad o todo conduce a la autoinmolación?

En esa letra cogí frases de varios sitios y las mezclé entre ellas y con alguna otra mía. “El cuerpo ignora el silencio” debí de sacarlo de algo que estaba leyendo. Al margen de su origen, lo que quiero decir con esa frase es que el cuerpo vive al margen de nuestra consciencia, tiene sus necesidades y mecánicas, es una complejísima maquinaria biológica de la que depende nuestra vida física pero que a su vez no depende de nuestra razón, de nuestra “humanidad”. Nuestros cuerpos funcionan al margen de nosotros y sus problemas y apetitos nos conducen hasta cierto punto más allá de nuestro deseo. Como un zombi solo sabe seguir lo que dicta su hambre de cerebros.

Por último: ¿de qué plan dispone El Hijo, si es que lo tiene, para subvertir y/o cuestionar los mecanismos de represión social?

El Hijo solo busca tocar sus canciones mirando al futuro y con la máxima libertad.

Un comentario sobre “Entrevistamos a El Hijo (Abel Hernández)

  • el 1 Diciembre, 2019 a las 10:27 am
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    entrevista muy interesante. felicidades al redactor

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